En el marco de los estudios de Sociología encabezados por la Profesora Katty Kszollossy, se está llevando a cabo en el liceo 28, un singular proyecto interdisciplinario en cuyo marco los alumnos conocen de primera mano costumbres, sentimientos e ideas de distintas comunidades que forman parte de la sociedad uruguaya.
El centro de estudios se encuentra ubicado en Bulevar España entre Berro y Ellauri y para el emprendimiento se han invitado a judíos, árabes, indios y descendientes de charrúas, para escucharlos y plantearles inquietudes.
Claro está que el resultado es un mutuo enriquecimiento.
Llegamos al liceo gracias a Sergio Gorzy, Presidente del Comité Central Israelita, a quien la profesora invitó a ir como representante de la comunidad judía, y quien nos contó luego al respecto, feliz con el encuentro.
Gorzy fue al liceo con el ex Presidente del Comité, Marcos Israel, y según los relatos que luego compartieron con nosotros los alumnos, claro está que el resultado fue una muy interesante dinámica a la que aportaron tanto los propios chicos, como las singulares características de cada uno de los invitados.
Esta nota intenta reflejar tanto la importante motivación que impulsa el proyecto como los interesantes comentarios de algunos de los alumnos, que evidentemente, ganan en valores.
Preguntamos a estos jóvenes ciudadanos, qué les aporta el proyecto.
Yamandú Corte (17), cuenta que para él en lo personal, esta experiencia ha sido sumamente significativa, ya que le ha permitido descubrir que tiene ascendencia charrúa por el lado de su madre. “Me sentí muy orgulloso”, contó sonriente, aclarando que además, en este proyecto “te culturizás”.
Agustina Yanes (16), consideró que a través de lo que les está mostrando esta iniciativa aprenden a no ser prejuiciosos , al conocer más de cerca a quienes, por ;ejemplo al verlos vestidos diferente en la calle, pueden no entender.
Juan Andrés Leiro (16) concordó con su compañera y comentó que “no me parece que tener prejuicios está bueno”. Pensando al parecer en las impresiones que le dejan algunas informaciones en los medios, más que nada sobre el Estado Islámico, y por otro lo que oyó en el liceo al recibir a los árabes, señaló que “pensaba que toda la gente de la comunidad árabe era extremista, pero me di cuenta de que no es tan así y que es una minoría más que nada, que todas estas personas viven normalmente y todos tienen una vida normal, además de su cultura y su religión”.
Gonzalo Di Bello (17) también habló de prejuicios, respecto a los judíos, aunque se refirió más que nada a un tema de vestimenta de parte de los ultraortotodoxos. “El gran tema es que generalizamos esos prejuicios, por unos pocos. Por ejemplo, hay un estereotipo de que los judíos son como los rabinos, todos con la barba larga, con traje o el sombrero, y en realidad no es así”.
Sea como sea, el “prejuicio” al que hacía referencia Gonzalo, no es de los peligrosos. Tampoco lo que comentó Agustina Yanes, que se sorprendió cuando Gorzy les contó que en todo el mundo hay 14 millones de judíos. “Veo que son muy pocos, pero al mismo tiempo son muy conocidos y eso es lo que da mucha fuerza a su cultura”.
A varios compañeros les impactó oír los relatos de Gorzy y Marcos Israel sobre sus propias familias y comentaron que “sorprende que todos conozcan tan bien sus raíces”.
A Facundo Agustoni (17) le pareció especialmente interesante oír sobre el significado del Día del Perdón, Iom Kipur, aunque no sabía repetir el nombre y explicó que “los judíos tienen una reunión religiosa bastante interesante en la que dicen las cosas malas que habían hecho”. Comentó que “fue muy bueno escuchar lo que nos contaron porque así se aprende cosas que no sabíamos”.
Emanuel de León (18) recordó lo que les contó Gorzy, señalado que no todos los judíos practican la religión “pero que igual en las festividades se juntan por un sentimiento de pertenencia a la colectividad”. También le pareció especial la costumbre de la “shivá”, la semana de duelo. Nosotros explicamos que ese término viene de la palabra “sheva” en hebreo, que significa siete, ya que dura siete días. Y Emanuel agregó; “Eso mismo, siete días de apoyo a la familia del muerto…Está bueno eso de ayudarse los unos a los otros”.
