El Holocausto y la Nakba han sido utilizados,
por ambas naciones, para crear la memoria colectiva nacional. Excepto que hay
una inconmensurable diferencia: Los judíos utilizaron esta memoria colectiva
para construir, mientras que los árabes la utilizan para intensificar el odio y
el resentimiento.
El próximo lunes, el Instituto Van Leer de
Jerusalén llevará a cabo un evento sobre el Holocausto y la Nakba basado en un
libro titulado “El Holocausto y la Nakba: Memoria, Identidad Nacional y
Asociación entre Judíos y Árabes”.
Recibí un montón de enojados mensajes de
sobrevivientes del Holocausto. ¿Cómo, pregunta uno de ellos, tienen la osadía
de establecer un vínculo entre el Holocausto y la Nakba? El instituto afirma
que no tiene la intención de hacer una comparación, traté de explicarle. Lo que
quieren decir es que entre ambas naciones, estos son eventos trascendentes que
afectaron sus respectivas identidades. El libro contiene artículos, añadí, que
realmente hacen hincapié en la diferencia. No quedó convencido. A decir verdad,
tampoco yo.
Desde hace muchos años hay quienes, entre nosotros,
tratan de minimizar el Holocausto. Un profesor, incluso, trató de borrarlo de
la memoria. La idea es que una conversación basada en el victimismo conduce al
odio entre las naciones, al chovinismo, al nacionalismo e incluso al fascismo.
¿Menos la Nakba? Estas mismas personas afirman que la Nakba, precisamente la
Nakba, debe ser fomentada y elevada. Quieren que haya mucha más atención sobre
la Nakba, para que podamos entender la catástrofe experimentada por la otra
parte. Los que se opusieron a las conversaciones basadas en el victimismo,
repentinamente, son los mayores partidarios de tal punto de vista.
No todos los artículos en el libro son parte
de esta industria de tonterías. Pero el hecho mismo de que el Holocausto y la
Nakba estén vinculados da fe de que el libro es o bien un error, o una locura.
Después de todo, los representantes de las fuerzas del progreso y el Instituto
Van Leer no escribieron un libro ni tampoco realizan un evento sobre la Nakba
judía – los pogromos y la expulsión de cientos de miles de judíos de los países
árabes. Y no escribieron un libro ni tampoco realizan un evento sobre el papel
que jugó el Mufti HajAmin al-Husseini alentando la empresa de exterminio de los
judíos. Y no hay ninguna posibilidad de que los aficionados a la Nakba les
digan a sus estudiantes, o publiquen artículos, sobre el hecho de que en esos
años, las transferencias de población eran la norma, y que esto era una
experiencia compartida por decenas de millones de personas. Ninguno de ellos es
un refugiado en la actualidad. Excepto los palestinos. No sucederá, porque en
algunas partes del mundo académico israelí, la Nakba se ha convertido en la
escuela hegemónica del pensamiento.
La Nakba es un hecho. Podemos y debemos
compartir el dolor de los que sufren. Lo que pasa es que, a diferencia de las
decenas de millones de personas que también han sufrido expulsión, los árabes
utilizaron la Nakba con un solo propósito: Luchar contra Israel.
En 1949, el ministro de relaciones exteriores
egipcio, Mohamed Salah al-Din Bey, aclaró que: “Es bien sabido y entendido que
los árabes, al exigir el regreso de los refugiados a Palestina, entienden su
regreso como dueños de la Patria… lo que significan la liquidación del Estado
de Israel”. En 1959, la Liga Árabe aclaró que “Los países árabes no concederán
la ciudadanía a los solicitantes de origen palestino con el fin de evitar su
asimilación en los países de acogida”. En 1960, el presidente egipcio
Gamal Abdel Nasser aclaró que “Si los refugiados regresan a Israel – Israel
dejará de existir”. Y el asistente de Arafat, Sakher Habash, aclaró a los
jóvenes palestinos que “para nosotros, el tema de los refugiados es la carta
ganadora, lo que significa el fin del Estado de Israel”. Y hoy en día, el
“derecho de retorno” es el lema del movimiento BDS, que rechaza cualquier
acuerdo con Israel.
Podríamos seguir. Hay más. La glorificación de
la Nakba en un libro que lo vincula con el Holocausto es suficiente para
demostrar ese punto.
De vez en cuando, los representantes de la
escuela de pensamiento de la Nakba tratan de vender la afirmación de que existe
la necesidad de reconocer la Nakba para lograr la reconciliación y la
comprensión. La reconciliación es importante, pero la conciencia de la Nakba
hace exactamente lo contrario de eso. La paz sólo puede lograrse cuando la
parte árabe en su conjunto, y los palestinos en particular, reconozcan su
responsabilidad, su intransigencia, el hecho de que su liderazgo declaró la
guerra y habló de erradicación. Ningún cambio puede lograrse sin que ellos
hagan una introspección por el hecho de que rechazaron cualquier plan de
partición, y el hecho de que podrían haber formado un estado entre los años
1949-1967, antes de que hubiera una ocupación.
