Dip. Anat Berko: “El problema es la incitación, que envenena las mentes de los jóvenes con mentiras”.

21/Oct/2015

PorIsrael, Por Ana Jerozolimski

Dip. Anat Berko: “El problema es la incitación, que envenena las mentes de los jóvenes con mentiras”.

Aunque desde las últimas elecciones en Israel,
en marzo de este año, cabe presentar a la Dra. Anat Berko como diputada del
partido Likud, nos dirigimos a ella estos días por su especialización en
terrorismo y seguridad. Berko sirvió durante 25 años en las Fuerzas de Defensa
de Israel, se retiró con el rango de Teniente Coronel, y se ha dedicado también
a la actividad académica, dictando clases en el Instituto Interdisciplinario de
Hertzlia sobre su especialidad.
Pero probablemente el dato más relevante y notorio
de sus investigaciones, fue el hecho que para escribir su libro “Camino al
paraíso”-sobre los terroristas suicidas- pasó muchos días entrevistando a
presos de Hamas, Jihad Islámico, Al
Fatah y el Frente Popular para la Liberación de Palestina en cárceles
israelíes. A través de ellos se interiorizó en profundidad en el
fenómeno, conociendo así de primera mano las consideraciones, ideología y
lógica de quienes no sólo apoyaban los atentados, sino que los organizaban,
reclutaban a sus perpetradores y los enviaban a su “misión”.
Una de sus varias entrevistas fue con el
Sheikh Ahmed Yassin, fundador y jefe de Hamas, con el que habló durante horas
en la cárcel.
Estos días, debido a la recurrencia de los
atentados-aunque no se ha tratado hasta ahora de suicidas- nos pareció
relevante pedir su opinión sobre lo que se está viviendo.
Este es un resumen del diálogo mantenido.
Dra. Berko, usted ha entrevistado a numerosos
terroristas, inclusive al propio Sheikh Ahmed Yassin fundador y líder de la
organización, en prisión. Puso énfasis en el fenómeno de los terroristas
suicidas, pero investiga el tema del terrorismo en general. Se ha adentrado en
la forma de pensar de los terroristas. Aunque la característica en esta nueva
escalada no es, por ahora, el suicidio, usted conoce bien la mentalidad que hay
detrás. ¿Qué tienen en la cabeza estos
jóvenes incitados cuando se disponen a perpetrar un atentado?
Con tu permiso quisiera comentar ante todo que
realicé ese trabajo de investigación cuando no estaba en la política. Fue
precisamente por mi especialización en el tema que el Primer Ministro Netanyahu
me convocó antes de las elecciones a sumarme al Likud como candidata a la
Knesset. Esto muestra la importancia que
damos al problema, ya que cuanto mejor se conoce qué tiene en la mente esta
gente, quiénes son, uno mejor puede lidiar con ellos.
Uno de los problemas de la cultura occidental
es que analiza la situación con sus propios criterios y viene a tratar a esta
gente con su propia forma de razonar y su lógica. Pero la forma de razonar de
esta gente es totalmente diferente, porque su cultura lo es, al igual que su
religión y sus procesos de socialización. O sea que hay aquí una diferencia
esencial y por lo tanto no se puede sacar conclusiones sobre una cultura distinta,
como si fuera un espejo en la que el otro se refleja igual.
La cultura occidental tiende más a mirar hacia
el futuro, mientras que en el Islam se buscan códigos de comportamiento e
imitación del pasado.
Eso ya determina, dice usted, cierto marco
conceptual.
Así es. Un terrorista que está en camino a un
atentado, se desconecta de los sentimientos. Desde que toma la decisión y
marcha hacia la perpetración del ataque -acá me refiero más que nada a los
terroristas suicidas pero el fenómeno se da también en otros- se encuentran en
un estado mental en el que lo central es alcanzar el objetivo, sin que nadie
los moleste.
