Drama en noche electoral israelí- Ganó Netanyahu

18/Mar/2015

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Drama en noche electoral israelí- Ganó Netanyahu

Tras meses en los que todos los sondeos le
vaticinaban que su partido Likud sería el segundo con entre 20 y 21 escaños,
tras «La Unión Sionista» con 24 ó 25, Netanyahu logró al parecer conseguir
30, dejando a los laboristas detrás, con 24.
Esto lo coloca en una situación clara y cómoda
para formar la nueva coalición de gobierno, con un amplio margen de maniobra.
Ello depende de que el partido de centro
(«Kulanu») , formado hace tres meses por MosheKahlon- un ex ministro
que dejó el Likud, partido de Netanyahu-, acepte ahora aliarse con él con los
10 escaños que recibió. Si bien durante la campaña electoral Kahlon no cerraba
ninguna opción , tampoco una coalición con el centro izquierda, este miércoles
, ya dijo que «salvará las diferencias con Netanyahu para fortalecer la
agenda social del gobierno», aclarando que «las discrepancias nunca
fueron personales».
Con Kahlon como su socio, Netanyahu forma sin
duda alguna el próximo gobierno, por tercera vez consecutiva.
El jefe laborista ItzjakHertzog, que encabeza
«La Unión Sionista», se comunicó con el Primer Ministro y lo
felicitó, declarando luego que «aceptamos por cierto el resultado y
seguiremos sirviendo al pueblo» y agregando que «el cambio ya
vendrá».
«TRAJIMOS LA VICTORIA»
A decir verdad, Netanyahu se mostró victorioso
ya apenas se publicaron los resultados de boca de urna, que lo mostraban casi
empatado con «La Unión Sionista» de Hertzog o con una muy leve
ventaja sobre él. En ese momento, en términos de armado de coalición, ello
resultaba un tanto apresurado ya que el campo de centro izquierda aún parecía
tener cierto margen de maniobra para conseguir ser ellos quienes encabezaran la
coalición. Pero inclusive esos resultados, que no eran para el Likud tan buenos
como los que emanan del escrutinio real de los votos, mostraban no sólo que el
partido de Netanyahu no iba por detrás del centro izquierda sino que se había
fortalecido claramente en la nueva legislatura.
Y con el cómputo ya finalizado, este cuadro es
mucho mejor todavía para el Likud que lo pensado en la noche de la boca de
urna.
Ahora se confirma con especial fuerza lo que
el Primer Ministro dijo en la noche del martes, al ir a la central del Likud y
ser ovacionado por sus seguidores: «Contra todas las posibilidades, hemos
conseguido una gran victoria para el Likud, una victoria del campo nacional
encabezado por el Likud». En medio del entusiasmo de su gente, que coreaba
rítmicamente su apodo, «Bibi», agregándole las palabras «rey de
Israel», Netanyahu sonreía ampliamente, mientras a su lado lo acompañaba
su esposa Sara.
«Estoy orgulloso del pueblo de Israel que
en el momento de la verdad supo distinguir entre lo principal y lo
secundario», dijo el Primer Ministro. «En el momento de la verdad, el
pueblo supo mantenerse firme en cuanto a lo principal, defender lo que nos es
importante a todos, seguridad real,economía responsable y sí, también el
bienestar social con el que estamos comprometidos».
Este último punto fue interpretado por los
analistas como un mensaje a MosheKahlon del partido «Kulanu», cuyo
abandono del Likud hace unos años, tras haber sido un exitoso Ministro de
Comunicaciones en el gobierno anterior de Netanyahu, fue su dura crítica a la
política socio-económica del gobierno. Netanyahu le ofreció el Ministerio de
Finanzas y si lo acepta, Kahlon- una de las grandes sorpresas de las
elecciones, que obtuvo 10 escaños aunque hace tres meses su partido ni existía-
el Premier tiene una coalición de 67 diputados de un total de 120 de la Kneset,
Parlamento de Israel. Sería uno de los gobiernos con mayor margen de los
últimos años, que le podría dar la estabilidad necesaria para ejercer sus
funciones cuatro años, como lo indica la ley.
Cabe señalar que una opción en el horizonte,
aunque Netanyahu se pronunció ya en su contra, era la formación de un gobierno
de unidad nacional con «La Unión Sionista». Pero esto no parece ahora
factible y está claro que hay rechazo en el público en general y también en los
