Siria: cómo Bashar Al-Assad entregó el país a Rusia e Irán

22/Oct/2015

Infobae

Siria: cómo Bashar Al-Assad entregó el país a Rusia e Irán

El dictador sirio dejó a su nación en las
manos de sus padrinos: Vladimir Putin y el Ayatollah Khamenei. Estos dos
regímenes se «dividen» un país devastado
Cuando el dictador Hafez Al-Assad agonizó
durante unos pocos minutos tras el ataque al corazón que colapsó su vida el 21
de mayo de 2000, solo se preocupó por «las cuentas» que debería pagar
en la otra vida. Sabía que su legado sería continuado con exactitud y precisión
marcial por su hijo, Bashar Al-Assad. Y así fue, con algunos detalles que la
rica historia siria no le perdonará a su sucesor.
La dureza de Damasco fue continuada por el
actual jefe del régimen, aunque la cintura política y la popularidad que tuvo a
su padre en el poder durante casi 30 años se le esfumara producto de su impericia
para mantener a raya a tribus milenarias. El ex militar y aliado de los
soviéticos nunca habría sospechado, incluso, que cuatro años después de
iniciada una brutal y sangrienta guerra civil, su vástago entregaría la arena
de combate a dos antiguos y conocidos aliados: Rusia e Irán.
Hoy, visto como una marioneta al servicio de
Vladimir Putin y el Ayatollah AlíKhamenei, Bashar Al-Assad ha entregado parte de
la soberanía de Siria a dos países cuyas incursiones en territorio propio
atentan contra la vida de sus propios habitantes.
«Al-Assad ha perdido la mayoría de su
poder y su supervivencia depende en la ayuda iraní y rusa, ya que ni el
Ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC, por sus siglas en
inglés), Hezbollah y los chiítas iraquíes y afganos lo han ayudado»,
señaló a Infobae el experto en contraterrorismo Ely Karmon desde Tel Aviv. Para
el académico, Irán necesita de Rusia para la supervivencia de Assad «y el
eje que mantiene Siria con Hezbollah en el Líbano y sus nuevos socios en
Bagdad».
El pacto secreto entre Al-Assad y sus
«padrinos» es simple: atacar a los rebeldes que se oponen al régimen
bajo la excusa del combate abierto contra el grupo terrorista Estado Islámico.
Es así como, según denunció el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las
víctimas sirias que nada tienen que ver con la banda radical sunita crecen a
diario producto de los ataques aéreos de la fuerza aérea rusa.
Este martes se anunció la muerte de BasilZamo,
uno de los máximos comandantes del Ejército Libre de Siria. Zamo, quien supo
ser capitán de las fuerzas armadas regulares de Al-Assad, fue alcanzado por un
caza de Putin en uno de los tres ataques que contra su división rebelde se hizo
en los últimos diez días. El director del Observatorio Sirio de Derechos
Humanos, Rami Abderrahman, informó que al menos 45 personas murieron y más de
cien resultaron heridas en el bombardeo de aviones rusos en la noche del lunes
en el norte de la provincia costera siria de Latakia.
«Si en el largo plazo Rusia quisiera
incrementar su presencia en Damasco, esto podría acarrearle problemas con
Teherán», indica Karmon y añade que esa carta de negociación podría ser
usada por Moscú ante una posible nueva incursión de Putin en Ucrania. Ante una
creciente influencia rusa en la región, llegado el caso, Putin «podría
sacrificar a Al-Assad por una solución política», aclara el especialista
en Medio Oriente.
La propaganda rusa
Pero además de enviar sus aviones y drones
sobre territorio sirio y bombardear a los rebeldes, Rusia no desatiende el
plano internacional e incrementa su propaganda en el resto del mundo. Para ello
utiliza su cadena de noticias RT con la cual informa cada uno de los pasos que
da en territorio de Al-Assad como si fuera propio.
«Rusia no da tregua a los terroristas»,
señala uno de los titulares con que quiere convencer Moscú que lucha contra
extremistas islámicos. Lo cierto es que organismos de derechos humanos como el
Observatorio Sirio ya han denunciado la muerte de civiles en cada uno de los
bombardeos rusos. «No hay bajas en las tropas rusas», levanta la
moral otro de los titulares de la cadena RT en su versión en español. Noticias
similares son difundidas por todos los idiomas y las regiones donde el canal
tiene presencia. Cientos de millones de dólares se destinan al aparato
propagandístico del Kremlin. Como en las mejores épocas soviéticas.