El destacado periodista Jaime Clara de Radio Sarandí y El Observador acaba de regresar de una singular experiencia de casi tres semanas en Israel, donde participó como invitado de la Embajada de Israel, en el seminario ” Medios de Comunicación para la Paz en Zonas de Conflicto”, junto a Eduardo Preve, Coordinador del Informativo en Canal 10.
El semanario fue organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel y la Histadrut y convocó a 26 periodistas latinoamericanos.
Fue un placer compartir con estos dos colegas compatriotas algunos encuentros .Y agradecemos en especial a Jaime haber aceptado esta entrevista.
El texto a continuación es un resumen de la entrevista completa, que fue publicada en “Semanario Hebreo”.
Jaime, ineludiblemente comienzo por una pregunta muy general… ¿qué tal fue esta experiencia?
Fue muy buena, muy enriquecedora, estoy procesando la cantidad de información, porque fueron casi tres semanas en las que nos tuvieron “al palo”, como se dice ahora, a los 26 periodistas que vinimos de varios países de América Latina. Además, conforme lo dijeron los organizadores del curso el primer día, confundiéndonos más, porque la idea era justamente darnos una cantidad de información de todos los lugares posibles, de todas las fuentes posibles, para que nosotros procesáramos y armáramos un rompecabezas que sabemos que es complicado. El programa ha sido lo suficientemente amplio, generoso y variado para abordar desde la cultura hasta la economía, pasando por testimonios personales, periodísticos, políticos, oficiales, gubernamentales, opositores, de todo.
NO FUE PROPAGANDA
Creo que es central plantear si acaso el hecho que esto lo organizó el Israel oficial, los periodistas participantes se encontraron en el seminario con “propaganda barata”.
Yo te diría más, no es propaganda.
Porque les presentaron diferentes matices, también posturas distintas del oficialismo israelí.
Sí, sí, totalmente. De hecho hablar con el alcalde de Tira, que es árabe, no es precisamente alguien que esté alineado especialmente al gobierno, por más que viva dentro de los límites de Israel; o hablar con la gente de los kibutz, que está más preocupada, quizás por su realidad, por tratar de salir adelante y reformular su propuesta y su forma de vida que por el conflicto; o estar hablando de literatura con un escritor como Etgar Keret.
No recibimos una sola voz, de ninguna manera, sino muchas voces y testimonios variados. Un ejemplo concreto, de muchos. Cuando fuimos al Parlamento, nos reunimos con una diputada del Likud y con uno del laborismo, de la oposición.
¿Qué te parece que muestra eso sobre Israel en general, su sociedad, su idiosincracia?
Yo te diría que el planteo fue en ese sentido muy israelí, porque acá hay una absoluta libertad de prensa, nosotros nos movimos con toda libertad, saliendo, llegando, hablando con periodistas, con gente del canal oficial, con corresponsales extranjeros, con gente del canal este de internet, i24, y nos hablaron de una absoluta libertad de prensa. Ese espíritu de libertad absoluta fue el que sentimos nosotros acá, con todas esas voces.
Yo te diría que vimos muchos Israel y ahí es donde uno se da cuenta, viniendo de afuera y de un medio de comunicación, de que a veces vemos a esta parte del mundo -para no reducirlo a Israel solamente- como “el conflicto”. Te lo digo porque cuando fuimos a ver el municipio de Tel Aviv que les da a los jóvenes la posibilidad de que desarrollen las start up, por ejemplo, notamos una ciudad, en Tel Aviv en general, que piensa en otras cosas y no en el conflicto. A veces me da la sensación, y eso lo sabés vos mejor que yo, que capaz que desde afuera sobredimensionamos un conflicto que del cual los israelíes no pueden estar pendientes las 24 horas.
Se vuelve muy rápido a la rutina acá.
Por eso. Lo que sí me preocupa es cuando eso se vuelve natural, el hecho de ver a la gente armada, a grupos de escolares con una custodia… Pero para mí la primera gran sorpresa fue esa, darme cuenta de que Israel no es el conflicto solamente. Cuando vos te enterás de lo que te mencioné de las start ups en Tel Aviv. O del esfuerzo que hacen los kibutz para tratar de amoldarse a los tiempos que corren desde el punto de vista comercial y de negocio para poder subsistir sin apearse de los postulados por los cuales se crearon… Ves cuánto hay además del conflicto.
