Hace pocos días se cumplieron 75 años de la fundación del Comité Central Israelita del Uruguay. Más allá de la fecha redonda, está el contenido del trabajo diario, de la representatividad y de la intensa vida comunitaria que refleja su formación. Nos pareció que en esta ocasión, nada mejor que conversar con Sergio Gorzy sobre el significado judío y nacional de este aniversario.
Sergio, el Comité Central Israelita acaba de cumplir 75 años de existencia y aunque no sea original, no puedo dejar de comenzar esta entrevista preguntándote cómo te sentís siendo tú el Presidente cuando se llega a un momento tan simbólico.
Me genera un enorme orgullo haber sido el Presidente del CCIU en un momento tan importante de la vida de la institución. Siento de todas maneras que es un momento para recordar a todos los que ocuparon este cargo en estos tres cuartos de siglo y a quienes de una manera u otra desde distintas posiciones han hecho grande al CCIU. Además quiero destacar el trabajo de Gaby Fridmanas y la gente de nuestra oficina, como el de mis compañeros de directiva.
Los aniversarios redondos pueden verse como un cumpleaños más o como una verdadera oportunidad para resumir, para analizar el camino recorrido. En base a tu propia experiencia en estos ya casi dos últimos años y en base a lo que aprendiste de tus antecesores ¿cuál es la importancia del Comité Central Israelita?
El CCIU nació claramente para representar a la colectividad hacia fuera de ella y en especial, en aquel año 1940, para luchar contra el antisemitismo. Si bien la necesidad de esa lucha sigue vigente lamentablemente, se puede agregar algunas otras características. Por ejemplo ya no es sólo la lucha contra el antisemitismo la que nos ocupa sino contra todo tipo de racismo y discriminación, así como también en la defensa de los derechos humanos, integrando junto a otros colectivos todo tipo de comisiones que trabajen en esos sentidos. Por supuesto que la lucha contra y la denuncia del antisemitismo disfrazado de antisionismo es otra de las claves.
Te preguntaba esto porque formalmente el Comité Central es la instancia representativa de la colectividad judía del Uruguay, pero uno podría preguntarse, si los uruguayos judíos son tan ciudadanos como los demás, por qué es necesario que haya también una institución que los represente ante el gobierno, si éste es el suyo propio.
La representación no es sólo ante el gobierno, sino ante todos los estamentos de la sociedad como organizaciones similares que representan a otras minorías o grupos religiosos, políticos, sociales, etc. Nuestra colectividad, dentro de su diversidad tiene características que nos unen claramente. Eso hace que para quienes no pertenecen a nuestra colectividad, busquen interlocutores válidos para determinadas situaciones que pueden plantearse y que nos involucran a todos. Desde el respeto a una fiesta religiosa judía, hasta la seguridad de los judíos y sus instituciones, pasando por el cuidado de sus monumentos y mil hechos más que deben ser contemplados, para lo cual la única institución habilitada a negociar, debatir o acordar es el CCIU, siguiendo los lineamientos de un Consejo Directivo que integran todas las instituciones.
Recientemente, hace tan solo unas semanas, se llevó a cabo una singular ceremonia conmemorativa de este cumpleaños, un poco adelantado, señalándose además el comienzo de los festejos por los 100 años de vida comunitaria en el marco de la Kehilá, la Comunidad Israelita del Uruguay. Estuvieron el propio Presidente de la República el Dr. Tabaré Vázquez y varios de sus ministros. El Presidente, siempre ocupado por cierto, imagino que no va a cualquier lado por mero protocolo. ¿Qué mensaje transmite algo así?
El adelanto no fue tal, ya que en realidad lo que hicimos fue juntar tres acontecimientos en uno. La fecha fue la semana previa a Rosh Hashaná (año nuevo judío) y la idea era brindar con nuestros amigos, en especial aquellos que no son judíos. De paso festejamos el 75 aniversario del CCIU y el inicio de los festejos del centenario de la colectividad judía organizada que será en 2016 a cargo de la Kehilá. Como entendemos que tanto el Presidente como otras altas autoridades tienen agendas complicadísimas, nos pareció oportuno solicitarles su presencia una vez y no tres. El Presidente nos honró con su presencia, de la misma que ya nos confirmó y nos vuelve a honrar con la realización de la Cadena Nacional de radio y TV sobre el Día Internacional de Recordación del Holocausto del 27 de enero.
¿El propio Presidente de la República? Es una gran cosa… un claro mensaje. En años anteriores también hubo participaciones oficiales importantes.
Exactamente. En estos años dos veces la cadena la hizo el Ministro de Educación (en ese momento fue el Profesor Ricardo Erlich), en una fue el ex Canciller Almagro y en este 2015 fue el entonces Presidente José Mujica. También habrá como siempre una sesión especial del Parlamento. Para mí es un alto honor que en mis dos años de mandato haya tenido el aval de quien fuera Presidente en enero de 2015 y quién lo es ahora. Además fue un gran honor en marzo del 2014 cuando asumí mi presidencia que entre otras altas autoridades estuviera el Cr Danilo Astori, en ese momento Presidente en ejercicio, ya que Mujica estaba de viaje. Creo que son todos simbolismos importantes. Recientemente acompañamos a un evento organizado por CIPEMU (Comunidad Israelita de Punta del Este y Maldonado) en honor al Premio Nobel de Química Profesor Dan Shechtman y allí estuvieron los ex presidentes Dres Jorge Batlle y Luis Lacalle Herrera. Este apoyo lo genera una colectividad activa, presente, bien uruguaya y siempre solidaria con su entorno.