Claro que puede pasar que algo interfiera. Por
ejemplo, cuando se trata de una terrorista suicida mujer, que ve un bebé que le
recuerda a alguien de su familia y entonces no logra cometer el atentado.
O quizás le recuerde a su propio hijo…Ya hubo
madres que fueron terroristas suicidas.
Sí, pero muy pocas. No es lo común en
absoluto. Además, recordemos que cuando se trata de mujeres suicidas, en general
hay alguna “mancha” que desde el punto de vista moral la “ensucia” y ese es el
trasfondo. No llegan de la nada a
cometer un atentado suicida.
Recuerdo que estuve hace años en Gaza en la
casa de Rim Riashi, la suicida que había detonado una carga en el puesto
fronterizo Erez entre Gaza e Israel… Tenía dos hijos chicos. Yo entrevisté a
los hermanos.
Justamente. Decían -y no sé si es cierto-que
tenía un romance con un miembro de Hamas. Me lo dijo también el vice Primer
Ministro de Hamas, en prisión. Así decían, y cometer el atentado suicida era
una salida “de honor” para no humillar a la familia. Ese ataque fue el 14 de
enero del 2004. Mucha gente reaccionó muy enojada porque se mandó a hacer un
ataque así a una madre de dos bebés. Dijeron que vaya y pase madre, pero que al
menos criara primero a sus hijos y luego estallara. O sea que se mira a la
mujer como una máquina de procreación con roles muy definidos.
Me lo dijo también el Sheikh Ahmed Yassin en
1996: la mujer tiene un determinado potencial y lo tiene que poner en práctica.
Volviendo al caso de RimRiashi, el hecho es
que su esposo repartió caramelos en señal de celebración cuando ella se mató, y
al cumplirse 40 días después de su muerte, se casó con otra mujer. Así
arreglaron la cosa. El Vice Premier de Hamas me dijo: un hombre no debe dormir
ni una noche sin una mujer. Esa es la
vida.
Y volviendo a tu pregunta sobre lo que les
pasa por la cabeza cuando están en camino a un atentado: se desconectan de los
sentimientos y crean para sí mismos una realidad alternativa, una convicción de
que van a algo mejor donde todos los admirarán. En general esos individuos no
son una perla de la creación, no son los más exitosos en la vida.
Gente de la que se pueden aprovechar quienes
los mandan a cometer esos atentados…
Se ve claramente la distinción entre los que
mandan a los suicidas y los suicidas mismos.
Y otra distinción clara es, como comenté
antes, con las mujeres que iban a atentados suicidas, cuyo trasfondo podía ser
problemas morales, incesto en su casa, matrimonios impuestos por ejemplo con un
hombre muy mayor. O de familias muy débiles de las que es fácil sacarles a los
hijos.
El tema de la mujer es muy delicado. Uno de
los que yo entrevisté, Mahmud Abu Tir, me dijo “yo no dejaría a mi hija ir a
manifestaciones”.
Ni siquiera a manifestaciones…
Claro que no.
Yo le pregunté una vez a uno de los entonces
jefes de Hamas, Abd el-Aziz al-Rantisi, antes que Israel lo mate, si enviaría a
su hijo a un atentado… y se me rió en el teléfono.
Sobre Rantisi, ya que lo mencionas, te cuento
que un periodista árabe le dijo a la esposa de Rantisi que llegaron a la
conclusión que su hijo era apropiado para cometer un atentado suicida. Y ella
contestó: “¿Mi hijo? No, él tiene que ir a la universidad”. Cuando Israel mató
a Rantisi, en el coche iba con él uno de sus hijos, un muchacho ya grande. Fue
por eso que luego del ataque en el que Rantisi murió, la esposa dijo que está
dispuesta a que todos sus hijos sean “mártires”… Porque sabía que ya no le
pedirían que mande a ninguno.