Yo me enteré por ejemplo de que la start up Waze es de acá, y yo la uso todo el tiempo en Montevideo: esas cosas no se saben. Tenemos la posibilidad de tener una cantidad de información para compartir ahora que esto nos lo permitió.
PROBLEMAS DE IMAGEN
¿Y haber visto esta realidad, te hace pensar que quizás de juzga injustamente a Israel cuando hay problemas? Te lo pregunto no porque el avance tecnológico signifique que políticamente no puede haber lugar a discrepancias, sino porque a menudo, las críticas a Israel adoptan un tono de demonización.
Si lo hablás en términos de injusticia puede ser que sí. Yo lo único a lo que tengo miedo, y eso lo hemos hablado más de una vez contigo, es a cuando los problemas de las omisiones involuntarias se dan por falta de información -porque yo no sabía que Waze era israelí, ni que Tel Aviv era la cuna de las start up y todas estas cuestiones. Defiendo a muerte que eso no es mala intención, es falta de información, y esa falta de información no se puede adjudicar a intencionalidades por parte de los periodistas a la hora de informar. Eso lo tengo claro.
Hay de todo…
Yo te diría que Israel maneja muy mal su estrategia de comunicación. En la situación en la que está, de enfrentamiento, de conflicto, de relaciones -ni siquiera pensémoslo en términos de guerra-, tenés que tener una estrategia de comunicación.
Indudable, la guerra de palabras es clave hoy en día…
Israel, reconocido en conversaciones informales conmigo, prioriza otras cosas a ese plan de comunicación. No participa de una guerra informativa, y pongo el ejemplo que he puesto todos estos días, que creo que hasta contigo lo puse también, sobre los famosos cuatro chicos palestinos muertos frente al hotel en la playa en Gaza, una imagen terrible, con cuatro muertes espantosas. Desde que ocurrió el hecho, que ocurrió frente al hotel lleno de periodistas, hasta que el Ejército israelí dio su posición oficial, pasaron cuatro meses y medio. En esos cuatro meses y medio las redes, todos los medios de comunicación, todo el mundo, atacó, frente a la indiferencia por un exceso de celo profesional del Ejército. Lo destrozó a ese Ejército. ¿Con qué revertís todo lo que sucedió con un hecho tan terrible en esos cuatro meses y medio?
Para dar la explicación exacta de cómo ocurrieron las cosas, demoraron siglos.
Por ser tan preciso en su información, por querer decir todo correctamente, demoró todo ese tiempo.
Para no mentir.
O ni siquiera eso. Para no equivocarse, prefiere esperar y asume el riesgo y el costo político, informativo y de prestigio en su contra de la demora, a decir las cosas de una manera no oficial. Y eso obviamente es muy difícil descontarlo. Casi que entrecomillada te digo la frase de un diplomático israelí que me lo comentó: “Preferimos salvar la vida de un judío antes de mejorar nuestra imagen”. Esa es la política que hoy tiene Israel… Porque además este diplomático que me lo dijo fue vocero de una embajada muy importante. Almorcé con él y hablando de estas cosas me reconoció los errores de comunicación, graves, por omisión sobre todo, y me dijo eso. Creo que es una frase sintomática: tú ves que el Ejército en ese sentido -y cuando uno dice el Ejército dice el gobierno, supongo- elige, prioriza otras acciones que tienen que ver más con la vida de los judíos, de los israelíes, del país, de la defensa, a lo que es la imagen o la comunicación. Ante el eslogan: “No sólo hay que serlo sino parecerlo”, el Ejército israelí prefiere sólo serlo, más que parecerlo.
POSTURAS SOBRE ISRAEL O EL CONFLICTO
Por más loable que sea y por más que puedas elogiar esa multifacética presentación de opiniones de la que hablaste antes ¿te parece que Israel se equivoca si convoca a periodistas de diferentes países de América Latina y es tan abierto en su presentación?
