El joven se acercó al grupo de agentes de policía, sacó un hacha y logró herir, levemente, a dos de ellos. Otros policías que se encontraban en la zona le dispararon de inmediato, en la cabeza. Murió en el acto.
No sucedió en Jerusalén Oriental. Sucedió en octubre de 2014 en el este de New York, en el barrio de Queens. El terrorista tenía 32 años de edad, Zale Thompson, un estadounidense que se había convertido al Islam.
Nadie pensó, ni por un momento, que los policías no habían hecho lo correcto. Nadie dijo que “se requiere que ambas partes actúen con moderación”. Pero eso es exactamente lo que los voceros de la administración estadounidense, encabezados por el Secretario de Estado, John Kerry, han estado diciendo durante la semana pasada.
“Voluntarios israelíes de los servicios de emergencia Zaka limpian el pavimento manchado de sangre en el lugar donde un palestino llevó a cabo un ataque con cuchillo en la ciudad vieja de Jerusalén el 3 de octubre de 2015”]
¿Por qué demonios el mundo libre tiene dificultad para entender que las convocatorias al asesinato y la aniquilación de herejes, también cristianos, son una cosa normal en la propaganda de la jihad global? El uso de un cuchillo en la guerra religiosa no es casual. La matanza se ha convertido en moda. Eso es lo que los incitados fanáticos saben cómo hacer, sin importar si son miembros del Estado Islámico o miembros de una de las ramas de la jihad del mundo.
Los palestinos han dado un paso más. No son individuos y desconectados predicadores los que están difundiendo el odio. Es el Presidente Palestino, Mahmoud Abbas, quien dijo que “los judíos ensucian” el Monte del Templo; son las emisiones de televisión y el sistema educativo de la Autoridad Palestina, por no mencionar a Hamas, los que están difundiendo la calumniosa propaganda; y es el liderazgo árabe en Israel el que está codo a codo con el mayor instigador, el sheikh Raed Salah.
Eso no es lo que está sucediendo en el lado israelí. Hay hooligans. Hay racistas. Hay comentarios despreciables. Pero estamos hablando de miles de personas, no acerca de cientos de miles de personas y no acerca de una política oficial. Aquí los fanáticos no pudieron cruzar el umbral electoral; los fanáticos palestinos están en el gobierno. Así que las llamadas a la moderación “en ambos lados” de la Unión Europea y de la administración estadounidense, sin responsabilizar a ninguno de los lados, son otro autoengaño producido por el mundo libre.
No hay comparación entre al-Qaida y Estados Unidos. En todo caso, hay comparación entre al-Qaida y el Ku Klux Klan. Porque al-Qaida representa asesinato y racismo, y EE.UU. es una democracia que también tiene racistas en ella. No hay comparación entre los que cometieron el asesinato en las oficinas de la revista Charlie Hebdo y los dibujantes de caricaturas, y la UE no pensó, ni por un momento, que había lugar para la comparación entre los dos lados, a pesar de que las caricaturas hirieron los sentimientos de jihadistas. De acuerdo con la lógica de Kerry y otros portavoces, EE.UU. debería ser condenado por sus bombardeos contra los talibanes e ISIS, ya que “ambas partes deben actuar con moderación”.
Lo mismo ocurre con el anuncio del Departamento de Estado estadounidense de que Israel está utilizando fuerza excesiva. ¿Excesiva? ¿Comparada con qué? ¿Comparada con los agentes de policía en Ferguson y en Queens? ¿Comparada con los aviones de EE.UU que bombardearon un hospital en la ciudad de Kunduz en Afganistán, matando a docenas de personas?
¿Por qué Martin Dempsey, el ex jefe del Estado Mayor Conjunto, afirmó que Israel protege la vida humana más que cualquier otro ejército? Incluso envió delegaciones militares para aprender de Israel. ¿Por qué en los asesinatos selectivos llevados a cabo por EE.UU., la mayoría de las víctimas son ciudadanos? ¿Por qué, a diferencia de EE.UU., Israel ha atacado solamente a terroristas en las últimas semanas? Y si hubo un error, y pudo haber uno, fue un caso de entre decenas.
Para la administración estadounidense, no hay terrorismo islámico. Hay pobre gente que actúa por angustia. Eso es, por supuesto, una completa tontería. Los perpetradores de los ataques terroristas no eran pobres. Los pobres de África no se vuelcan al terrorismo. Hay una religión en la que del 5 al 20 por ciento de los creyentes están en un estado de locura. No hay necesidad de ocultarlo. La minoría loca generalmente asesina a miembros de su propia religión. No tiene nada que ver con la pobreza. Tiene que ver con la incitación y el lavado de cerebro.
Cuando los portavoces de la administración de EE.UU, incluyendo a Kerry, justifican a los perpetradores de actos de terrorismo, no están promoviendo la paz y la reconciliación. Por el contrario, están dañando a la mayoría musulmana en su sano juicio. Están alentando a la minoría que ha elegido el camino del terrorismo. Debemos y tenemos permitido decir eso – incluso a nuestros amigos.
Ben Dror Yemini es un periodista israelí, investigador y conferencista.
Otro auto-engaño producido por el mundo libre
27/Oct/2015
PorIsrael, Ben Dror Yemini