El califato islámico, un Estado distinto

05/Feb/2015

Por Israel

El califato islámico, un Estado distinto

La primera imagen con la
que se asocia al califato islámico encabezado por Abu Bakr el-Baghdadi, es la
de los videos de los degollamientos de rehenes vestidos con un overol naranja, mientras
“John”, con acento londinense, todo cubierto de negro, cuchillo en mano, lanza
en perfecto inglés sus amenazas.
Quizás este sea uno de
los rasgos característicos del Estado Islámico (EI), que ha echado por la borda
las fronteras tradicionales de lo permitido y determina que, las nuevas, las
fija el islam. Esto es, desde junio pasado, por declaración de El-Baghdadi, “el
califato islámico”.
Expertos en el islam
radical que estudian al EI subrayan que así es como se le debe llamar y no ISIS
(por la sigla en inglés Estado Islámico en Irak y el Levante, como se
denominaba antes), desde junio de 2014.
Hoy en día, el EI
controla una amplia porción de Siria y otra de Irak —equivalente
aproximadamente al territorio de Gran Bretaña— pero no está claro cuántos
hombres se les han sumado activamente, aunque continuamente se habla de miles
que llegan de Occidente mismo, motivados por una ideología islamista radical.
Se estima que bajo la
égida del EI hay hoy entre 6 y 10 millones de personas.
De acuerdo con Aymen Jawwad
al-Tamimi —oriundo de Gran Bretaña y de padres iraquíes, especializado en el
tema y quien realiza hoy una investigación especial en el Instituto
Interdisciplinario de Hertzlia, en Israel— el EI tiene zonas claramente
determinadas bajo su control. “En Siria: toda la provincia de Raqqa, el sur de
la provincia de Hasakah, casi toda la provincia de Deir az-Zor con excepción de
unos barrios en la ciudad y el aeropuerto militar. Además controla el este de
la provincia de Aleppo. También tiene una presencia en el este de la provincia
de Hama, el desierto de Homs y en el sur del campo de Damasco”.
Y está, además, el
territorio iraquí: “Todos los pueblos importantes que están fuera del control
del gobierno central y del control del gobierno de Kurdistán: Mosul, Tel Afar,
Tikrit, Baiji, al-Qaim,Rawa, Anah, Faluya, Hawija”, dijo.
Cabe recordar que aunque
la ciudad considerada capital del EI es Raqqa, en Siria, se considera a Irak
como el territorio natural de este grupo extremista, dado que toda su cúpula,
incluyendo el autoproclamado califa, son iraquíes.
Sin embargo, a la
organización le ha sido más fácil y manejable el control de Raqqa, debido a
cierto abandono por parte del régimen sirio, mientras que en Mosul, Irak, que
el grupo conquistó en junio, aún hay zonas que escapan a su égida.
El control del territorio
es el primer paso. Pero le sucede, de inmediato, la capacidad de gobernar de
modo efectivo. Y dado que se trata de un marco totalitario, está la necesidad
de tener un aparato de inteligencia, además de la organización de los servicios
públicos, todo de acuerdo a la ley religiosa del islam.
“El EI tiene una sección
para la inteligencia que utiliza muchos medios como investigación a través de
la red y de documentos capturados para aprender quiénes son los blancos más
importantes”, explicó Al-Tamimi. En barrios centrales hay, en cada uno, un jefe
de inteligencia.
Cómo gobierna el EI
En una nota titulada
“Cómo gobierna ISIS”, escrita por Sarah Birke (The New York Review of Books),
una desertora siria de la organización, donde fue miembro de los servicios de
inteligencia, cuenta sobre la división de poder, los ministros a cargo de
responsabilidades civiles y los encargados de los asuntos militares del EI, así
como del poder de la información de inteligencia.
“Abu Hamza, el desertor,
me dijo que la voluntad del Estado es impuesta, ante todo, por los servicios de
seguridad, tal cual ocurría bajo el régimen Baath en Irak y continúa ocurriendo
en la Siria de (el presidente Bashar al-) Assad”. El hecho de que en las fuerzas
