La sequía en Polonia descubre lápidas judías bajo los ríos

31/Ago/2015

Radio Jai

La sequía en Polonia descubre lápidas judías bajo los ríos

La
sequía y el bajo caudal de algunos ríos polacos han dejado al descubierto
tesoros históricos ocultos hasta ahora bajo las aguas: lápidas judías, un avión
soviético de la Segunda Guerra Mundial con los restos de su tripulación en el
interior y, el último, un barco fluvial ruso de la Gran Guerra.
Este
verano ha sido anormalmente caluroso en Polonia, con temperaturas que han
llegado a los 38 grados centígrados durante este mes de agosto, y la escasez de
lluvias ha provocado que ríos como el Vístula queden a su nivel más bajo desde
que comenzaron las mediciones hace unos doscientos años.
Ese
escaso caudal se ha convertido en todo un regalo para arqueólogos e
historiadores, ya que permite ahora descubrir qué esconden los ríos polacos,
escenarios de los conflictos más sangrientos que asolaron la Europa del siglo
XX.
Uno
de esos descubrimientos es un bombardero soviético estrellado durante la
Segunda Guerra Mundial en un afluente del Vístula, cerca de la aldea de Kamion.
En
el aparato descansan los restos de su tripulación y, por ahora, los
especialistas han encontrado un paracaídas, un collar de piel de oveja, partes
de botas y uniformes, la pistola de un piloto, equipos de radio y la munición
pesada del avión.
Los
historiadores creen que la aeronave se estrelló en enero de 1945, cuando el
ejército nazi se retiraba hacia el oeste.
Mientras,
desde la embajada rusa en Polonia se pide que se identifiquen los restos de los
militares que fallecieron en el accidente y se les dé sepultura.
Otro
recordatorio de la Segunda Guerra Mundial surgía literalmente de las aguas del
Vístula también días atrás, cuando un grupo de excursionistas descubría en las
cercanías de Varsovia varias lápidas con caracteres hebreos.
Se
cree que su origen podría ser un cementerio cercano en el que antes de la
guerra llegó a haber hasta 300.000 lápidas de judíos y de las hoy sólo quedan
un puñado.
El
cementerio fue saqueado durante la guerra y la mayoría de sus lápidas se usaron
como material de construcción.
Pero
la sequía también ha permitido que afloren restos de otros periodos, como el
barco fluvial ruso encontrado en el Vístula, que seguramente naufragó al ser
bombardeado durante la Primera Guerra Mundial.
Aunque
no es una sorpresa que tales objetos se ocultan en los lechos de muchos ríos
polacos, la tarea de localizar y recuperar estos restos supone un reto en
condiciones normales, sobre todo cuando los caudales son más elevados.
Pero
las altas temperaturas registradas en Polonia durante gran parte de este verano
y la escasez de precipitaciones han provocado una sequía que ha permitido
descubrir tesoros históricos ocultos bajo las aguas de los ríos.