Se llama Zvika Klein y es judío. Lejos de ser aceptado como
tal en un país occidental como Francia donde imperan los valores de libertad,
igualdad y fraternidad, Klein ha intentado demostrar en un vídeo cómo en una
ciudad como París la condición de ser judío se convierte en una lacra para
prosperar y sentir la tierra francesa como propia.
Periodista de profesión, Zvika Klein ha puesto a prueba a
los franceses con un vídeo que muestra que el «antisemitismo», como
denunció el primer ministro Manuel Valls, se ha convertido en un grave problema
en Francia. De apenas dos minutos y medio de duración y bajo el título Diez
horas de paseo silencioso por las calles de París con una kipá, el vídeo muestra
que el odio a los judíos no es cuestión de barrios, sino de una ciudad entera.
Vestido con esta “cúpula” -como lo llaman los judíos- y un tzitzit -los flecos
del talit que representan los 613 madamientos de la Torá-, Zvika Klein es
escupido, amenazado e incluso insultado por varios parisinos que le llaman
“perro”.
Con un «¡Viva Palestina!» un grupo de estudiantes
responde a Klein a su llegada a un barrio de París. En él, y tras pasar por
delante de un café en el que parte de la clientela le señala con el dedo, un
grupo de jóvenes le espera en la esquina para advertirle de lo peligroso que es
su presencia. “¿Pero qué estás haciendo aquí? ¿No sabes que te pueden matar?”,
le dicen. En los minutos siguientes, el periodista muestra que los judíos
tienen casi prohibido entrar en determinadas zonas de la capital francesa.
“¿Es esto lo que tiene que soportar un judío día tras día
mientras va a su trabajo o utiliza el transporte público?”, se pregunta para
añadir poco después de que la mayoría de los judíos no hacen alarde de su
religión y que, incluso, han optado por permanecer en el interior de sus
viviendas cuando cae la noche.
Esta ola de antisemitismo se extiende más allá de París.
Hace unos días, al menos 300 sepulturas del cementerio judío de la localidad
francesa de Sarre-Union, en Alsacia, fueron profanadas apenas cinco semanas
después de los atentando yihadistas de París que costaron la vida a 17
personas, entre ellas a cuatro judíos en un supermercado kosher.
Los judíos huyen de Francia
Con la comunidad judía más numerosa del mundo tras Estados
Unidos e Israel, Francia está viviendo un éxodo de la comunidad hebrea debido
al supuesto aumento de las agresiones de carácter antisemita. Si en 2013 3.400
judíos se marcharon a Israel, en 2014 han sido 7.000 quienes han dejado el país
con el mismo destino. Desde los atentados de Charlie Hebdo, las cifras se han
disparado y los propios judíos ya hablan de una auténtica aliyah -emigración en
hebreo- alentada por los ataques verbales y físicos contra esta comunidad.
Según el ministerio del Interior de Francia y el Servicio de
Protección de la Comunidad Judía, en 2014 se registraron 851 agresiones
antisemitas, casi el doble de las 423 del año anterior. Ante estos datos, el
primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha alentado a los judíos que viven
en Francia a emigrar a Israel, un gesto que también ha repetido tras el
atentado que sufrió Dinamarca este fin de semana. Ante esta oleada, el primer
ministro Manuel Valls ha querido calmar los ánimos e intentar frenar este éxodo
llamando a la unidad. “El lugar de los judíos franceses en Francia. El país
está tan herido como vosotros”, ha confesado.
¿Es Reino Unido antisemita?
Sin embargo, Francia no es el único enclave europeo donde el
odio a los judíos está en ebullición. En Reino Unido, con 1.168 incidentes
antisemitas en 2014, la cifra más alta desde que comenzaron este tipo de
registros en 1984 y el doble que en 2013, la cuestión está bajo los focos.
Tal y como contó El Confidencial este lunes, la universidad
es uno de los mayores centros de antisemitismo. “Hasta que no llegué a la
universidad nunca lo había vivido, pero allí me dejaron las cosas claras desde
el primer año. Los árabes te dejan de hablar y vives cosas como la “semana del
apartheid” o “Boicot a Israel”. Hacen incluso representaciones del Muro de las
Lamentaciones, al que tiran pelotas de papel que simulan bombas. Mientras no
haya violencia en la facultad está todo permitido”, explicaba Alina (nombre
ficticio) a este periódico después de que una pulsera con la estrella de David
la ‘delatara’ y la docente libanesa que iba a dirigir su tesis se negara a
continuar con el trabajo.
Londres y Manchester son el escenario de la mayoría de unos
ataques que se intensificaron en los meses de julio y agosto coincidiendo con
los bombardeos israelíes en Gaza. Tras los atentados de París, la seguridad se
ha incrementado y las excursiones programadas por los colegios para visitar
sinagogas se han suspendido.
Tal es la necesidad de sentirse seguros en Reino Unido, que
la comunidad judía ha creado la figura del Shomrim, una especie de cuerpo de
seguridad formado por voluntarios que vigila varias zonas de Londres donde
ellos residen. Con coches patrulla muy similares a los de Scotland Yard y
chalecos a prueba de cuchilladas, estos casi 90 agentes están operativos las 24
horas del día.
Paseo silencioso por París con un judío
18/Feb/2015
El Confidencial, Por Sara de Diego