Campaña judeófoba palestina

16/Oct/2015

Campaña judeófoba palestina

Obviamente, con esas
acusaciones, no hay paz posible ni solución de dos estados.
Desde hace un tiempo, conforme se incrementan las tensiones
en Israel a causa de la violencia palestina, medios de comunicación reproducen
una serie de argumentos calumniosos que procuran deslegitimar a Israel y
renovar prejuicios contra el pueblo judío, propios del oscurantismo medieval.
No son noticias, sino
mala propaganda, desconectada de las circunstancias reales.
En esa falaz divulgación se percibe el afán de demostrar que
el pueblo judío, únicamente, tiene para demandar la tierra de Israel, un libro
religioso, lleno de fantasías, con lo cual, ese reclamo carece de legalidad. De
este modo, ante la falta de verdaderos argumentos para negar el derecho a
existir del Estado judío, muchos antisemitas señalan que se utiliza la
impalpable palabra de D-os y no una verdadera conexión histórica.
Páginas web de movimientos palestinos, repiten este engaño,
desconociendo al pueblo judío y a la enorme y variada labor de expertos
historiadores, arqueólogos, geógrafos, antropólogos y otros científicos
multidisciplinarios que prueban de manera fehaciente, los sucesos que han
formado vínculos indisolubles entre tierra y judaísmo. También reflejada en el
texto bíblico.
En dicha página, se refieren al eufemismo de la “Palestina
histórica”, que en realidad es Israel. Tras la destrucción del Segundo Templo
de Jerusalén en el 70 E.C. y la derrota
de dos revueltas, en el 135 E.C. la población judía fue expulsada de su
territorio y la religión fue prohibida allí. De hecho, el saqueo de Jerusalén
está representado en la pared interior del Arco de Tito en Roma, donde vemos el
candelabro: el escudo de Israel. Adriano, como castigo a la rebeldía judía,
cambió el nombre de Judea por Palestina, evocación a los antiguos filisteos,
venidos de Creta y asentados en lo que hoy es Gaza.
El artículo del movimiento palestino en Venezuela no sólo es
antiisraelí, es virulentamente
judeófobo. En ese sentido, reproduce las teorías conspirativas de Los
Protocolos de los Sabios de Sión, adaptándolas a tiempos más modernos; así, de
modo infantil culpan a los judíos de planificar la I Guerra Mundial, la
colonización británica, el nazismo, la II Guerra Mundial y la fundación de la ONU, con el fin de crear a Israel, como en un laboratorio.
Pareciera que suponen que la humanidad es cándida y tonta,
pues acusan a los judíos de una falsificación de la historia, al punto de
cambiar los vestigios arqueológicos para suplantarlos “por otros
prefabricados”. Además, manipulan el negacionismo histórico con respecto al
Holocausto y revive la acusación de pueblo deicida.
Con el propósito de imponer una matriz de opinión adicional
en contra de Israel, le atribuyen la invención de Al Qaeda e ISIS. Y la
destrucción de Yemen, Libia, Irak y Siria. En esa línea, rechazan que los
conflictos en esos países, en los que Israel no tiene ninguna relación, sean un
asunto religioso, cuando resulta evidente que se generaron de una continuación
de la antigua enemistad entre chiitas y sunitas. Así mismo, omiten con inmoral
silencio, la persecución de los cristianos por los musulmanes extremistas en la
región.
Obviamente, con todas esas acusaciones no hay paz posible ni
solución de dos estados. Para estos “defensores” de los palestinos sólo es
válida la destrucción de Israel y lo vemos en su logo, en el cual incluyen el
territorio israelí completo, Gaza, Judea y Samaria.