Pero ellos no quieren un estado. Ellos no
quieren hacer nada por sí mismos. Ellos querrían perpetuar el problema. Pero
eso no está ocurriendo. Tanto porque la escuela de pensamiento de la Nakba
fomenta la victimización, legitima cualquier mentira bajo los auspicios de la
“narrativa palestina”, y promueve la fantasía del “derecho de retorno”.
Uno de los escritores es el escritor Salman
Natur, que presenta una “narrativa” hecha enteramente de autoengaño. Es una
suerte, escribe, que los nazis fueran detenidos en El Alamein, ya que podrían
haber traído un “desastre sobre el mundo árabe”. Lo siento, pero los nazis
controlaban una parte del mundo árabe – África del Norte. No persiguieron a los
musulmanes. Persiguieron a los judíos. De hecho, en 1941, los árabes llevaron a
cabo, alentados por el muftí y el nazismo, el pogrom “Farhud” contra los judíos
de Bagdad. Y se llevaron a cabo mítines pro-nazis en todo el mundo árabe, con
la esperanza de que Rommel ganara. En esa época, se referían a Hitler con
admiración como “Abu Ali”, y se escuchaba el saludo “Heil Rommel”. De hecho,
los árabes que se opusieron al mufti planeaban escapar, porque era claro para
ellos que el muftí nazi los eliminaría también. Y de hecho, los criminales
nazis encontraron asilo en Egipto y Jordania. Pero Natur vende “narrativa”, no
historia. Con patrocinio académico.
Desde hace muchos años, Natur ha dedicado toda
su energía para promover el “derecho de retorno”. Al igual que el movimiento
BDS. No autodefinición. No paz. No dos estados. Sólo la Nakba, los refugiados y
el derecho al retorno, todo envuelto en el celofán de la igualdad de derechos.
No funciona en ninguna parte del mundo árabe, pero los delirios están exentos
de hacer frente a los hechos. Y sobre todo, a diferencia de la mentira diligentemente
alimentada por la escuela de pensamiento de la Nakba, no existe un “derecho de
retorno” en la ley de las naciones. Y gracias a todos los que trabajaron duro –
académicos, el Instituto Van Leer y la editorial del Kibbutz Meuhad. De esta
manera, no tendremos reconciliación. Pero obtendremos una nueva edición de la
demanda para convertir a Israel en Irak o Siria, gracias al “derecho de
retorno”.
El proyecto Holocausto-Nakba es financiado,
entre otros, por la Fundación Heinrich Böll, que está asociada con el Partido
Verde alemán. Este dinero apesta. Porque la fundación alemana no se atrevería a
financiar un evento sobre la Nakba alemana y la Nakba palestina. Después de
todo, al liderazgo árabe – y no sólo al mufti – le picó el gusanillo de las
aspiraciones de exterminar. Después de todo, los alemanes, como los árabes,
eran el lado agresivo. Después de todo, terminó en derrota – lo que significó
una Nakba – para ambos. Como resultado de esta derrota, entre 12 y 16 millones
de alemanes, la mayoría de los cuales ni siquiera eran nazis, fueron expulsados
de los países de Europa Central.
Así que ¿por qué es que no hay ninguna
posibilidad de que la fundación o la academia alemanas promuevan un proyecto de
investigación acerca de las similitudes entre la Nakba alemana y la Nakba
árabe, pero sí promueven un proyecto estableciendo un vínculo entre el
Holocausto y la Nakba? Porque las “fuerzas del progreso” no permitirán siquiera
que la verdad asome. La percepción falsa gana y oprime.
Debemos admitir que los organizadores del
evento tienen razón sobre una cosa. El Holocausto y la Nakba jugaron un papel,
para ambas naciones, en la creación de la memoria colectiva nacional. Excepto
que hay una diferencia inconmensurable: Para los judíos, esta memoria colectiva
se utilizó para construir. Para los árabes, esta memoria colectiva se utilizó,
y todavía se está utilizando, para intensificar el odio y el resentimiento. Los
judíos no formaron decenas de organizaciones terroristas para erradicar la
entidad alemana, y no hubo justificación del terrorismo. Para los árabes, la
Nakba fue y sigue siendo el principal motor de la industria del terrorismo y
sirve para perpetuar el problema de los refugiados. El mundo árabe tiene una
inmensa fortuna. Ni un dólar se utilizó para la rehabilitación. Decenas de
millones de dólares se utilizaron para financiar la industria del terrorismo y
la destrucción. Pero la escuela de pensamiento académica que vincula el
Holocausto y la Nakba no se ocupará de estas cuestiones. Ninguna posibilidad.
Al final del año escolar anterior, yo estaba
pronunciando una conferencia en la Universidad Ben Gurion sobre estas
cuestiones, entre otras cosas. “Algo aquí no tiene sentido para mí”, me dijo un
estudiante. “Todo lo que está diciendo es lo contrario de lo que estudié.” No
hay que generalizar. No todos los profesores y no todos los departamentos son
parte de la escuela de pensamiento de la Nakba. Pero el estudiante tiene razón.
A muchos estudiantes les han lavado el cerebro. La libertad académica ha sido
derrotada. La opresión hegemónica ganó. Y si necesitábamos más pruebas de eso –
tenemos el libro y el evento.
El vergonzoso vínculo entre el Holocausto y la Nakba
01/Sep/2015
Por Israel, por: Ben-DrorYemini