Dos días antes de la
conmemoración internacional del Holocausto, el canal HispanTV (en español), del
ente de Radiodifusión de la República Islámicade Irán(IRIB; Islamic Republic of
Iran Broadcasting), anunciaba que: “Irán convoca a celebrar la segunda
competición de las caricaturas del ‘holocausto’, con el fin de determinar ‘las
fronteras de la libertad de expresión’, según ha informado este domingo, la
agencia iraní de noticias ‘Farsnews’.
‘El torneo pondrá en competición las obras
artísticas de todo el mundo sobre el polémico holocausto, y con el fin de
desafiar la honestidad de los países occidentales sobre la libertad de
expresión’, según ha informado, Mohamadreza Zaeri, el responsable de esta
competición internacional, que tendrá lugar en Teherán, la capital persa”.
Es decir, el “torneo”
(cuya la primera edición se celebró hace 10 años) – que considera al Holocausto
como un hecho “polémico” (al punto que entrecomilla la palabra Holocausto) –
funcionará, básicamente, como una suerte de revancha contra las caricaturas de
Mahoma. Eso sí, ofendiendo y atacando a los judíos y su memoria.
De hecho, la cadena
indicaba que:
“Zaeri también ha cuestionado las
afirmaciones de algunos dirigentes occidentales sobre las caricaturas blasfemas
publicadas sobre el Profeta del Islam (P), al mismo tiempo que censuran
enconadamente cualquier trivialización del holocausto nazi”.
Zaeri mezcla caricaturas
para confundir conceptos: una cosa es la crítica a una cuestión ideológica
puntual; y otra bien distinta, como en el caso del Holocausto, es negar o
banalizar un suceso histórico atroz muy bien documentado que supuso el
asesinato (como “solución final” a la “cuestión judía”; es decir, la
eliminación de un Pueblo) sistemático y a escala industrial de seres humanos.
Trivializar (quitar importancia) – palabra que justamente utiliza Zaeri – el
Holocausto es, entonces, ofender, insultar, difamar, mentir; y en ningún caso
puede considerarse una crítica (es decir, un juicio o un examen sobre algo).
La historia de la
negación del Holocausto por parte del liderazgo iraní es larga y tupida.
Según un artículo
publicado el 25 de abril de 2014 por el Wall Street Journal:
“El revisionismo del Holocausto es parte de
la resistencia del Sr. Jamenei a un mundo organizado alrededor de las normas y
la historia occidentales. […] [Y dicho revisionismo] impregna y define al
régimen iraní”.
Por su parte, la BBC señalaba
en octubre de 2013 que cuando Mahmoud Ahmadinejad era presidente, eran
reiteradas sus declaraciones poniendo en duda la escala del Hocolcausto, o,
directamente, poniendo en duda su acaecimiento.
E indicaba que:
“La nueva administración, bajo Hassan
Rouhani, ha tomado una línea más blanda, pero, como explica Bozorgmehr
Sharafedin, de la BBC Persa, la posición de Irán respecto del Holocausto
continúa siendo controvertida”.
En este sentido, cabe
aclarar que el analista de CAMERA Gilead Ini apuntaba que Chemi Shalev –
periodista del diario israelí Ha’artez – señaló que, según los criterios
establecidos por el Proyecto de Historia del Holocausto, “Rouhani podría ser
aún considerado un negacionista del Holocausto, aunque mucho más blando que
Ahmadinejad”.
Negar el Holocausto y
amenazar con otro
A la vez que desde el
liderazgo iraní preconiza la negación del Holocausto perpetrado por los nazis,
promueve otro Holocausto más contra los judíos. Porque no se trata sólo de
Israel…
Un extenso y documentado
informe del Middle East Media Research Institute (MEMRI) en el que se explican
las raíces del antisemitismo en Irán y la incorporación de elementos del
antisemitismo europeo comunes en siglo XIX y a principios del XX, decía que es
posible identificar mensajes antisemitas provenientes de altos funcionarios y
de los medios iraníes más importantes. Y puntualizaba que:
“Estos mensajes típicamente condenan a los
judíos en general, les atribuyen características negativas únicas y los
representan como la eterna fuerza del mal y la raíz del mal en el mundo desde
la antigüedad – percepciones que tienen sus raíces teológicas y psicológicas en
las tradiciones islámicas tempranas”.
En este marco, se
“entienden” (en el sentido de tener una idea clara de las cosas) las constantes
amenazas lanzadas desde el liderazgo iraní contra el único Estado judío.
En Octubre de 2005, el
New York Times informaba que el presidente Mahmoud Ahmadinejad dijo que Israel
debe ser “borrado del mapa”.
En tanto, en abril de
2014, el Jerusalem Post apuntaba que:
“El líder supremo de Irán, el Ayatolá Ali
Jamenei prometió el viernes que ‘el régimen sionista y sus partidarios estarán,
un día, extintos’”.
Mientras que según
refería MEMRI, el 17 de diciembre de 2014, “funcionarios iraníes,
principalmente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC por sus
siglas en inglés), un corto período de seis semanas intensificaron
significativamente sus llamados para aniquilar a Israel”.
Podría pensarse – no sin
cierta voluntariedad – que se trata de “mera retórica para consumo interno…”
Para Jean-François
Gaudreault-DesBiens, Profesor Asistente en la Facultad de Derecho e Instituto
de Derecho Comparativo de la Universidad Mc Gill, por ejemplo, no es así. En su
trabajo From Sisyphus’s Dilemma to Sisyphu’s Duty? A Meditation on the
Regulation of Hate Propaganda in Relation to Hate Crimes and Genocide dice que
lo que a menudo conduce a los crímenes de odio y al genocidio es, precisamente,
el uso de discursos de odio y su naturaleza sistemática.
Pero, es que, además, en
la Argentina, la Unidad de Investigación de la Oficina del Fiscal General
redactó un informe (25 de octubre de 2006) – firmado por el Fiscal General
Alberto Nisman, el Fiscal de Distrito Marcelo Martínez Burgos y el Secretario
General de la Oficina del Fiscal General, Hernán Longo – en el que señalaba que
el atentado (18 de julio de 1994; que dejó un saldo de 85 muertos) contra la
sede de la AMIA (la asociación mutual judía en Buenos Aires) fue llevado a cabo
por la organización terrorista libanesa Hezbollah por orden de las más altas
autoridades del gobierno iraní, y con el apoyo local de diplomáticos iraníes
que estaban acreditados en la Argentina. A la vez que aclaraban que ello no
excluye la posibilidad de que otras personas estuviesen involucradas en el
atentado.
Por esto, llama
poderosamente la atención la escasa o nula cobertura que se le da a un “torneo
o competencia” de caricaturas como el organizado en Irán; donde la consigna
parece ser: “a ver quién estigmatiza y degrada más al judío”.
Concurso iraní de caricaturas o a ver quién banaliza más el Holocausto
02/Feb/2015
Revista de Medio Oriente, por Marcelo Wio