El yihadista portugués que admira a Fernando Torres

12/Feb/2015

ABC, España, Por Francisco Chacón

El yihadista portugués que admira a Fernando Torres

Pero su historia bien
podría haber dado un giro. Jugaba al fútbol siempre que podía, primero en las
calles de Lisboa y después en Londres, adonde se trasladó en 2012 cansado de la
falta de expectativas y presto a estudiar Historia del Arte. Su gran ídolo:
Fernando Torres, a quien puso en el altar por su gol ante Alemania en la final
de la Eurocopa de 2008, cuando ya militaba en el Liverpool.
A Poças, de 23 años, le
comparaban con él. Decían que tenía su descaro y su verticalidad de cara a la
portería en los partidos «amateurs» que disputaba.
Un agente del gremio le
dijo eso de «chico, tú vales mucho» y le ofreció conseguirle un contrato con un
equipo británico de categorías inferiores con el fin de rodarse y quién sabe si
algún día dar el salto a la Premier League.
Pero él no escuchó a
nadie. Influido por el círculo de radicales islámicos del East London, decidió
convertirse al Islam en su facción más extrema. Sólo un umbral le separaba de
viajar a los campos de entrenamiento en Siria, donde lleva ya casi dos años en
apoyo de los grupos que combaten contra el régimen de Bashar al-Assad, origen
del temible EI.
Fabio se llama ahora Abdu
Rahman Al Andalus y comparte su vida con tres mujeres, también yihadistas. Una
de ellas, Ángela, es igualmente portuguesa, aunque vivía con su familia en
Holanda.
Ambos se conocieron a
través de internet y se casaron, antes de participar en la conquista de Mosul,
ciudad iraquí también bajo dominio de la organización terrorista más sanguinaria
del mundo.
Fabio Poças, que habla
árabe perfectamente, se ha labrado una cierta ‘reputación’ como soldado experto
en aleccionar a otros guerrilleros. De hecho, ésa es su ‘profesión’. El resto
del tiempo lo reparte entre sus tres mujeres y sus hijos (tiene dos, al menos).
Y, por supuesto, no le ha quedado más remedio que arrinconar sus aficiones
futbolísticas, consideradas como un síntoma de degeneración occidental por
parte del EI.
Este desalmado tiene un
estrecho contacto con los demás yihadistas portugueses, en especial con Nero
Saraiva, especializado en filmar los brutales vídeos de las decapitaciones que
se han convertido en la cruel seña de identidad de un grupo cada vez con más
miembros de países europeos.