Angelina Vunge: digna sobreviviente angoleña

09/Mar/2015

Por Psic. Raquel Burstein, de Copredi. Especial para CCIU

Angelina Vunge: digna sobreviviente angoleña

1-Con quiénes vivías en
Angola desde pequeña y a qué edad empezaste a trabajar junto a tu madre y otras
mujeres. ¿Qué tipo de trabajo realizabas?

En Angola, mientras
estuvimos en los pueblos (sanzalas), siempre viví con mis padres junto a mis
hermanos y mi madrastra. A los 7 años yo ya tenía mi pequeño parcela de tierra
para trabajar, en época de la plantación, era mucho el trabajo, después
empezaban a germinar las semillas, otro trabajo más porque teníamos que
cuidarlas por los animales que se comían casi todo. Además de trabajar la
tierra como hija mujer tenía que ir a buscar agua al río, moler la mandioca
para hacer fuba, limpiar la casa y dejar casi todo listo para cuando llegara
mamá a casa no tuviera mucho más que hacer. Además de estudiar tenía que hacer
todo eso. A los 9 años, ya estando en la
capital, me fui a vivir a la casa de la
amiga de mi madre, a quién adopté como madrina y a sus hijos como mis
primos. Porque mi madre no se acostumbró a la vida de la capital y había
decidido ir a vivir en la Comuna de Viana, ya que allí había posibilidades de
estar cerca de la naturaleza y de trabajar la tierra, que era a lo que ella
estaba acostumbrada.

2-Tuviste un padre
violento, que castigaba a tu madre, a ti y a tus hermanos. ¿Cómo fue?

Sí es cierto. Qué
momentos difíciles fueron aquéllos!, realmente era inexplicable su furia, pese
a que hoy día es un hombre manso, debido a su edad supongo. He tratado de olvidar casi todo en mi vida,
menos las golpizas que mi padre le daba a mi madre, por los errores de los
hijos.

3- A qué edad de niña te
designaron una pareja, y qué edad tenía ese sujeto? Tuviste contacto con él,
forzada? Cómo viviste esta situación?

En esa parte del país,
normalmente era asignado un esposo a las niñas a muy temprana edad. No sabría
decir con exactitud la edad de Nuñez, el designado para que fuera mi esposo.
Era común decir «ya sos grande» ya sea hombre o mujer. Y realmente él
era mucho mayor que yo tratándose de una niña de tan sólo 4 añitos!

Si, fui forzada, violada
y amenazada. Y esta situación la tuve
que vivir con mucho miedo, callada para salvar la vida de mi madre y al mismo
tiempo de alguna manera salvar mi futuro.

4-Un poco más
grandecita narraste que en busca de
papeles para poder emigrar, fuiste engañada por unos jóvenes y la pasaste muy
mal.

Sí. El sueño de un mundo
mejor me costó doble violación. Pese a
la edad que tenía no pude percatarme de las malas intenciones que tenían los
dos jóvenes. Fui engañada, con el cuento del tío como se suele decir acá, el
sueño de salir de Angola era tan grande que no vi las intenciones de ellos. Y
una vez más fui víctima de violación.

5- Cómo pudiste escapar a tantas penurias y llegar a nuestro
país? Tengo entendido que tuvo que ver alguien de Naciones Unidas.

Es difícil erguir la
cabeza después de haber vivido tantas situaciones de violencia. Pero las ganas
de seguir viviendo y de progresar eran tan grandes que el sufrimiento aun
cuando era muy fuerte, horrible, quedaba en segundo plano.

Cristina Benitez, fue una
de las integrantes de los Cascos azules en Angola, nos conocimos estando en mi
país, nos adoptamos como madre e hija. En una oportunidad le comenté que yo
quería irme del país, pero que no sabía hacia dónde. Ella me ofreció su casa y
su familia. Entonces trabajé mucho más aún para juntar plata para mi gran
aventura. Y lo logré.

6- Qué actividad realizas
ahora? Tengo entendido que colaboras con jóvenes víctimas de maltratos.

Ahora trabajo en la
Asociación Española Primera de Socorros Mutuos. Integro el equipo de Violencia
Doméstica. Atendemos, asesoramos y apoyamos a mujeres víctimas de episodios de
violencia doméstica.

7- Tienes dos hermosos
hijos, los que tienen que estar orgullosos de esta mamá-mujer resiliente.

Sí, me quieren mucho. Yo
también me siento orgullosa de ser su madre. Ellos son la razón de seguir
adelante con la cabeza en alto. Los miro y me digo a mi misma: valió la pena
haber pasado por tanta penuria y seguir viviendo.

Muchas gracias Angelina
por tu testimonio y suerte en la vida!

Psic.Raquel Burstein