Conflicto de muchos

30/Mar/2015

La Diaria, Por Marina González

Conflicto de muchos

“Hemos aprobado la iniciativa de formar una
fuerza militar árabe”, dijo el presidente egipcio, AbdelFatah al Sisi, durante
la conferencia de clausura de la cumbre de la Liga Árabe celebrada el fin de
semana en la ciudad egipcia de Sharm al Sheij, en el sur de la península del
Sinaí. Este anuncio llega luego de que el jueves los países de esa organización
lanzaran, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, una intervención militar aérea
en Yemen para apoyar al gobierno de ese país.
En Yemen la Primavera Árabe, de principios de
2011, y los cambios que la siguieron se debieron más bien a rivalidades
tribales. El presidente Ali AbdullahSaleh, que cedió el poder en 2012 después
de 34 años, pertenece al zaydismo, una rama del islam chiita, mientras que la mayoría
de su población es sunita.
El actual presidente y sucesor de Saleh,
AbdoRabuMansur, huyó a Arabia Saudita la semana pasada debido al avance de
milicianos chiitas, de la tribu hutí, que tomaron la capital, Saná, hace meses,
y que amenazan ahora a la ciudad en la que se había instalado el gobierno,
Adén. Los estados sunitas del Golfo Pérsico mudaron sus embajadas a esa ciudad,
la más importante del país, mientras que otros países cerraron las suyas. Adén
es además clave porque controla el estrecho de Bab al Mandeb, la entrada al Mar
Rojo, por donde pasan alrededor de 20.000 barcos por año.
Como si fuera poco, Al Qaeda en la Península
Arábiga, la rama más activa de esa organización, tiene su feudo en el país y
lucha tanto contra los hutíes como contra el gobierno de Mansur. Además, la
otra gran organización islamista armada, Estado Islámico, cobra fuerza en Yemen
e intenta suplantar a Al Qaeda.
Los hutíes, rebeldes chiitas que representan
una minoría del norte del país relegada por el gobierno sunita, cuentan -según
distintos medios y actores cercanos al poder sunita- con el apoyo de Saleh, que
aún controla la mayoría de las unidades del Ejército yemení, y que según sus
rivales se propone aprovechar el caos para recuperar el poder. Saleh niega
estas acusaciones. En ese contexto fue que una coalición de países árabes,
liderada por el gobierno sunita de Arabia Saudita, lanzó un operativo militar
aéreo sobre Yemen, para frenar el avance de los hutíes.
El sábado, Saleh hizo un llamado a los líderes
árabes, que estaban reunidos desde ese día en la ciudad egipcia de Sharm al
Sheij, para que detuvieran su ofensiva. Pidió reanudar las conversaciones sobre
una transición política en Yemen, auspiciadas por la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), y dijo : “Vayamos al diálogo y a las elecciones, y les
prometo que ni yo ni ninguno de mis parientes nos postularemos a la
presidencia”.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon,
también pidió que se resuelva de forma “pacífica” la crisis en Yemen, y resaltó
que las negociaciones auspiciadas por su organismo son “la única opción” para
terminar con el conflicto.
Por su parte, el canciller yemení, Riad Yasin,
en entrevista con la agencia de noticias Efe, acusó a la Guardia Revolucionaria
de Irán de apoyar a los rebeldes hutíes y consideró que es “inevitable” una
operación terrestre contra ese grupo. Agregó que su gobierno tiene pruebas del
apoyo iraní al movimiento chiita, que según dijo es “grande” desde hace varios
años y “se duplicó de manera constante últimamente”. Dijo que esto es así al
punto de que los aviones que bombardearon el palacio presidencial en la ciudad
de Adén fueron piloteados por iraníes.
El propio Mansur dijo el sábado ante la Liga
Árabe que los rebeldes chiitas “conspiran con Irán contra la unidad de Yemen” y
provocan “discordias sectarias y regionales”.
En este marco, Yasin dijo a Efe: “La
intervención terrestre es inevitable porque los hutíes y Saleh están intentando
propagar el caos sobre el terreno y provocar una guerra callejera contra los
inocentes”. Arabia Saudita, que lidera la coalición que interviene en Yemen
junto a tropas de Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Egipto,
Jordania, Marruecos y Sudán, manifestó que no piensa enviar tropas de momento,
pero no descartó hacerlo “en caso de necesidad”.
En este contexto, que se suma a la situación
también compleja que atraviesa Libia, es que los presidentes de la Liga Árabe
acordaron ayer conformar una fuerza militar de intervención conjunta a la que
se puedan adherir los estados que quieran, que enfrente la expansión de los
grupos islamistas armados en Medio Oriente y también la influencia iraní.