Micaela
Chebi Oberlander tiene 18 años y es bachiller, egresada de la Escuela
Integral.Visitó Polonia en el mes de junio dentro del plan «Shnat
2015» por Macabi Tzair. Quedó muy conmovida por la visita, y compartió con
nosotros estas líneas.
Hola familia! Les escribo esto desde
Auschwitz. Pero tranquilos, este no es un mensaje triste, es un mensaje de
feliz cumpleaños. Acabo de salir del bloque 27. Este es un bloque inventado,
que se abre hace dos años. El tema es que había barrancas de distintas
nacionalidades entonces Israel lucho para que haya una de Israel. Con el tiempo
lo logra y es de los lugares más espectaculares que visité en Polonia. Esta
barraca termina con papeles enormes con los más de cuatro millones de nombres
que se consiguieron, de personas que fueron asesinadas.
Quiero que sepan que me metí directo a la o,
entre la gente, entre las otras letras, para encontrarme con una lista de
decenas, por no decir cientos, de Oberlander fallecidos. Y se me partió el
corazón. Porque capaz cocinaríamos otro postre rosado para la tataranieta de
Esther. O le guardaríamos milanesas al bisnieto de Otto, para que vaya a comer
al otro día con Bernardo. Capaz, dios no me oiga, en la cena de shabat nos
acompañaría Frank, llamado así por su abuelo, y el abuelo de su abuelo, que es
un gran militante de Meretz; para hacer un poco más divertida la conversación
homogénea de fachos declarados, que en el fondo les sigue molestando que los
pozos de petróleo del Sinaí no sean de Israel.
Déjenme decirles, Polonia es difícil. Y yo
traté de ir con mis escudos. Con mi tilboshet de Macabi y mi bandera de Israel.
Ir con el Maguen David por elección y no obligación, por honor y no vergüenza y
sin que nadie pueda sacármelo. Aunque todo esto suene muy lindo… No me fue
suficiente. El único escudo suficiente enfrente de tanta tragedia fueron
ustedes: tener puesta la pulsera que me hizo Aline en donde mataron tantos
niños sin que a nadie le tiemble el pulso. Escuchar como las tnuot duraban
minutos en sus intentos de rebelión, sabiendo que sol el año que viene empieza
el curso de madrijim. Ver los lugares de donde la gente nunca salió,
acordándome una y otra vez de las veces que salió Oma del hospital; por su fuerza,
por la nuestra. No me quiebro cuando escucho como mataron a Korczak y su
orfanato, porque sé que Tali es madrijá de los mismos nenes que yo hace tres
años y Nan hace cinco.
Hoy me puedo enfrentar a la lista de nombres,
porque hoy es el cumpleaños del tío Tom. Y eso es lo que HOY me hizo sentir
vencedora. El sábado sé que voy a caminar igual de erguida por las calles de
Varsovia. Sé que voy a mirar a la pura maldad a los ojos y decirle que hoy
festejo que mi abuela vivió otro año, y que eso, me hace invencible. Les
escribo para que sepan que ustedes me dan fuerzas. Y que nosotros te deseamos
tío, un feliz cumpleaños. Yo, y los Oberlander que nunca fueron. Z’L