El escritor dueño de la polémica después de Charlie Hebdo

29/Abr/2015

El País

El escritor dueño de la polémica después de Charlie Hebdo

Desde el atentado al semanario Charlie Hebdo,
el escritor francés Michel Houellebecq vive con escolta policial. Su última
novela, Sumisión (recientemente editada y disponible en Uruguay bajo el sello
Anagrama, a 590 pesos) tenía su salida a la venta en Francia prevista para la
misma mañana en que ocurrió el atentado, con el agregado de que la novela,
ambientada en el año 2022, plantea una Francia gobernada por un partido islámico.
Entre el drama del atentado, el miedo por ser
señalado como «islamófobo» y el éxito de una novela fatalmente
vaticinadora, el polémico escritor francés empieza ahora a recorrer el mundo
con su más reciente novela.
La historia está ambientada en el año 2022,
después de unas elecciones presidenciales ganadas por Mohammed Ben Abbés, lo
que provocará al poco tiempo cambios en la vida cotidia-na de los franceses y
hará que el protagonista del relato, François, un profesor universitario
experto en el escritor Joris-Karl Huysmans, se plantee abrazar la fe islámica.
Hijo de una mujer que practicó a lo largo de su vida «zapping
espiritual» y que murió como cristiana ortodoxa, el «enfant
terrible» de las letras francesas explicó que cuando empezó a escribir la
novela su primera intención fue que François se convirtiera a la fe católica,
pero cambió de opinión cuando vio que le costaba plasmarlo.
Años atrás, Houellebecq dijo públicamente que
el islam era «la más estúpida de las religiones» y desde entonces ha
sido tachado en numerosas ocasiones de antiislamista. En tiempos donde el tema
está en boga, su novela, que toca el tema de frente, genera varias lecturas en
todo el mundo. Sin embargo, para el autor lo importante era hablar de la
política y de cómo las religiones son utilizadas para puestos de poder.
«He construido el libro con un pobre personaje al que le quito todo: su
novia, sus padres, su trabajo, su vida social, su posible conversión al
catolicismo e incluso su relación con Huysmans. Al final, no le queda nada,
solo problemas. Es entonces cuando aparece alguien que le propone dos o tres
mujeres y un nuevo salario. A cambio, solo tiene que renunciar a su libertad de
conciencia, lo que es una propuesta tentadora», argumentó.
Política.
El escritor, que actualmente se encuentra en
Barcelona presentando Sumisión, cuya edición en español ya está en librerías
uruguayas por Anagrama, confesó que no sabe qué haría puesto en el lugar de su
personaje. Eso sí, de momento, Houellebecq dice estar muy a favor de la
«democracia directa, porque la democracia representativa es una
impostura».
El escritor de otras novelas que se pueden
encontrar en librerías, como El mapa y el territorio, ha aseverado que la
«democracia directa es la única manera de salir de la crisis política en
la que estamos inmersos» y no ha dudado en indicar que se deberían
suprimir los parlamentos y que todas las modificaciones de ley partieran de un
referéndum o de iniciativas ciudadanas. En el caso de Francia, mantendría al
presidente de la República, «pero se le podría hacer dimitir en cualquier
momento».
En una larga rueda de prensa ofrecida a medios
españoles, Houellebecq dejó caer otras perlas, como que la izquierda francesa
es «muy agresiva, porque se siente amenazada y quizá condenada» o que
Francia es un país «extraño, paradójico, de gente deprimida, pero con una
tasa de natalidad que sigue siendo alta». Asimismo, mantuvo que son
«colaboracionistas por naturaleza». «Lo siento», apuntó.
Houellebecq señaló que ha leído el Corán y que
«lo peligroso» son las «interpretaciones violentas» que de
este texto se hacen. Además, recordó que el Corán trata sobre cómo deben
comportarse los musulmanes con judíos y cristianos y esto es algo que no ha adoptado
el grupo yihadista Estado Islámico (EI), a quien atribuyó una «versión
aberrante» de este libro.
Aunque ve abierta una falla «cada vez más
grande», cree que la «única pequeña ventaja» de lo que ha
ocurrido en los últimos meses en su país es que muchos apuestan por no «estigmatizar»
a los que practican la religión de Mahoma.
Por otra parte, calificó de
«escándalo» que se dé la palabra a los economistas, unos
profesionales que sería «ideal» que no existieran. Aunque con cambios
en su vida desde los atentados de Charlie Hebdo, el escritor afirmó que no
tiene miedo «pero quizá me equivoque». Sobre los guardaespaldas que
ahora lo siguen a todas partes, Houellebecq aseguró en tono jocoso que
«son simpáticos».