No, no se equivoca, al revés, para mí habla muy bien de Israel. Simplemente lo que creo es que este camino -y se lo dije a este diplomático- es mucho más largo y mucho más caro, pero yo prefiero que sea así porque nos muestra un Israel que no conocemos. Porque además si viniéramos sólo a recibir línea, primero no creo que lo aceptáramos. Pero además, está bien tener este enfoque. Pero no creo que esta experiencia forme parte del núcleo duro del tema del conflicto. Nosotros nos vamos ahora de acá, procesamos todo, y capaz que de alguna manera balanceamos, no la posición árabe-israelí, no, sino nuestra visión de Israel, que no necesariamente significa un cambio de posición -en el caso de que alguien la tenga- vinculada al conflicto. Yo no siento que esto sea parte, digamos, de una estrategia global en el conflicto.
En mi caso yo no voy a variarla porque nunca manifesté una posición en cuanto al conflicto.
Entiendo, claro, pero a lo que iba respecto a esa acotación al margen es a si acaso te parece que lo que vieron -aunque entiendo que esa no es tu área de cobertura- sí les dio elementos quizás para que en caso de que alguno haya tenido una postura determinada, se les destartale un poco la estructura que tenía.
Yo creo que sí, porque por ejemplo para mí hay momentos que son muy fuertes: ir al kibutz donde murió el chiquito este, Daniel Tregerman, en el kibutz Najal Oz, por el impacto de un mortero disparado desde Gaza.
Y escuchar algunos bombazos, y saber que además estás a 800 metros del límite, donde además ni siquiera las cúpulas de hierro interceptan los proyectiles porque es demasiado cerca, te hace pensar que están regalados. Si eso no te mueve… Después, estar en la frontera con el Líbano y saber que Hezbolá está ahí, a tres cuadras, y como estás ahí arriba ves que te pueden estar mirando con un largavistas, y ver las caritas de todos los soldaditos jovencitos y las gurisas que no estamos acostumbrados a ver, casi con caritas adolescentes a las soldadas… Creo que esas cosas no estamos acostumbrados porque ni siquiera lo ves en las cadenas internacionales. Yo creo que eso sí te tiene que cambiar, enterarte del testimonio de los vecinos del kibutz de los padres de Daniel, cómo fue la cosa, yo creo que sí. No podés ser insensible a eso. Me da la sensación, uno no puede ser de teflón y que te resbale.
Cuando estábamos en casa conversando en la cena del viernes, Eduardo Preve comentaba cómo en la televisión, hay una cuestión de imágenes que llegan. Yo decía durante la guerra que una de las grandes problemáticas es que es muy fácil tener imágenes muy duras de cuando Israel responde a los cohetes con su Fuerza Aérea, porque los aviones causan gran destrucción, pero es mucho más difícil plasmar en imágenes todo el esfuerzo que hace Israel para proteger a sus ciudadanos, por ejemplo la Cúpula de Hierro, que explica por qué no hay en cada cohete 100 muertos ¿no?
Sí… No puedo dar detalles de eso pero tiene que ver con el tema del frente informativo y de comunicación también. Lo que pasa es que vos te encontrás con que Israel, por su sistema de seguridad, evita una cantidad de cosas, y vos no podés mostrar lo que no pasó.
Exactamente, lo pusiste en mejores palabras que yo.
Es un tema difícil, pero forma parte de esa guerra de información que también hay que tener en cuenta. Yo creo que en la medida en que por parte de Israel no se informe en forma más clara y contundente -insisto, no por un tema de recorte de información, sino por un tema de exceso de celo, de precisión-, se está complicando cada vez más ese tema.
Y ADEMÁS…
Ahora, Jaime, aparte de estos aspectos de actualidad ¿qué te llevás contigo de este seminario?
Me llevo una experiencia de tres semanas en un país que ha logrado mucho… El economista Dan Catarivas, de lo que vendría a ser la Cámara de Industrias, nos dijo que el porcentaje del PBI destinado a seguridad es 25%. Entonces, si Israel logró lo que logró desde el punto de vista productivo, de educación, científico, del desarrollo, de la innovación, todas esas cuestiones y con todo lo que ha generado desde ese punto de vista es casi de primer mundo, con el 25% de su porcentaje de su PBI destinado a la seguridad, pensemos que si también pusiera esa parte a disposición de todo, esto sería un país de punta, absolutamente. Ahí es cuando vos te das cuenta. Israel era desierto, pero salís de acá donde estamos reunidos y estás rodeado de plantaciones de todo tipo y ves toda la experiencia de riego. Yo salgo a caminar a las 6.00 y ya están regando, y te estás enterando de todo lo que están haciendo. Fuimos a empresas que manejan el tema tecnología y cómo se está investigando y desarrollando… Entonces, me llevo eso, el conocer un país con una capacidad creativa impresionante, que desconocía absolutamente.
