Caminando orgulloso y emocionado en la Marcha
por la Vida 2015, no podía de dejar de pensar que tan solo una semana antes no
tenía idea de estar allí.
Tuve la inmensa suerte, a pesar de haber ido
por mi cuenta, de lograr un pase de acceso ya que dicha manifestación de paz
era con gente que en su gran mayoría judíos llegados de todo el mundo, iba a
ser muy controlada por la seguridad local de Polonia y el propio Mossad.
Todos lo que estaban allí ya conocían el museo
de Auschwitz-Birkenau por haber estado el día anterior o en esa semana previa.
Lo cual hacía la gran diferencia conmigo que llegué de colado en un bus con
americanos, casi sobre la hora del inicio.
Mis ojos iban de un lado al otro. La emoción
era muy fuerte. Envuelto en mi bandera de Israel caminaba casi en primera fila…
si, de puro caradura que soy. Estaba en la fila de las autoridades con los
altos rabinos a la cabeza, y atrás venía yo con embajadores, alcaldes,
presidentes de entidades judías, etc.
El camino era de tres kilómetros, desde el
Campo de Auschwitz al de Birkenau. Desbordaba la energía de los jóvenes y los
adultos por igual. Fotos, lágrimas, abrazos, contenciones… abundaba la
camaradería y la alegría de estar más allá de los idiomas o procedencias.
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Al ingresar al campo de Birkenau, era como si
la historia se viniera encima. Allí, ya avanzada la segunda guerra, los nazis
no perdían tiempo en direccionar a los judíos que llegaban en sus vagones de
tren. Apilados como sardinas, ponían de a cien donde no entraban ni 50. Vagones
cerrados para no ver dónde van, pero más que eso para que no vean desde afuera
quiénes iban. Viajes de varios días, desde Francia, Italia, Grecia, Chipre….
Todos terminaban allí. El aire era tan escaso dentro de esos cajones de madera
que muchos intentaban sin suerte arrancar tablas del piso para que ingrese
aire. Nadie se atrevía a pedir ayuda porque la respuesta era un disparo. Ya era
suficiente y muy alentador la promesa de una nueva vida para los judíos en ese
nuevo destino. La gente bajaba a la plataforma donde de inmediato eran
seleccionados por unos médicos en forma tranquila y pacífica. Las ambulancias
ficticias ofrecían paz a quienes esperaban en el andén de la vida o la muerte.
Nadie podía imaginar que una fila era para el trabajo esclavo y la otra era para
la muerte inmediata.
Así, en un momento me vi tentado a salir de la
marcha y acercarme a una barraca donde escuché era la de mujeres. Total, yo iba
delante de todo, y si perdía unos momentos igual me alcanzaba para incorporarme
otra vez en la mitad de la gran columna.
Al entrar solo me encontré primero con el frio
eterno… y luego con la soledad más absoluta. Piso de barro y paja. Camastros
anchos de madera dura. El corazón y las lágrimas me estallaban. Toqué, acaricié
los tablones de una cama donde muchas mujeres judías, en tiempos diferentes,
habían dormido allí.
Hubiese dado mi propia vida para salvar alguna
niña de aquel entonces.
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-“Heyyy, no toque, ¿quién le dio permiso? Esa
es mi cama”. Escuché con un sobresalto.
-“¡Perdón!, dije. No quise hac… pero… ¿Quién
habla? Pregunté mirando en mi alrededor sin hallar a nadie.
(Silencio)
Miré hacia arriba como buscando cámaras,
parlantes, algún artefacto de control… pero nada.
-“¿Acaso Ud. me oye? Logré oír apenas en una
voz finita y tímida.
-“Sí, yo te oigo, ¿Dónde estás?” pregunté
(De nuevo un silencio)
-“Perdón, ¿Dónde estás? Repetí… “No es lugar
para bromas”
-“Acá, frente a Ud. lo estoy mirando a los
ojos. Pero no puedo creerlo, en todo este tiempo es la primera vez que alguien
me escucha”.
-“¿Esto es un chiste?” alcancé a balbucear
casi tiritando sin saber si era por miedo, desconcierto o el frío.
-“Bueno, si Ud. no sabe yo menos, pero broma
no es… yo y ud estamos acá solos, junto a mi cama. La única diferencia parece
ser que ud a mí no me ve, solo me oye. En cambio yo lo veo y lo oigo”.
-“Pe… pero…. Qui..qui.. ¿Quién sos?” pregunté
tartamudeando.
-“Me llamo MariaKrajewska …. Prisionera
34.425. ¿Y Ud.?
-“Yo soy Adrian y vengo desde Argentina”.
-“Eso lo supe al instante, los acentos son tan
simples de reconocer… “
-“Por qué lo sabes?”
-“Porque de tanto caminar junto a los guías
aprendí muchos idiomas… es fácil, todos dicen más o menos lo mismo, y como sé
lo que dice el guía polaco fui aprendiendo. Cuando les hacen preguntas es donde
sumo nuevas palabras”.