“Los judíos uruguayos estamos más acompañados de lo que muchos piensan”
¿Es apropiado preguntarse cómo es la relación entre el Comité Central, como representante de la colectividad judía uruguaya, y el gobierno? Es que puede haber momentos de tensión o discrepancias entre el gobierno uruguayo de turno y el gobierno de turno en Israel, pero la colectividad judía es otra cosa, ¿o no?
En marzo de 2014 comencé mi mandato y en julio/agosto fue la última guerra con Hamas. Eso generó algunas desafortunadas declaraciones del ex presidente Mujica y del ex Canciller Almagro. Si alguien critica al gobierno chino los restoranes chinos no tendrán problemas, si alguien critica al gobierno japonés nadie le hará boicot a la comida japonesa. Si gobernantes se exceden con declaraciones anti israelíes, los judíos recibimos decenas de insultos, pintadas, agresiones. Deben saberlo quienes dicen cosas de las que luego se arrepienten. Nos llevó a enfrentarlos duramente y lamentablemente los hechos nos dieron la razón. Tanto Mujica como Almagro hicieron lo posible para restablecer la relación con nuestra comunidad. Bastaría con analizar la actividad de Cancillería desde setiembre hasta febrero, con episodios en donde Uruguay votó a favor de Israel e incluso fue duro y terminante con el episodio del maletín y la supuesta expulsión de un funcionario iraní. Las relaciones se recompusieron, Mujica realizó un muy buen discurso en su cadena del 27 de enero y con Almagro la relación sigue siendo buena ahora que está en alto cargo de la OEA.
Y con el nuevo gobierno, encabezado por Tabaré Vázquez, en efecto hubo un cambio…
Tal cual dije el día que salí de una reunión en setiembre del 2014, previo a las elecciones nacionales, el entonces candidato Tabaré nos aseguró que su cancillería recuperaría las relaciones de toda la vida con la colectividad y con el Estado de Israel (aclaro que esta interpretación corre por mi cuenta), y la designación de Rodolfo Nin Novoa y sus diversas actuaciones hasta el momento nos hacen ver que hubo un cambio en lo que tiene que ver con nuestra madre patria del cual nada podemos reclamar. La colectividad judía uruguaya es una cosa y el Estado de Israel es otra. Pero no debemos olvidar que nuestra colectividad tiene una profunda identificación sionista y que en Israel viven 20 mil uruguayos judíos y es natural si exigimos a nuestro país que se preocupe por su seguridad cuando están jaqueados bajo las bombas del Hamas o del Hezbolá, de la misma manera que lo hace cuando un uruguayo o dos uruguayos están en un país que sufre un terremoto, un tsunami, o cualquier otra tragedia. Los judíos uruguayos que viven en Israel son nuestras familias, pero por sobre todas las cosas son uruguayos y merecen que el Uruguay esté atento por la suerte de ellos. Siempre fue así en Uruguay, y salvo en julio y agosto del 2014, ha vuelto a serlo.
UN CARGO APASIONANTE
Vos llegaste a la Presidencia del Comité Central sin haber tenido trayectoria de actividad comunitaria. Te dedicaste durante meses a aprender, a hablar con todo aquel que pudiera iluminarte el camino con sus propias visiones y enseñanzas en base a experiencias en cargos diversos en las instituciones comunitarias. ¿Hay una gran diferencia entre lo que pensabas en aquellos primeros pasos sobre lo que sería ser presidente del Comité Central Israelita, y lo que sabés hoy?
Sin duda aprendí mucho entre noviembre de 2013 y marzo de 2014, previo a asumir. La directiva de Roberto Cyjon me hizo la vida muy fácil y la transición fue como debe ser entre hermanos. Los ex presidentes me han apoyado mucho cada vez que los consulté y también otras figuras importante. Aprendí mucho y cuando no sea Presidente siento que podré dar una mano desde afuera con mi experiencia.
¿Es más difícil de lo que pensabas? ¿Quizás también más interesante?
El apoyo fue tan grande que podría decir que no tuve sorpresas y fue lo que esperaba o mejor aún. Es un cargo apasionante. Para el resto de la sociedad la figura del Presidente del CCIU tiene casi un rango ministerial. Es muy lindo representar a toda la colectividad y sentir desde adentro que son más los aciertos que los errores. Gratifica ver el respeto que llega desde afuera. El ser mediático me permite experiencias increíbles. Puedo contar que es muchísima la gente que me ha escrito, me ha parado por la calle o se ha acercado, para mostrar su solidaridad con la causa judía en general y con la causa sionista en particular. Estamos mucho más acompañados de lo que muchos creen, incluso dentro de la colectividad no todos se dan cuenta de ello, ya que los hechos feos son noticias, mientras que los buenos no tienen difusión.
