“La esposa prometida”: una cálida mirada a una comunidad muy especial

30/Abr/2015

El País, Por Guillermo Zapiola

“La esposa prometida”: una cálida mirada a una comunidad muy especial

Buena película, y con algunos rasgos que
pueden resultar hasta sorprendentes. El primer dato llamativo es el medio en
que transcurre: una comunidad judía jaredí (también llamados
«ultraortodoxos») de Tel Aviv.
Esos judíos piadosos y observantes constituyen
una comunidad en sí misma: tienen sus propias jerarquías y rituales, intentan
practicar los 613 preceptos predicados por la Torá, desconfían del sionismo, el
Estado laico, la ciencia y la modernidad, y tratan de tener el menor contacto
posible no solamente con los «goyim», sino también con el resto del
judaísmo al que consideran contaminado por el paganismo exterior.
No debe extrañar a nadie que en ese ambiente
los matrimonios sean acordados por los padres de los contrayentes y que las
mujeres jueguen un papel subordinado, aunque la película es lo bastante
matizada como para observar que esa subordinación es algo menor que lo que
puede parecer desde afuera.
Ese punto de vista tiene que ver con el tercer
dato a atender: el hecho de que la película está escrita y dirigida por una
mujer, Rama Burshtein, que se educó en un medio judío secular pero se convirtió
a la ultraotrodoxia en su adultez. De alguna manera es el punto de vista de
alguien que está, a la vez, dentro y fuera de ese mundo, que es capaz de
pintarlo con afecto (para probable horror de feministas y liberales) pero que
no lo idealiza.
La historia narrada es la de una joven a la
que se le elige un marido, tiene dudas al respecto, y que se ve de pronto
empujada hacia un segundo candidato, viudo y algo mayor. El conflicto entre
costumbres ancestrales y deseos personales (estos últimos, a veces apenas
expresados), la evolución de los afectos a medida que algunos personajes se
conocen mejor, y el rechazo de la soltería que es vista en una mujer casi como
una condena, constituyen la sustancia del film.
Hay que poner en el haber de la directora y
guionista Burshtein una capacidad para trazar personajes complejos, vitales y
humanos, esquivando los riesgos de rigidez y esquematismo que subyacían a su
material. Estos piadosos pueden ser unos irritantes, pero también son gente con
emociones, contradicciones, capacidad de afecto, dolor e indignación. Es
reconfortante ver en la pantalla gente «políticamente incorrecta» que
no es simplemente basureada.
Una de las cartas que Burshtein maneja con
particular eficacia es a su elenco, muy convincente y con un punto
excepcionalmente alto en la excelente protagonista. Hay acaso (pecado venial)
algún amateurismo técnico, sobre todo en una fotografía donde algunos leves
«fuera de foco» no terminan de entenderse: no parecen derivar de una
necesidad expresiva.
LA ESPOSA PROMETIDA (***)
Israel 2012. Título original: Lemale et
ha’chalal. Dirección y guión: Rama Burshtein. Fotografía: AsafSudri. Música:
Yitzhak Azulay. Montaje: Sharon Elovic. Intérpretes: Hadas Yaron, Yiftach
Klein, IritSheleg, ChaimSharir, Razia Israely, Hila Feldman, Renana RazhThal.