de seguridad del EI hay “no pocos sirios que conocen los pasados de otros
sirios”, según explicó la autora, es clave.
“El grupo recolecta
información sobre todos, controla teléfonos y decapita a todo aquel que filma,
mientras tiene también miembros que monitorean lo que hace la gente en lugares
públicos”, afirmó Birke. Otro aspecto a destacar es el buen manejo que hace el
EI de las redes sociales y de la tecnología para atraer gente.
De fondo está el terror
que el EI ha logrado imponer. Los degollamientos y las matanzas entre sus
propios correligionarios musulmanes, son el arma más efectiva al respecto. El
Observatorio sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, estima
que unas 1.880 personas han sido asesinadas desde la declaración del califato
en junio. “Esto incluye 1.177 civiles y por lo menos 120 de sus propios
combatientes que quizás quisieron dejar el grupo”, señaló.
Esto, aunque Occidente
ponga más atención en los periodistas y cooperantes degollados, como los
periodistas japoneses Haruna Yukawa y Kenji Goto.
Pese a los avances que ha
logrado, el EI no se duerme en sus laureles, sino que entrena a sus miembros en
campamentos dispersos por todo el territorio bajo su control. “Hay un
campamento al este de Raqqa, que se llama ‘Campamento de Osama bin Laden’”,
dijo Al-Tamimi, dando un ejemplo concreto. “También hay campamentos para los
niños porque el EI espera que sean la generación próxima para la yihad, guerra
santa”. Es más: según testimonios de algunos de desertores de la organización,
el EI procura garantizar que los niños sean testigos de los degollamientos, a
fin de que “se acostumbren a la violencia”.
Desbaratan célula en
Israel
Hace pocos días, se
reveló que había sido desarticulada en el norte de Israel una célula del EI cuyos
miembros, árabes ciudadanos de Israel, ya habían comenzado a entrenarse. Parte
de la “práctica” era degollar gallinas que habían comprado “por si tienen que
degollar infieles en Siria o Irak”. Ello, aunado a una ideología radical. “Los
líderes sin duda creen en la ideología de un califato global, y no hay duda de
que la mayoría de los miembros extranjeros se han hecho miembros porque apoyan
a la ideología”, señaló Al-Tamimi.
“Sin embargo, muchos
miembros ordinarios de Irak e Siria se han hecho fieles al EI sólo porque es
más poderoso que el Estado central sirio o iraquí y por los recursos a su
disposición”, subrayó el experto.
A ojos de Occidente,
todos los grupos radicales islamistas pueden parecer iguales. Pero no es
exactamente así. El común denominador es la convicción de que la sociedad debe
ser regida por la ley islámica (sharia). Pero hay no pocas diferencias. “El EI
quiere cometer genocidio contra minorías como los yazidíes mientras que ese no
es el planteamiento de otros, como Hamas y Hezbolá”, explicó Al-Tamimi,
consultado sobre una comparación con la organización fundamentalista palestina
que gobierna Gaza y con la organización chiíta libanesa.
Otra distinción
importante es entre el EI y Al-Qaeda. Originalmente, fue de Al-Qaeda en Irak
que surgió el gran grupo rebelde en Siria, también fundamentalista islámico,
Jabhat el-Nusra. Hace algo menos de dos años, en abril del 2013, Abu Bakr
el-Baghdadi, líder del EI en Irak (afiliado a Al-Qaeda) proclamó la fusión con
Jabhat el-Nusra bajo el nombre de ISIS, Estado Islámico en Irak y Sham (la Gran
Siria). Pero ante el rechazo de parte del líder de Jabhat el-Nusra, Abu
Muhammad al-Julani, de origen sirio, las dos organizaciones quedaron divididas.
Mientras Jabhat el-Nusra
quería concentrarse en derribar el régimen de Al-Assad en Siria, Abu Bakr
el-Baghdadi estaba interesado únicamente en la imposición de un Estado regido
por la sharia. En junio último lo proclamó, afirmando además que todos los
musulmanes tienen la obligación de serle fieles.