El negacionismo del Holocausto en auge

29/Ene/2015

Aurora, Tom Wilson

El negacionismo del Holocausto en auge

La semana pasada, muchos
se apresuraron a calificar a la conferencia de las Naciones Unidas sobre el
antisemitismo como un paso esperanzador hacia adelante. El hecho de que sólo 37
de los 193 estados miembros de la ONU se han molestado en enviar delegados
debería ser suficiente demostración de lo poco que muchos países se preocupan
por el renacimiento moderno del odio mundial antijudío.
Hubo, sin embargo, un
momento en el evento que se destacó. Durante su discurso en la conferencia, el
filósofo francés Bernard Henri-Levy identificó la demonización de Israel como
el componente clave del antisemitismo contemporáneo, en referencia a lo que él
llamó «el delirio de antisionismo.» Fue una ironía especialmente
satisfactoria escuchar estas palabras habladas en una institución que tan a
menudo ha sido anfitriona de los peores llamados a destruir el estado judío.
Y sin embargo, el
consenso internacional, así como el consenso en Occidente, es en gran parte
sordo a esa ironía. La mayoría todavía no ve el grado en que el antisionismo es
la expresión primaria de hostilidad contra los judíos hoy.
Que las Naciones Unidas
hayan proporcionado durante mucho tiempo uno de los principales foros para
castigar a Israel difícilmente puede ponerse en duda. La sesión de la Asamblea
General actual (2014-2015) hasta el momento ha pasado 20 resoluciones contra
Israel, y sólo tres en contra de eventos en otras partes del mundo. La obsesión
desquiciada con condenar al Estado judío es lo suficientemente clara para que
todos la vean. Y sin embargo, incluso los líderes mundiales que se manifiestan
contra el antisemitismo, a menudo se niegan a ver que esas 20 resoluciones de
la ONU contra Israel representan la expresión moderna del antiguo odio
antijudío.
Poco después de los
atentados de París, Natan Sharansky fue entrevistado por la BBC en su calidad
de jefe de la Agencia Judía. Cuando se le preguntó sobre el aumento del
antisemitismo, Sharansky intentó hacer referencia a los círculos liberales de
Europa en el que Israel recibe una hostilidad casi uniforme. En ese momento el
presentador de la BBC intervino, y le dijo que equiparar a los críticos de
Israel con los antisemitas es «peligroso». Cuando Sharansky intentó
distinguir entre la crítica razonable y la tendencia a tratar injustamente a
Israel, el presentador respondió que «no quería entrar en una discusión
acerca de Israel».
Otro evento que tuvo
lugar en Nueva York la semana pasada ilustra esa misma animosidad anti-Israel.
Durante una conmemoración de la liberación de Auschwitz, en una sesión del
Consejo de la ciudad de Nueva York, 40 manifestantes irrumpieron a gritos
diciendo «¡las vidas palestinas importan!».
Si las vidas palestinas
tanto importan, ¿qué demonios tiene eso que ver con la conmemoración del
Holocausto? Este fue, de hecho, otro de los temas recogidos por Henri-Levy
durante su discurso: el fenómeno cada vez más combinado de la negación del
Holocausto con la resistencia a la conmemoración del Holocausto.
Este esfuerzo de los
activistas anti-Israel de secuestrar conmemoraciones del Holocausto con un
mensaje anti-sionista es, por supuesto, un vicioso -aunque torpe-intento de invalidar
el derecho a existir de Israel. Estas personas viven en una narrativa histórica
analfabeta en el que erróneamente creen que las potencias mundiales simplemente
entregaron el país a los judíos en el último momento tras el Holocausto. Por
distracción de las atrocidades nazis contra los judíos, acusando a los judíos
actuales de los crímenes contra los palestinos y comparándolos con el nazismo,
están anulando el derecho judío a un Estado.
La ignorancia de la
historia del antisemitismo permite que no se vea como ésta es la última
manifestación de un odio antijudío en constante mutación. Esta enfermedad tiene
un atractivo sin fin debido a la forma en que siempre promete liberar a la
humanidad, de una manera u otra, «resolviendo» el problema judío.
Fue con gran optimismo
que un ex ministro del gobierno holandés expresó recientemente la opinión de
que la transferencia de todos los judíos de Israel a los Estados Unidos
anunciaría una nueva era de paz mundial. Por supuesto, esta idea se basa en el
supuesto de que los judíos egoístas que se aferran a su estado, cargan con la
responsabilidad final de atrapar a la humanidad en los horrores de la guerra en
curso.