Pero ninguno de ellos manda a sus hijos a los
ataques. Recordemos por otro lado que el hijo de Hassan Nasrallah, el jefe de
Hizbala, murió en un choque con Israel. Pero no en un atentado suicida sino en
combate. Y eso es totalmente diferente.
Usted hablaba antes de la desconexión de los
sentimientos cuando están en camino a un atentado. ¿Se trata de un mecanismo
que alguien les enseña o a un fenómeno que ocurre por el hecho que el objetivo
que se plantean hace que su capacidad de pensar se altere?
Es parte de la desconexión que se da en esa
situación, del paso a un comportamiento tipo robótico en el sentido sicológico.
Científicamente se llamaría disociación. A veces se habla de mujeres que fueron
violadas o niñas que fueron víctimas de incesto, y que físicamente, en el
momento del acto, no sintieron nada en el cuerpo, que en ese momento tenían el
pensamiento en otro lado. La situación les impuso una separación entre el
cuerpo y el alma. A veces se trata de un funcionamiento que hace posible seguir
haciendo las cosas.
Una de los problemáticas características de la
violencia actual, es la incitación en las redes sociales, que llega a tantos
jóvenes. Es difícil combatirla.
Sin duda. Y no comenzó ahora con Facebook.
Años atrás, recordemos el tema de Amna Muna que atrajo a través de los mensajes
de ICQ, en la red, al jovencito israelí Ofir Rahum y lo mató junto a Ramallah.
Claro que hoy es masivo y cada joven que escribe un post en Facebook, sabe que
no quedará solamente en Jenin, por ejemplo, sino que correrá por toda la red.
¿Cree que el mundo en general comprende lo que
está pasando?
Para responder, quisiera ante todo hacer una
referencia, nuevamente, al Primer Ministro Netanyahu. Hace ya 15 años, mucho
antes de entrar yo a la política, lo entrevisté. Capté su visión y concepción
de la historia. Ya entonces, de hecho, él vaticinó la “primavera árabe”. No lo
digo ahora porque estoy en la política y en su partido. Lo dije en aquel
momento y está escrito en mi doctorado.
Y lo traigo a colación porque todo lo que él escribió
en sus libros sobre el tema del terrorismo, se cumplió. Occidente siempre está
unos pasos detrás de Israel en esa lucha, pero lo que empieza con los judíos,
con nosotros, no termina con nosotros. Es bueno que todos lo tengan presente.
Hoy en Occidente nos dicen que tácticas como
alguna usadas en las guerras contra Hamas en Gaza para minimizar víctimas
civiles, como el aviso antes de atacar llamado “golpe en la puerta”, los
mensajes de texto a los teléfonos palestinos para que salgan a tiempo antes de
un ataque por ejemplo a un depósito de misiles, todas esas cosas, determinar
estándares que ellos no podrán cumplir.
Hay un Derecho internacional para todos y otro
más estricto que cumple Israel. Hace poco, Estados Unidos bombardeó por error
un hospital de “Médicos sin Fronteras” y el Presidente Obama se disculpó. Si,
dios no permita, nos hubiera sucedido a nosotros ¿Qué pasaba? Y en nuestro
caso, es distinto, porque sabíamos que en el hospital Shifa de Gaza se
escondían los jefes de Hamas. Y nunca lo
atacamos, aunque con unas bombas quizás habríamos eliminado a todos los jefes
terroristas. ¿Te parece que algún otro país, que sabe que todos los jefes
terroristas a los que combate, están concentrados en un hospital, no ataca el
hospital con artillería? No tengo dudas de que otros lo habrían hecho.
“Tercera Guerra Mundial”
Cuando usted entrevistó en la cárcel a
numerosos terroristas ¿Le dijeron algo sobre cómo ven la forma en que Israel
los combate a ellos?