Fernanda Iglesias (18) comentó que “lo que me llamó pila la atención es que yo pensé que todos los judíos tenían la misma cultura, pero nos contaron que depende de dónde venían tenían diferentes costumbres”, en referencia a ashkenazís y sefaradíes y las distintas tradiciones.
Juan Andrés Leiro hizo un análisis casi mirando a nivel nacional:
“Saber de otras culturas nos ayuda mucho a nosotros, que somos más jóvenes, a ver que en Uruguay está todo, hay toda clase de personas, desde Medio Oriente hasta la India, desde Europa a América del Norte, Uruguay es un país muy cosmopolita y eso es algo muy lindo de ver, saber y conocer. Como nosotros no lo vemos eso todos los días, porque estamos muy acostumbrados a lo que nosotros vemos, es una experiencia nueva que creo que a más de uno de nosotros nos ha gustado mucho. Va a ser muy útil trabajar de eso, y si es que en el futuro queremos ir a otro país, a Arabia o a un país que tenga mucha cultura judía, vamos a entender más de esto, cómo funciona, por qué la gente hace las cosas que hace, es una cosa muy linda de ver”.
Y agregó un concepto que cabe destacar:
“Para mí que la gente de culturas diferentes que nacieron en Uruguay es tan uruguaya como la gente que es laica, católica o es de cualquier religión. La cultura uruguaya es una cultura muy abierta, laica, a la cual no le interesa de qué religión seas o de dónde vengas, siempre te va a aceptar. Esa es una de las cosas muy lindas de estar en Uruguay, de vivir en este país. Tener una religión no es algo por lo cual te tengan que discriminar o te tengan que tratar mal, es algo que te tienen que aceptar y apoyar. Apoyar a una persona con una religión diferente es una cosa muy linda de ver, no pasa demasiado en otros lados, y es una pena”.
Facundo Agustoni concuerda con Juan Andrés y considera que a lo sumo, si alguien tiene una costumbre distinta de la generalidad, otros lo van a mirar pero “no van a discriminar por eso, no es que te digan:”¿qué estás haciendo? No lo hagas”.
Surge el tema del video del rabino Mendy Shemtov que circuló recientemente en las redes, mostrando la normalidad con que caminó por Montevideo, vestido con ropa claramente distinguible, y uno de los chicos comenta que lo vio. Facundo agrega que también si pasa una mujer tapada, supuestamente musulmana, probablemente la puedan mirar porque no es común pero no la van a atacar. “No le van a decir nada, aunque alguno siempre hay, pero no creo que sea la mayoría”.
>Aquí surge un comentario en tono crítico, de Yamandú Corte. “Para mí esta sociedad es muy generalista y se deja llevar por lo que ve a primera vista y por la opinión de los demás, la opinión vulgar de la gente, y puede llegar a discriminar solo por dejarse llevar por su primer punto de vista. Me parece muy mal”. Acotamos que con eso se refiere al pensamiento en masa, sin estudio claro de las cosas. “Claro, eso de que alguno dice que si muchos lo dicen debe ser verdad.” Da un ejemplo sobre los judíos: “A mí me pasa, no es por faltar el respeto, mucha gente acá en Uruguay decía que los judíos eran estafadores, y te lo repetían tanto que vos decías “Pah, si lo dicen todos, ¿por qué será?”, pero después si te culturizás y te interesás por el tema ves que es una estupidez”.
Emanuel de León resume: “Como decía Yamandú y también como decía Leiro, Uruguay es un país comparado con otros es muy abierto, pero que sea mejor que otros países no quiere decir que no podamos mejorar también cómo es el país ya de por sí. No hay que conformarse por ejemplo con que en otros países te preguntan la religión y acá para entrar no, eso no quiere decir que haya que quedarse en eso. Hay que mejorar”.
Y Gonzalo Di Bello aporta una idea que hace a la esencia misma del país : “Está bueno que vengan diferentes culturas a Uruguay porque en la antigüedad Uruguay fue un país receptor de inmigrantes, nuestra sociedad es resultado de diferentes culturas que influyen en nuestra vestimenta, nuestra comida, nuestra forma de ser, nuestra forma de practicar una religión… Es importante.
UNA PROFESORA ORGULLOSA
No menos importante que escuchar a los chicos, fue entrevistar a la profesora.
