Activista organizó concurso de dibujos de Mahoma para reclamar libertad pero no evitó ataques
La Policía estadounidense y el FBI investigan si los dos hombres muertos el domingo tras disparar contra un edificio donde se realizaba un concurso de caricaturas del profeta Mahoma en Texas tenían relaciones con redes islamistas y si ya estaban bajo vigilancia. El ataque suscitó un nuevo debate en torno a la islamización y la libertad de expresión.
La Iniciativa Americana de Defensa de la Libertad (AFDI) había organizado un concurso de caricaturas del profeta Mahoma el domingo. Dos hombres pasaron en un vehículo y dispararon hacia el local donde se realizaba el evento, lo que fue respondido por un guardia de seguridad que los abatió a tiros.
Un portavoz de la policía de Garland, Joe Harn, informó que los dos hombres armados con fusiles de asalto “obviamente estaban allí para hacer disparos sobre personas”, pero fueron abatidos. “Seguiremos investigando. Esta no será una investigación rápida. Tenemos sospechosos. Seguimos observando”, comentó.
Harn añadió que por el momento “no se conocen las intenciones de los atacantes, más allá de que estaban dispuestos a usar sus armas y disparar contra la policía”.
Ante una consulta de la prensa sobre si las autoridades consideraban que se trató de un “ataque terrorista”, Harn se limitó a responder que “seguramente vamos a considerarlo, no lo hemos descartado”.
Diversos órganos de la prensa local señalaron –en base a un agente del FBI que permanece anónimo– que uno de los atacantes había sido identificado como alguien que ya fue objeto de una investigación de órganos de inteligencia por nexos con grupos islamistas radicales.
Hace cinco años, ese hombre fue condenado a tres años de libertad condicional por haber mentido al FBI sobre la motivación de un viaje a África, aunque las autoridades sospechaban que estaba relacionado con su intención de sumarse a una red islamista de Somalia.
La organización SITE, que monitorea las comunicaciones de combatientes y grupos yihadistas, indicó que un hombre reivindicó el ataque en una cuenta de Twitter relacionada con el Estado Islámico, señalando que había sido cometido por simpatizantes de esa agrupación radical. Se trata de un extremista que se identifica como Abu Hussain Al Britani, y que según SITE es el yihadista británico del Estado Islámico Junaid Hussain.
Sensibilidad y libertad
El ataque vuelve a poner el foco sobre la representación gráfica de Mahoma, algo que para los musulmanes es inconcebible y que en el pasado ya ha generado reacciones violentas, como las protestas en 2005 contra un diario danés o las de mediados de 2012, a raíz de la divulgación de la película llamada “la inocencia de los musulmanes”.
Más recientemente, en enero de 2015 hubo un atentado contra la sede de la revista Charlie Hebdo, donde se habían publicado varios dibujos del profeta de Alá, que causó la muerte de 12 personas.
Ese ataque de enero está relacionado con el del fin de semana, pues fue en parte como reacción a lo sucedido en París que Pamela Geller, líder de AFDI, ofreció un premio de US$ 10.000 en un concurso de dibujo a la mejor caricatura del profeta Mahoma.
Pura polémica
Geller es autora de frases polémicas como “cuando los musulmanes rezan cinco veces por día, están maldiciendo a cristianos y judíos cinco veces por día”. La organización que lidera es considerada islamofóbica, pero ella asegura que “ama a los musulmanes”.
“Dicen que soy racista, islamofóbica, fanática antiislam”, dijo en 2012 a Village Voice. “Soy anti guerra santa, no sé por qué alguien puede decir que soy antimusulmana. Amo a los musulmanes”, agregó.
Pero así como ama a los musulmanes, esta pudiente ama de casa y blogguera se declara en contra de la “islamización” del país y, además de presidir la Iniciativa Americana de Defensa de la Libertad, también dirige el grupo Paren la Islamización de América.
En un correo que envió al Washington Post, Geller explicó los motivos para organizar la exhibición y concurso de dibujos del profeta: “Mostrar que no nos vamos a postrar ante la intimidación violenta y a permitir que la libertad de expresión sea sobrepasada por matones y balas”.
Muchos se opusieron a la organización del evento y algunos, entre los que estaban los musulmanes, consideraron que era blasfemo. Otros simplemente dijeron que era peligroso para la seguridad pública.
El Consejo de Relaciones Americo-Islámicas, en tanto, trató de restarle importancia. “No le prestamos ninguna atención”, declaró al Dallas Morning News Ibrahim Hooper, vocero de ese organismo. “Lo que Geller más detesta es que la ignoren”, agregó.
Pero Geller sabía que su emprendimiento no iba a ser ignorado.
“Quería que la gente se diera cuenta de qué tan grave es la amenaza a la libertad de expresión hoy en día y cuánto necesita ser defendida. Estábamos preparados para la violencia”, declaró al Post. En efecto, en el sitio web del grupo se podía leer la frase “conocemos los riesgos”, así como una explicación de que era preciso escenificar la situación.
“Si no mostramos que los extremistas islámicos pueden asustarnos hasta el silencio, entonces los radicales que operan contra la libertad se harán más violentos”.
Es así como Geller, “amante de los musulmanes”, llega a compararse con los dibujantes de Charlie Hebdo, que solo querían satirizar y polemizar. “Ya han golpeado en París y en Copenhague, ahora en Texas. Este incidente demuestra lo necesario que era nuestro evento. La libertad de expresión es víctima de violentos ataques en nuestro país. La pregunta que tenemos ante nosotros es una: ¿vamos a pararnos y defenderla, o a caer ante la violencia, la prepotencia y el salvajismo?”.
Dos muertes y resurge el debate entre libre expresión y tolerancia
05/May/2015
El Observador