Te diré que en muchos casos cuando llegan a la
cárcel, ese es su primer encuentro con los judíos, y quedan shockeados al
comparar con las cosas que les contaron toda la vida. Tenemos un buen amigo de
la familia, árabe, que vive en Haifa, cuya familia es originaria de Khan Yunes,
al sur de la Franja de Gaza. Y nos dijo: “Me criaron enseñándome que los judíos
tienen cuernos. Y el primer día que vi un judío, que llevaba sombrero, yo, de
niño, siempre pensaba que lo usa para taparse los cuernos”. O sea que les
envenenan la mente, los adoctrinan, les inculcan un odio puro a los judíos.Y
cuando finalmente conocen personalmente a judíos, pueden ver que son otra cosa.
Pero a esa altura ya no cambia mucho, porque vuelven a la fuente del veneno.
O sea que acá hay un enfrentamiento entre
enfoques muy distintos, de fondo…
Es importante no hacer generalizaciones. No
todos los musulmanes son terroristas. Es más: la mayor parte de las víctimas de
los terroristas son los propios musulmanes. Pero somos testigos de un fenómeno
muy serio, la tercera guerra mundial. Este es un aviso para despertar a
Occidente. Déjense de buscar la moneda debajo de la luz de la linterna. Lo que
está pasando ahora no es Israel, donde podrán venir a tomar unas fotos,
escribir lo que quieran porque nadie les hará nada, y luego sentarse a tomar
cerveza en Tel Aviv.
Lo que está ocurriendo ahora es otra cosa. Hay
sitios a los que no se puede entrar. Vemos los que llegan ahora a Europa. No
son todos refugiados, eso está clarísimo. Vemos las exigencias que presentan,
la forma de increpar que tienen. Es indudable que también allí hay DAESH
(ISIS). Europa tiene que respaldar a Israel que lucha desde hace años contra
estos fenómenos y debe saber que si no lo hacen, ellos mismos tendrán luego un
problema.
Yo no fui política toda mi vida y me dediqué
antes no a ser diputada sino a la especialización en terrorismo. Y fui invitada
muchas veces por la Cancillería a dar conferencias ante figuras europeas sobre
cuestiones de seguridad y terrorismo. O sea que quieren aprender de nuestra
experiencia, pero no quieren respaldarnos abiertamente y comprender que
nosotros estamos en el frente. Y si van a boicotear a Israel en Judea y
Samaria, a miles de palestinos que hoy tienen trabajo seguro y pueden
mantenerse dignamente, tendrán que recibirlos en Europa como refugiados. Si no
van a tener trabajo, ellos tendrán que mantenerlos.
Mirando hacia adelante, a una eventual
solución del conflicto actual ¿por dónde cree que pasa la fórmula?
Yo creo que de alguna forma, la vida se
sobrepondrá a sentimientos de enojo que algunos puedan tener. En el monte del
Templo hay un status quo que se mantiene desde hace años y que nadie piensa
cambiar. Sólo la incitación demente del Movimiento Islámico en Israel, es el
que convence a la gente de que la situación es otra.
Creo que los palestinos deben hacerse
responsables por sus propias vidas. Dejar de llenar de cuentos a los
refugiados. Vivir con la llave en la mano no los conduce a nada. No hay que dar
dinero a UNRWA. Con el dinero que recibió del exterior, Abu Mazen podría haber
establecido cien Estados, no uno. Con mucho menos nosotros construimos un
estado ejemplar. Que destinen su dinero a la educación y desarrollo de su
pueblo y eso sería mucho mejor y más productivo.
Esto es más un análisis, digamos, a largo
plazo…en cuanto a la escalada actual ¿Cómo cree que terminará?
Hamas intenta lograr un golpe de estado en
Cisjordania. Lo intentó el año pasado y ahora prueba de nuevo, con el trasfondo
islamista. Creo que Abu Mazen sabe que la Autoridad Palestina y él tienen mucho
para perder en Cisjordania si esto no se detiene. Mucho depende de cuándo y
cómo lo entienda.
Muchas gracias.
A ti.