LA CELESTE, URUGUAY Y EL COMITÉ CENTRAL
Tu propia posición como conocido periodista deportivo, identificado a muerte con la Celeste y la confianza en la capacidad del seleccionado nacional de llegar lejos, ya estaban antes. Pero al ser conocido ahora también en tu responsabilidad institucional, ha llevado al Comité Central Israelita más a fondo, creo yo, a la conciencia pública. ¿Estoy en lo cierto?
El ser conocido por mi trabajo en televisión y radio hizo sin dudas que mucha gente de la calle, que no tiene idea de las organizaciones sociales que existen, tenga bien claro que existe el CCIU, que tiene un Presidente y que ese Presidente soy yo. Lo que demuestra la integración existente es que la sorpresa que algunos compañeros de directiva míos se llevan cuando caminando por la calle desde autos, ómnibus, obras de construcción, gente de a pie, etc, escuchan que me gritan “vamos arriba Uruguay!” o “sos el único uruguayo de verdad!”. Eso es raro, y seguramente más allá de cualquier circunstancia debe ser la primera vez que pasa a un Presidente del CCIU, porque para la gente soy famoso entre otras cosas por mi defensa a la Selección Uruguaya y a las cosas uruguayas, por lo que no sé discute mi uruguayez.
¿Y qué significa eso, cómo ves que eso se refleja en las posturas de la gente?
Eso choca con la imagen que algunos tienen de los judíos creyendo que por tener una religión diferente a la mayoría o que su madre patria no sea España o Italia, eso pueda minimizar mi amor al país, la defensa de sus valores y el destaque de sus logros. Pero esto no es una pose ni algo pensado para este momento. Para que todo el Uruguay conozca mi pensamiento sobre fútbol o sobre la sociedad en general (según el programa de TV en el que me vea) quiere decir que es una postura personal de más de 30 años en los medios de comunicación. Eso no me lleva a minimizar mi identidad judía ni a dejar de defender nuestros derechos, cosa que hago en forma pública desde siempre.
El haber agregado la faceta comunitaria judía y más en un cargo así, a tu rostro ya muy conocido en todo el país ¿qué efecto ha tenido en tu opinión sobre amigos y “enemigos”, aunque la palabra es muy dura? En otras palabras ¿ahuyentó a algún antisemita que anda por ahí y que te manda insultos a la página de “Buscadores” o le dio más ganas de atacarte?
No tengo enemigos. Algunos pocos periodistas deportivos no tienen buena relación conmigo ni con nadie que trabaje en una de las empresas en las que yo trabajo que es Tenfield. Pero en oyentes o televidentes para nada aumentó los mensajes antisemitas en redes sociales, diría que hasta bajaron. No son tantos los que mandan mensajes y a veces parecería que están atentos, hasta organizados, para atacar cuando me ven defender ciertas posiciones. De todas maneras, por ejemplo en twitter tengo 170 mil seguidores con los que interactúo mucho y los mensajes ofensivos serán 2 o 3 por mes. Ahora bien, si en Buscadores critico a un grupo terrorista o algo así, aparecen algunos retrucando y tratando de justificar todo por los supuestos males que le hacen los judíos en el mundo. Pero no les doy trascendencia, no son representativos. Y los pocos que se exceden son denunciados y hemos tenido gente procesada y otros que debieron pedir disculpas por escribir en las redes con contenido de xenofobia. Tanto el Ministerio del Interior como la Justicia han actuado con rapidez y energía.
¿Alguna vivencia especial de estos años como Presidente del Comité Central, que puedas compartir con nosotros, que consideres que encierra algún mensaje que vale la pena recordar? Todas las que quieras…
Muchas. Haber estado mano a mano con el Papa Francisco. Conocer a presidentes como Peña Nieto de México o el primer ministro de Ucrania. Compartir congresos con dirigentes judíos y aliados a la causa judía sin serlo, en distintas partes del mundo. Visitar pequeñas comunidades judías de otras partes como la de Palma de Mallorca, Quito, Santa Cruz de las Sierra, etc. Interactuar con los 5 presidentes de la democracia uruguaya, Sanguinetti, Lacalle, Batlle, Mujica y ahora Tabaré, es muy fuerte para mí. Pero lo que más me emociona es el uruguayo anónimo que por la calle me para, me abraza y me dice “te veo por la tele, pero quiero decirte que te admiro porque sos el Presidente de una colectividad a la que amo o admiro”. Esto me pasó muchas veces y al ser gente que da la cara vale mil veces más que los anónimos de las redes sociales.
Muchas gracias Sergio. Y feliz cumpleaños al Comité Central Israelita, que tan dignamente nos está representando a todos los uruguayos judíos.
Gracias a vos Ana.
Ana Jerozolimski entrevista a Sergio Gorzy, Presidente del Comité Central Israelita del Uruguay.
24/Dic/2015
Uypress