dos grandes partidos.
LA NUEVA LEGISLATURA
Más allá de la formación de la nueva
coalición, hay varios datos que vale la pena destacar, al analizar el resultado
real de la votación:
– El Likud pasó de 18 diputados en la
legislatura saliente, a 30, un aumento muy considerable. De hecho, en las
últimas elecciones se presentó con «Israel Beiteinu» del Canciller
AvigdorLiberman, con una lista conjunta que llevaba el nombre de ambos partidos
y que consiguió 31 diputados. Pero dado que 13 eran de Liberman, del Likud
mismo eran sólo 18. Liberman , por su parte, sufrió una estrepitosa caída,
recibiendo ahora sólo 6 escaños.
– Esta subida importante del Likud y el hecho
que otros partidos a su derecha perdieron peso (Liberman pasó de 13 a 6, y el
nacionalista «El Hogar Judío» bajó de 12 a 8), daría mayor capacidad
de maniobrar quizás a Netanyahu dentro de su propia coalición. Esto podría
eventualmente permitirle, si quiere avanzar en la relación con los palestinos,
adoptar una línea menos de derecha que la que defendió en la campaña electoral,
durante la que evidentemente, quería-y consiguió- traer al Likud votos que eran
de esos partidos de derecha.
-La gran historia la hizo la Lista Unificada
de los tres partidos árabes y el partido comunista que siempre fue de árabes y
judíos, que se convirtió en la tercera fuerza política de Israel. De 11
diputados árabes en la legislatura saliente, pasaron a tener 14.
– Los partidos ultraortodoxos han perdido
peso, pasando de 18 a 13 diputados.
– Sería un error ver al partido laborista, que
en estas elecciones se presentó como «La Unión Sionista» , como
perdedor. Si bien claro está que no será ItzjakHertzog quien forme coalición,
cabe recordar que en el Parlamento saliente, había solamente 15 diputados
laboristas, mientras que ahora aumentaron su peso, pasando a 24.
Por otro lado, el partido de izquierda Meretz,
el aliado más natural del laborismo, bajó de 6 escaños a 4, lo cual llevará al
parecer a la dimisión de quien la encabeza, ZehavaGalon.
LA POLÍTICA EXTERIOR
Y claro está que la gran interrogante, al analizar
qué pasará en el plano internacional y la política ante los palestinos, es si
Netanyahu continuará con la línea que adoptó durante la campaña de tinte más
nacionalista, o buscará una fórmula que permita reanudar las negociaciones con
los palestinos.
Cabe recordar que él responsabiliza del
estancamiento actual a los palestinos, por el acercamiento entre la ANP de
Mahmud Abbas y los integristas islámicos de Hamas. Pero si en algún momento
decide que la situación justifica un giro,al ser su partido Likud por lejos el
mayor en la coalición que piensa formar, podría tener mayor capacidad de
maniobra para hacerlo-y contar para ello con el apoyo laborista desde la
oposición-que si los partidos nacionalistas de derecha fueran más grandes.
Quizás ahora sea prematuro traerlo a colación,
pero cabe recordar que en 1977, cuando por primera vez desde la creación del
Estado, tras casi tres décadas de gobiernos laborista, ganó la derecha
encabezada por MenajemBeguin, el mundo todo pensaba que él conduciría a una nueva
guerra, pero el resultado fue totalmente opuesto. Y fue entonces su partido el
que logró firmar el primer acuerdo de paz con un país árabe, Egipto.
Por ahora, de todos modos, lejos se está de
una situación así.
Mientras en Gaza continúa gobernando Hamas,
que proclama abiertamente que sigue cavando túneles subterráneos para combatir
a Israel y llevando a cabo lanzamientos experimentales de cohetes hacia el mar,
preparándose para un nuevo enfrentamiento con Israel, y mientras la Autoridad
Palestina de Mahmud Abbas siga abrazando la vía unilateral a través de las
Naciones Unidas, no se verá un horizonte más promisorio del lado israelí.
Está claro que un gobierno de derecha en
Israel, no envía mensajes que transmitan un deseo de acercamiento a los
palestinos. Netanyahu ha dicho repetidamente estos días, que en la situación
actual, se opone a un estado palestino. Tampoco del lado palestino salen
señales que vaticinen la posibilidad del diálogo. La combinación de ambas
cosas, podría ser fatal. El resultado, no dependerá solamente de Israel.