-“¿Y porque será que a mí me escuchas y a
otros no?”
-“No puedo siquiera imaginarlo, pero deduzco
que Ud. está muy sentido de lo que pasa aquí, sus lágrimas son muy emotivas,
hace rato lo vengo observando. Acá viene todo tipo de gente, ¿Sabe? Pero Ud.
está realmente dolido, puedo sentirlo.
-“Y vos, María, ¿De dónde venís?”
-“Todos nosotros, mi familia y yo, somos de
acá, de Polonia, y fuimos de los primeros en llegar desde el Guetto de
Varsovia”.
-“¿Pero acaso no han intentado escapar? ¡Había
señales de que esto podía pasar!”
-“Ni me lo recuerde, mi padre intentó todo,
recorrió muchos consulados, muchas oficinas, nadie otorgaba una visa, ni
siquiera a los niños por quien finalmente mi madre imploraba sin importarles su
propia suerte. Todo era burocracia y mentiras. -Somos la peste del mundo-, así
nos llamaban. Ningún país quería recibirnos, ¿Me entiende? ¡¡¡Ninguno!!! Decían
que manejábamos todos los bancos… ¿Podría yo estar aquí si fuese cierto?” No
hubo modo de escapar, créame… y además, ¿Quién sabía que esto terminaría así?
Ahora es fácil saberlo, pero en aquella época ninguna mente humana se hubiese
imaginado este desenlace fatal.”
-“¿Y qué haces acá, María, después de tanto
tiempo?”
-“Ay, por favor, ¡Qué pregunta más ingenua!
Estoy prisionera señor, ¡¡¡Soy prisionera!!!”
-“No entiendo, María, ¿Prisionera de quién?”
-“De los nazis, hombre, de los alemanes!
Perdón, ¿es Ud. tonto?”
-“No puede ser lo que escucho, María, la
guerra ya terminó, hace ya 70 años la guerra terminó”.
-“¿Cómo que terminó?, ¿Ya mataron a todos los
judíos del mundo?”
-“No, María, la guerra terminó y ellos han
perdido, los nazis perdieron”.
-“¡Esto es una trampa! ¿Me descubrieron? ¡¡Me
lo temía!! Eso me pasa por confiar. Ya mismo me voy a mi escondite. Ud me
parecía buena gente pero ahora veo que es un espía.”
-“Espera, María, no te vayas… déjame aclarar
algo: ¿Qué edad tienes?
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-“Tengo 15, desde hace mucho, siempre tengo
15… no sé porqué los años ya no pasan para mí. Siempre estoy igual. Ya da lo
mismo si no como o si no me abrigo, hace tiempo no siento hambre ni frio ni
sueño. Nada que ver con aquella época que corríamos a levantar alguna miga de
pan para comerla de a poco. O compartíamos el mismo trapo a la hora de dormir.
En estas camas llegamos a dormir 7 juntas, donde solo entran 3. ¿Ve los
camastros de abajo Adrián, el de cemento? Se los dábamos a las nuevas porque en
el invierno con el deshielo se llenaban de agua. Imagínese. Ahora duermo cuando
quiero. Mi padre y mi madre nos dijeron muchas veces que con mi hermana melliza
no andemos juntas, que tratemos de ir separadas, aquí hay un doctor llamado
Ménguele que le gusta hacer pruebas desagradables con mellizos.
-“Y dónde están tus padre y hermana, María?”
-“Me da vergüenza decirlo, pero me
abandonaron. Un día ya no los vi más, se han marchado”.
“¿Qué es lo último que recuerdas con ellos?”
“Recuerdo que nos enviaron a todos los de
nuestro grupo a un baño higiénico, después de tantos meses donde los piojos
eran grandes como la uña de mi dedo. Y las pulgas saltaban como grillos.
Quienes ya no tenían más fuerzas, estos insectos lo terminaban de matar. Por
eso la ducha fue algo muy esperado. Pero se ve que me quede dormida porque al
salir ya no había nadie, todos se fueron, todos, y yo quedé sola. No vi a nadie
más, y mi familia también se fue. Algún día espero encontrarlos. ¿Ud. qué
cree?”
-“Creo, María, que vos estas en otra
dimensión, que no sabés lo que ha pasado en realidad. Tus padres jamás te
hubiesen abandonado, sin conocerlos puedo jurarlo. Que han corrido la misma
suerte que el resto… incluso que vos también. Es a la inversa María, ellos te
están esperando a vos.
-“Qué alivio me da, Ud. no sabe lo que he
pasado hasta que dejé de sentir dolor. No tiene idea, Adrián. Robar migas para
comer al menos eso. Estar muertos de hambre y guardar unas migajas para el día
siguiente. Trabajar con el frío desabrigada y no sentir más mis dedos morados.
