Se cumplen hoy, 30 de marzo, 809 años del
nacimiento del médico y filósofo judío Moses ben Maimón, conocido como
“Maimónides” entre los cristianos y como IbnMaymún entre los árabes, en la
ciudad entonces musulmana de Córdoba, en Andalucía, España.
Estos tres nombres de la misma persona revelan
la posibilidad, en su tiempo y lugar, de convivencia armónica de árabes, judíos
y cristianos, hoy puesta en entredicho por frecuentes conflictos armados en
Medio Oriente, territorio estratégico que pretende ser controlado por las
grandes potencias y sus aliados locales.
Abu Imram ben Maymúnibn Abdalá, como lo
llamaban sus contemporáneos musulmanes, escribió obras que se usan para
ilustrar sobre la filosofía árabe de su tiempo, en que era posible la
convivencia entre cristianos, árabes y judíos.
En Fez, donde se radicó con su familia,
Maimónides estudió la Biblia y sus comentarios, medicina, astronomía,
matemáticas, en general toda la ciencia vigente.
Luego de largos peregrinajes que incluyen su
estancia en Alejandría y en Palestina, se instala la familia en Fustat, antigua
ciudad cercana a El Cairo. Allí se dedica a la profesión de médico. La fama le
llegará muy lentamente. En 1185 es nombrado médico oficial del visir Al Fadil,
y poco a poco, su figura se convierte en legendaria.
Maimónides recibe consultas de diverso tipo
procedentes de comunidades de distintos países de Oriente y de Occidente. Tales
como cuestiones legales, interpretación de pasajes religiosos, problemas
teológicos e históricos, incluso asuntos corrientes y de comportamiento.
A lo largo de su vida a Maimónides le llegan
numerosísimas cartas con pedidos de ayuda y esclarecimiento y sus respuestas
eran recibidas como pronunciamientos de la más alta autoridad.
Maimónides dirigió a su pueblo la “Guía para
los descarriados”; pero la lengua en que vertió los frutos de su luminosa inteligencia
fue el árabe.
Por eso los árabes de su tiempo, que
gobernaban España, lo consideraban un “Honrado” título guardado especialmente
para los descendientes de profetas.
La crítica y el revisionismo histórico
moderno, no han sido justos aún con el período de Alandalus, al punto que la
postergación y a veces la minimización de su incidencia en la historia de la
humanidad, es una deuda que recae sobre los historiadores: “la España de las
tres culturas es de tal magnitud, que sin ella no podría comprenderse el
desarrollo de occidente. Porque el pensador judío o cristiano podría llevar a
cabo su tarea en el ámbito musulmán.
En 1148 Maimónides debió emigrar de Córdoba
por la llegada de los almohades, pero curiosamente, y un dato a investigar es
el por qué de su emigración a Fez, que era justamente el centro político de
esta dinastía. Posteriormente su vida transcurre en el califato fatimí de
Egipto, llegando a ser médico personal de Saladino primero, hijo de Saladito el
Grande
La perspectiva de monoteísmo en los credos
abrahámicos, la concepción de la divinidad, denotan sin duda su origen en
común. Cada religión posee sus propias expresiones, tanto desde el punto de
vista de la adoración así como también rituales que le son propios y que
definen las formas de su creencia. En su caracter de hombre religioso y exégeta
de las escrituras, Maimónedes expresa enunciados en sus trece artículos de fe.
En filosofía, su fuente filosófica principal
es Aristóteles, al que conoció a través de Avicena y Averroes.
De todos modos se opone al estagirita en
aquellos puntos en que su filosofía es irreconciliable con la fe, como lo es su
concepción de la eternidad del mundo, opuesta al creacionismo bíblico.
Como más adelante lo hará Tomás de Aquino
(sobre quien Maimómides ejerció una notable influencia), afirma la posibilidad
de demostrar la existencia de Dios valiéndose de la idea aristotélica del motor
inmóvil.
También la demuestra por la existencia de un
ser necesario y de una causa primera.
Su principal escrito filosófico, “Moré
Nebujim” (Guía de descarriados) fue redactado originalmente en árabe, en 1200,
y traducido al hebreo bajo su supervisión. Es una obra de gran envergadura,
donde se abordan los principales problemas metafísicos, antropológicos y
morales, siempre al servicio de la teología.
“Si alguien te afirma que tiene prueba de su
propia experiencia de algo que necesita confirmar su teoría, aún cuando sea una
persona de gran autoridad, seriedad y moralidad, deberás dudar, no dejes tu
mente ser arrastrada por las novedades que te cuenta sino que examina
cuidadosamente sus teorías y sus creencias así como debes hacer respeto a las
cosas que declara haber visto; examina el asunto sin dejarte persuadir
fácilmente.
Y esto que te digo es cierto, sea que la
persona en cuestión fuera un notable o uno del pueblo. Porque una voluntad
fuerte puede llevar a una persona a hablar erróneamente, especialmente en una
discusión…”.
Maimónides, “un sefardi universal” según el
libro de Mario Steiner, fue un hombre genial con un horizonte mental muy
superior al de su medio y su tiempo. Quizá por eso se llevó bien con la
comunidad judía a la que pertenecía. Cuenta la tradición que hicieron poner
sobre su tumba la leyenda: “Aquí yace Moses ben Maimón, maldito hereje”.
Maimónides: judíos, cristianos y musulmanes
30/Mar/2015
AIM Digital