Hablar con Katty Szollossy sobre el proyecto y sus alumnos, es captar alegría y satisfacción por el trabajo. Es docente de sociología y de Derecho. Trabajó en el liceo 26 y este año comenzó a enseñar sociología en el 28. Cuando la dirección propuso realizar un proyecto interdisciplinario, le pareció que sería buena experiencia, como parte de su asignatura, abordar la temática de la cultura, diversidad cultural y multiculturalismo. A los chicos, según contó la profesora, les gustó mucho la idea de conocer otras culturas, aunque un poco menos el caudal de trabajo que debían llevar a cabo, que es bastante exigente.
Este es un resumen del diálogo mantenido con la profesora.
De los distintos encuentros, ¿viste quizás actitudes distintas de los chicos hacia las diferentes visitas?
No, en realidad no. Cuando dije va a venir un integrante de la comunidad judía, pero que Gorzy no podía porque iba a estar de viaje en la fecha pedida, los chicos me decían “Ay, no, profe, pero nos gustaría que venga Gorzy”…Les aclaré que Gorzy viene a hablar sobre la comunidad judía por el cargo que él ocupa, no de fútbol. Le mando el mensaje nuevamente a Gorzy diciéndole que si cabe la posibilidad de que venga, porque en realidad los chicos estaban muy interesados, y por suerte pudo venir junto con Marcos Israel.
Pero creo que la reacción de los chicos fue por igual con las tres comunidades que vinieron hasta el momento.
¿Tú pensaste, aparte del proyecto desde el punto de vista educativo, como ciudadana uruguaya, “Esto ayuda a derribar prejuicios”?
Si, por supuesto.
Algo que ayuda de cara también a cuando sean grandes.
Ahí está, lo hago también con esa intención. Por eso centralizo en estas culturas, por el tema de lo que es la comunidad judía en nuestro país. El barrio en el que está el liceo, Pocitos, tiene mucha población judía, hay mucha comunidad judía en la zona, tenemos dos colegios judíos cerca. Además siempre está el debate sobre si hay antisemitismo…
Entonces me parece bien trabajar con la comunidad judía, con la árabe, para que ellos vean que es posible trabajar con diferentes culturas, con la comunidad charrúa, aunque con eso ellos en realidad al principio no estaban muy entusiasmados…
Quizás porque se sabe poco…
Y quedaron encantados por lo bien que trabajaron. Vino el presidente de la Asociación de la Nación Charrúa, Gerardo Sosa, excelente, y vino una arquitecta, Elena, que es profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, que vino a darles una charla. Comenzó 12.30, yo me fui 15.10 y los charrúas continuaban acá en el liceo. Impresionante. No tuvimos suerte con la comunidad india, por ejemplo, que está en formación, no nos han contestado.
Pensé que vendrían armenios y afrodescendientes…
Claro que yo lo habría querido, pero como hay varios subgrupos, no se pudo organizar. Te diré que me pareció muy oportuno trabajar con la comunidad judía, que es muy rica y hay muchas cosas para trabajar.
¿Qué te parece que deja esto a los chicos como ciudadanos?
Un aprendizaje muy significativo.es muy importante para ellos. Porque en realidad en el programa de educación secundaria no se trabaja el tema de la diversidad cultural, y a nivel social no educamos para el respeto al otro. Me parece que es muy oportuno dentro de la educación secundaria prepararlos como ciudadanos, y en esto que es la construcción de la ciudadanía abordar el tema del respeto y la tolerancia.
Tú misma, ¿sentís que aprendiste?
Si, y sigo aprendiendo, es un aprendizaje permanente. Es un aprendizaje permanente la experiencia que como docente voy recogiendo primero con los adultos que nos acompañan, cómo se comprometen en el trabajo, cómo se comprometieron en estas charlas y talleres, porque por ejemplo yo le mando el mensaje a Gorzy, que se iba de viaje, le propongo una nueva fecha, muy amablemente trató de contactarse con otra persona muy entendida en el tema, que resultó ser Marcos Israel, y presentarse en una institución pública a cambio de nada…
Nada material, porque estoy segura que les dieron mucho en contenido, en la experiencia que vivieron…
Pero digo, sin pedir nada a cambio, fue increíble. Eso es muy valorado por los chiquilines, y por todo el equipo docente.
“Cultura sin fronteras”- Liceo 28
16/Jun/2015
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski