Condena en Egipto por la muerte de una niña que sufrió una ablación

28/Ene/2015

El País, España, Por Ismael Monzón

Condena en Egipto por la muerte de una niña que sufrió una ablación

La muerte de Soheir al
Bata, una niña de 13 años que falleció poco después de ser sometida a la
amputación del clítoris, ya tiene culpables. Una corte de apelación egipcia
condenó este lunes a dos años de cárcel al doctor que le practicó la
intervención, al entender que cometió homicidio imprudente. Se trata de la
primera sentencia en el país árabe desde que prohibió la práctica en 2008, por
lo que las organizaciones que se dedican a erradicar esta lacra la consideran
un hito.
La pequeña, oriunda de un
pequeño pueblo del Delta del Nilo, fue llevada, en junio de 2013, a la consulta
de Raslan Fadl, famoso en la aldea por mutilar a las niñas por un módico
precio. Horas después de la operación, Soheir murió por una dosis demasiado
alta de anestesia, confirmaron los forenses.
Comenzó así un culebrón
en los tribunales. La familia denunció primero al médico, pero después retiró
la querella. Varias organizaciones defensoras de los derechos de la mujer
tomaron el testigo, alegando que los padres de la pequeña habían sido
sobornados. En noviembre de 2014, otro tribunal absolvió tanto al doctor como
al progenitor –también denunciado- pero el nuevo fallo condena a ambos.
A los dos años de prisión
para el galeno se añaden otros tres meses y una multa de 500 libras egipcias
(unos 60 euros) por haber practicado la ablación. Su consulta ha sido cerrada
por un periodo de un año. El padre ha recibido una pena de tres años de cárcel
suspendidos, que se ejecutarían si obliga a otra de sus hijas a verse sometida
a la misma práctica.
La mutilación genital
femenina está tipificada como delito en el Código Penal egipcio desde 2008, con
penas que van desde los tres meses a los dos años de cárcel y multas de entre
1.000 y 5.000 libras egipcias (de 120 a 600 euros). Los datos de Unicef revelan
que ha habido un ligero retroceso entre las más jóvenes, pero Egipto sigue
ostentando el funesto récord de mujeres sometidas a la ablación, seguido de
Etiopía y Nigeria.
Según el último informe
de 2013 de la agencia de las Naciones Unidas para la infancia, 27,2 millones de
egipcias sufren esta lacra, un 91% de la población femenina en edad fértil. La
práctica está ligada a la tradición cultural, porque tanto musulmanas como
cristianas son víctimas de la decisión de las familias.
La ablación suele
practicarse coincidiendo con la primera menstruación de las niñas. En algunos
casos sus familias aducen motivos de higiene y en otros que de otra forma sus
futuros maridos las rechazarían. Tiene una mayor implantación en las zonas
rurales, pero tampoco las ciudades son ajenas a ella.
Pese a su prohibición
hace seis años, las jóvenes egipcias continúan expuestas a operaciones, si
cabe, más arriesgadas debido a que se desarrollan en la clandestinidad. Por
unas pocas libras, las pequeñas pueden pasar por salas insalubres donde son
mutiladas con cuchillos o navajas. La condena dictada este lunes está entre las
más leves que se pueden aplicar. Sin embargo, hasta la fecha no ha habido
ningún castigo, por lo que las organizaciones infantiles esperan que el caso de
Soheir siente un precedente y sirva de concienciación para el país.