No poder jugar más… con mi hermana melliza siempre jugábamos y nos reíamos a
carcajadas, de todo… eso se terminó en el mismo Guetto, nunca más pude jugar, y
la extraño tanto.
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-“Cómo se llama tu hermana, Maria?”
-“CzeslawaKrajewska, número de prisionera
34.426. ¿Puede buscarla? Quizás también está aquí, no? Pero si quiere, hay
fotos nuestras en un pabellón, así ve lo idénticas que somos. Como nos burlábamos
de todos con eso. Ya ni se cuántas veces una tomó el lugar de la otra en la
escuela o con amigas. Nos divertíamos tanto. La única que nos reconocía de
inmediato era mamá.
-“Dudo que esté aquí. Incluso, María, no puedo
creer que vos estés aquí aún. Aunque empiezo a sospechar por qué”
-“¿Y dónde debo estar si no es aquí? ¿Cómo voy
a huir si todo está electrificado? ¿Acaso no vio los guardias? No llegaría ni a
acercarme a los alambrados que me dispararían, Adrián. Yo no voy a hacer como
esos que en la desesperación corrieron buscando irse y quedaron pegados al
alambrado al instante pareciendo más un suicidio que un escape… yo me mantengo
alejada y oculta de todos.”
-“Si yo te cuento quién sos, María, y para que
has esperado tantos años aquí, luego ¿me harías un favor?”
-“¡¡¡Hecho!!!”
-“Vos ya no sos una prisionera, querida y
dulce amiga, sos un espíritu, un alma. Tu cuerpo no está entre nosotros, pero
por algo no nos has abandonado del todo. Estás mitad aquí y mitad en otro
mundo… y te contaré cosas que no imaginas: SOMOS LIBRES MARIA, LIBRES!!! Vos y
y yo. Han muerto muchos como vos y tu familia, miles, millones, pero no nos han
acabado, no pudieron. Siempre quedará al menos uno de nosotros para decir:
“SHEMA ISRAEL ADONAI ELOHENU ADONAI EJAD,
BARUJ SHEM KEVOD MALJUTÓ LEOLAM VAED”.
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Los ejércitos aliados han ganado la guerra, y
han liberado a los prisioneros de todos los campos que quedaban cautivos,
María, no hay más nazis… se acabó el nazismo para siempre. Puede que haya
alguno suelto, pero nunca de modo como los has conocido. No son nada, son unos
locos asesinos frustrados que nos siguen odiando sin siquiera poder explicar
porqué. En cambio, hermosa amiga, después de esta masacre que se llama
HOLOCAUSTO, se ha fundado el ESTADO DE ISRAEL. Con mil problemas y disputas
internas, pero hoy es una NACIÓN MODELO, con un ejército poderoso, con una
tierra llena de amor y de esperanzas. Hay un pueblo pujante y orgulloso de su
historia, y a Uds., María, siempre los recordamos con respeto y admiración, son
nuestros mártires, nuestros hermanos mayores que abrieron las puertas para que
nosotros tengamos una vida de lucha pero con logros… ya no hay que huir, ya no
hay necesidad de pedir asilos. Existe nuestra propia tierra: ERETZ ISRAEL.”
-“Me ha dejado muda, Adrián… ¿Quiere decir que
soy libre?”
-“Así es, mi amor, eres libre de cuerpo y
alma”.
-“¿Y qué favor debo hacerle ahora?”
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-“Solo te pido que confíes en mí, me des tu
mano… y te llevaré hasta la salida. Luego seguramente te elevarás plácidamente,
amorosamente, y entrarás en un mundo mejor que éste seguramente, y debes ir a
contarles a todos los tuyos y los que reconozcas que hayan estado aquí, que
gracias a su vida SOMOS INMORTALES, como cultura, como costumbres, como
religión, ¡¡como pueblo!! Ve y cuenta que no han podido exterminarnos. Contáles
que hoy somos uno de los mejores países del mundo, que tenemos un Ejército de
Defensa invencible, lleno de jóvenes como vos dispuestos a dar su vida para que
algo así no vuelva a suceder. Somos un pueblo unido frente a terceros, fuerte y
decidido a no dejarse humillar ¡¡¡Nunca más!!! Decíles a todos que los
recordamos con amor y respeto, que no fue en vano las vidas de Uds., el precio
fue muy alto, es cierto. Pero hemos sabido aprender y ya no volverán a ver algo
así jamás. No es solo como dicen todos: NUNCA MÁS. Yo agrego humildemente:
“NUNCA MAS UN JUDÍO MORIRA ASÍ. “
-“Vamos, María, recuerda todo lo que te conté
y corre a decirles… vamos, dame tu mano, eres libre….. ”
-“Adrián, ¿Me muestra una vez más la bandera
de Israel cuando me esté yendo? No sabe lo que significa verla para mí”
Nunca más un judío morirá así
30/Abr/2015
PorIsrael, por: Adrian G. Duer