Montevideo rinde homenaje a Ana Frank

27/Abr/2015

Montevideo rinde homenaje a Ana Frank

La Intendencia Municipal de Montevideo llevará
a cabo un acto con motivo de la instalación del monumento en homenaje a Ana
Frank, en el espacio de Villa Dolores, el próximo jueves 30 de abril- a las
12.30 en el Parque de la Amistad (Villa Dolores).
Ana Frank es una niña judía que, durante le
Segunda Guerra Mundial, tiene que esconderse para escapar a la persecución de
los nazis. Junto con otras siete personas permanece escondida en la «casa de
atrás» del edificio situado en el canal Prinsengracht n° 263, en Ámsterdam.
Después de más de dos años de haber estado ocultos, los escondidos son
descubiertos y deportados a campos de concentración. De los ocho escondidos,
solo el padre de Ana, Otto Frank, sobrevive a la guerra. Después de su muerte,
Ana se hace mundialmente famosa gracias al diario que escribió durante el
tiempo en que estuvo escondida.
Hoy, conmemorando el 70 aniversario del fin de
la Segunda Guerra Mundial y el horror de los campos de concentración nazis, la
inauguración de esta obra cobra singular significado, legándonos como como
enseñanza, las peligrosas consecuencias de la intolerancia y el racismo.
“Llegará el día en que termine esta horrible
guerra y volveremos a ser personas como los demás, y no solamente judíos…”
(Ana Frank)
Sobre la obra
La escultura Ana Frank es una obra de Rubens
Fernández Tudurí, artista uruguayo (1920 – 1993)
Sobre la misma, escribe Sonia Bandrymer:
Pieza única en la historia de las
representaciones plásticas de esta víctima adolescente del Holocausto. Su
famoso diario íntimo, publicado en más de setenta idiomas, es uno de los diez
libros más leídos del mundo y está inscripto en el Registro de Unesco, Memorias
del Mundo, en calidad de patrimonio documental mundial. Desde su publicación
inicial en 1947, el diario, ha sido acompañado por una fotografía de Ana Frank,
feliz y adolescente, cursando el Liceo en Ámsterdam, a los trece años de edad.
El tercer elemento de difusión junto al libro y la imagen fotográfica, ha sido
la cita textual del siguiente párrafo de su diario: «Asombra que yo no
haya abandonado aún todas mis esperanzas, puesto que parecen absurdas e
irrealizables. Sin embargo, me aferro a ellas, a pesar de todo, porque sigo
creyendo en la bondad innata del hombre.» En una primera instancia,
durante la posguerra fue positivo para las víctimas haber sido humanizadas con
un rostro, un nombre y una vida. Para la Europa destruida por la Segunda Guerra
Mundial, la frase “…a pesar de todo…sigo creyendo en la bondad innata del
hombre”, instalaba una especie de punto final a un pasado reciente que se
deseaba olvidar. El valor de la representación de Fernández Tudurí, ejecutada
en 1965, radica en haberse rebelado categóricamente ante la popular imagen de
circulación masiva, impidiéndonos aliviar nuestra conciencia humanitaria. Su
Ana Frank acusa los últimos días de vida de una joven sentenciada a morir de
inanición y falta de salubridad. La extrema delgadez de su figura alcanza dos
cometidos esenciales; uno estético (ya que el modelado con predominio de la
línea consigue relaciones espaciales logradas) y otro vinculado al dilema de la
representación del Holocausto. Quienes aprecien esta escultura, se convertirán
en los testigos que Ana Frank no tuvo en el malogrado e injusto final de sus
días. Murió de tifus en marzo de 1945, pocos días antes de la liberación del
Campo de Bergen-Belsen. Ana Frank escribía el 20 de junio de 1942: “El terror
reina en la ciudad. Noche y día, transportes incesantes de esa pobre gente,
provista tan sólo de una bolsa al hombro y de un poco de dinero. Estos últimos
bienes les son quitados en el trayecto, según dicen. Se separa a las familias,
agrupando a hombres, mujeres y niños. Los niños al volver de la escuela, ya no
encuentran a sus padres. Las mujeres, al volver del mercado, hallan sus puertas
selladas y notan que sus familias han desaparecido. También les toca a los
cristianos holandeses: sus hijos son enviados obligatoriamente a Alemania. Todo
el mundo tiene miedo. Centenares de aviones vuelan sobre Holanda para
bombardear y dejan en ruinas las ciudades alemanas; y a cada hora, centenares
de hombres caen en Rusia y en África del Norte. Nadie está al abrigo, el globo
entero se halla en guerra, y aunque los aliados ganen la guerra, todavía no se
ve el final.” Cuando una joven adolescente percibe de esa forma el mundo real,
no han sido solo personas físicas las que han sufrido el exterminio, sino
también la misma idea de humanidad. Rubens Fernández Tudurí, contemporáneo de
Ana Frank, convoca a no anestesiar nuestra memoria.