Te iba a preguntar si te llevás sorpresas pero ahí hay muchas sorpresas, lógico.
Sí, esas son todas sorpresas porque son informaciones nuevas. Permanentemente nos están enseñando cosas, hemos aprendido cosas. Bueno, pero también te llevás cosas que son muy complicadas, yo qué sé, hablando con negociadores con ejemplo… Ayer hablamos con un profesor especialista en Jerusalén, un ex aviador de la Guerra de los Seis Días, y fue negociador…
Me imagino que Moshe Amirav, que era del Likud y años después se pasó a Meretz…
Ese mismo. Vos lo oís hablar, cuando contaba todos los detalles de lo que se puede hacer con Jerusalén, y decís “Es increíble el nivel de detalle en las negociaciones”. También te sorprenden esas cosas negativamente en el sentido que no las entendés, cómo a uno no le pasa por lo religioso, no le pasa por lo político, no le pasa por la cercanía geográfica, a mí también me ha sorprendido eso: lo problemático que está siendo tratar de sacar adelante un proceso de paz.
OTRA IDENTIDAD…
Uno compara con lo suyo, o al menos piensa en lo suyo. De cosas que viste, o que escuchaste, ¿alguna te hizo pensar: “Pah, qué suerte que Uruguay es tan distinto”, u otras cosas en las que dijiste: “¡Cómo me gustaría tener esto en Uruguay!”?
Tener sí, capacidad de trabajo… Hay cosas que me gustaría… Que los legisladores marquen tarjeta, que los cuestionen cuando faltan y no justifican… Sí, hay cosas que me gustaría tener en Uruguay. Lo que pasa es que acá aprendí que hay que ser muy respetuoso de las identidades y que yo no puedo venir con mi cabeza uruguaya y occidental no judía -no tuve una educación judía, porque no hay judíos en mi familia- y tratar de imponer mi forma de pensar para resolver determinadas cosas.
Lo digo de otra manera mucho más pragmática: uno de los problemas que escuchamos que tiene Estados Unidos históricamente es que pretende imponer su visión a la hora de resolver un conflicto, con su cabeza, cuando en realidad se debe resolver de otra manera. Es parte del problema. Es más, uno de los negociadores con los que hablamos dijo que Estados Unidos debería apartarse, que no debería participar. Hay otras condiciones que hacen imposible eso, pero como concepto lo digo. Entonces eso sí me lo llevo, como diciendo: “Respeto irrestricto a una idiosincrasia y una cultura que es diferente a la nuestra”.
Caminando por la parte árabe, por la Ciudad Vieja de Jerusalén -además justo salimos en el momento en que estaban terminando los rezos, entonces tenías todo le malón de gente – me pregunta una compañera del curso: “¿No sentís miedo?”. Pensé mucho la respuesta, porque capaz que ella sí lo estaba sintiendo, y le dije: “En realidad no siento ni miedo ni me siento inseguro, pero me siento ajeno”, y eso me hace tener cierto respeto hacia una cultura diferente, eso de no imposición.
¿Hay algo más sobre la parte israelí de la entrevista que quisieras decir? Lo digo así porque hablaremos luego sobre cultura nacional, un tema central en tu trabajo periodístico.
Algunos elementos puntuales…Diría que me llamó la atención la ausencia de policías uniformados, no sé por qué, como dato. Me llama la atención, para bien, lo lectores de prensa que son, la cantidad de diarios y publicaciones que hay, lo ordenados que son en una cantidad de cosas, lo inclusivos que son. No tengo elementos para saber si son solidarios en la calle o no, porque no lo sé. En resumen, creo que es un lugar para volver, eso seguro.
Jaime Clara: “Israel es un lugar para volver”
30/Dic/2015
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski