Un impacto imperecedero

28/Ene/2015

Por Rab. Alfredo Winter, desde New Jersey (EEUU), especial para CCIU

Un impacto imperecedero

El lamentable
fallecimiento de un dilecto y extraordinario educador, pensador y humanista, el
Profesor Dr. Nelson Pilosof Z»L, a quien he conocido y admirado desde que
hace más de cinco décadas cursé con él la materia de Filosofia que él dictaba
en Preparatorio de Derecho, me ha permitido «emprender» un viaje
nostálgico a mi época formativa en la que un pedagogo de su talla dejó una
marca indeleble en todos quienes absorbimos sus conceptos y enseñanza.
Impecable en presencia y
en la claridad y fluidez de su disertación y habilitación del razonar socrático
en sus alumnos, cada encuentro subsecuente con él, amén de reflejar su interés
por mi quehacer académico primero y profesional después, renovaría la cálida
conexión con quien, para mi beneficio, así como el de mis hermanos, dio plena
validez al consejo de Pirkei Avot- «Dichos de los Sabios»- de
«Conseguir un maestro y adquirir un amigo.»(1:6)
Intelectual de primer
orden, estudioso de la condición humana, orador y escritor de exquisita y sutil
expresión, digno representante de altas casas de estudio del Estado de Israel,
paladín del diálogo interreligioso, su multifacética participación en diversas
áreas del quehacer escolástico, empresarial y comunitario deja un legado que,
necesariamente para bien de todos quienes le conocieron, debe cubrir el vacío
que su pérdida física ha dejado.
A las palabras del
historiador americano Henry Brooks Adams: «Un maestro afecta a la
eternidad; él nunca puede decir cuándo se detiene su influencia», podemos
agregar plenamente convencidos que la influencia que ha ejercido el Profesor
Dr. Pilosof sobre un sinnúmero de semejantes nunca se habrá de detener…
Shalom al Mishkavó- Que
su reposo sea Paz.