Ellos la apodan “Jerus-art-lem”, una vibrante comunidad de
jóvenes artista que están tratando devolver a la capital de Israel a sus días
de tranquilidad, como centro vanguardista de arte y cultura.
De acuerdo con líderes de
la organización, sin fines de lucro, Ruach Chadasha (Nuevo Espíritu), más de la
mitad de los estudiantes de arte de Jerusalén están, en algún momento, anotados en varias de las academias de artes
escénicas y visuales de la ciudad, solo para mudarse a la zona de Tel Aviv
cuando comienzan sus carreras. New Spirit priorizó alentar a muchos de esos
talentosos graduados a permanecer en la ciudad como su base de operaciones.
“Muchos artistas jóvenes
llegan a estudiar. La mayoría parten de Jerusalén, luego de finalizar sus
estudios”, dice Emmanuel Witzthum, empresario cultural involucrado en el
programa Young Artists de New Spirit y, en forma puntual, su Tollbox Project,
donde los mentores enseñan a los profesionales graduados de las escuelas de
arte habilidades de management.
El vuelo artístico desde
Jerusalén no siempre fue asi. Witzthum destaca que, la ciudad-capital, tiene la
mayoría de las escuelas de educación superior en artes del país, tales como la
renombrada Academia Bezalel de Arte y Diseño, la Academia de Música y Danza de
Jerusalén, la Escuela de Cine y Televisión Sam Spiegel, Ma´aleh School of
Television, Film the Arts y la Jerusalem Studio School, entre muchas
otras.
“En los años 1970 y 1980,
Jerusalén experimentó un florecimiento, con arte alternativo y música. Y luego,
poco a poco, comenzaron a partir”, dice
Witzthum. “Durante los últimos años, Jerusalén experimentó un renacimiento”.
Mantener tanto a artistas
talentosos como a familias jóvenes locales tuvo
énfasis en la agenda, para la
ciudad, de Nir Barkat. Además del
Festival Israel, el mayor dedicado a las artes escénicas de Israel, los
espacios públicos fueron incrementados por la temporada de cultura de Jerusalén
y los proyectos como Contact Point; un
acontecimiento de toda la noche de
duración que transforma al Museo Israel en un centro accesible para la
creatividad. “Hay muchos artistas
independientes y pequeños grupos de organizaciones, tales como uno que ubica casas abandonadas y
produce festivales en esos lugares”, dice Witzthum.
El Hansen Compound,
ex hospital, alberga eventos artísticos y al mercado
Mahane Yehuda se le hizo una lavada de cara,
bajo la forma de un proyecto de arte callejero. La Ciudad Vieja es
escenario de una multitud de festivales de arte y música durante todo el año,
abierto al público en forma gratuita.
Este renacimiento, en algun modo, refleja la revitalización de
los barrios históricos de la ciudad y, en otros, actúa como catalizador de tal
revitalización.
MusraraMix
Durante los últimos 13
años el Festival MusraraMix se presentó en las calles y patios del barrio
Musrara (Morasha) que, entre 1948 y 1967, albergó a pobres inmigrantes judíos
norafricanos. Hoy, esas estructuras de piedra albergan una mezcla ecléctica de
descendientes de residentes originales, acaudalados recién llegados y grandes
familias de ultraortodoxos.
MusraraMix apunta a gente
que no va, con frecuencia, a galerías o
museos, dice Avi Daback de la Escuela Naggar de Fotografía, New Media, New
Music, Visual Communication y Photo-Therapy.
“El arte sale de la escuela y de la gente del barrio y nos da la
bienvenida al aire libre. Miles de personas llegan para uno de los eventos
artísticos más lindos en Jerusalén, tres días y tres noches, en forma
gratuita”, dice Daback.
Naggar fue establecido
hace 26 años, en el sótano de un ex edificio escuela de Musrara, y ahora usa
toda la estructura además de una galería e instalaciones de producción en el
reformado Centro Comunitario Musrara que, además, alberga el grupo de danza
Machol Shalem.
Daback dirige la
Colección Musrara; proyecto para
visualizar historias familiares y fotos reunidas desde el barrio. Mostró a los visitantes un corto animado, narrado por un residente de vieja data, arrestado y puesto en prisión por el gobierno
del Mandato Británico, a los 9 años, por
robar chatarra de metal. En los 1970, el
tema de la película ayudó a fundar Musrara´s Black Panthers; estructura israelí
influyente, dedicado a la justicia social y económica.
Hoy, el barrio cada vez
más deseable es sede del Jerusalem Print Workshop y el Museum on the Seam
(Museo del Hilvan).
Artistas en los barrios
“Hay multiples iniciativas en la periferia de Israel para
jóvenes creativos, pero creemos que Jerusalén, a diferencia de otras ciudades,
puede ser una real alternativa a Tel Aviv”, dice Elisheva Mazia, CEO de New
Spirit. Antes de co-fundar New Spirit (2003),
vio la necesidad de fomentar la cultura artística de Jerusalén como un
imán para jóvenes solteros y familias. “Casi
no importa si se tiene el mejor empleo”, dice. “La cuestión de la
cultura atrae a la gente a la ciudad”. Al principio, se asoció con
instituciones culturales locales y consumidores de cultura. Hace pocos años, empezó a trabajar, de modo
directo, con creadores de cultura.
“New Spirit está
concentrándose en el empoderamiento de esos jóvenes artistas y alentándolos a
contribuir a nuestros barrios foco. No
pueden estar involucrados si carecen de ingresos, de manera que cada uno
tiene un mentor y ayuda (financiera)
para establecerse”, dice Mazia.
La organización los
presenta a directores de instituciones y
festivales, y uno al otro. “Estamos creando una escena”, explica.
En uno de los barrios
centrales, Gonenim (llamado Katamonim), Inbal Dekel muestra a los visitantes
dentro del Pandora Studio, antiguo y
renovado refugio anti-bomba. Aquí, marionetistas profesionales graduados hace poco, usan el espacio para crear y ensayar
performances para adultos. Un lugar de reunión principal para su arte es el
anual Festival Internacional de Teatro de Marionetas, en el Jerusalem´s Train Theater, que se realiza cada verano, pero hacen espectáculos
más localizados.
“Con la ayuda de New
Spirit (y UJA Federation de Nueva York), obtuvimos un lugar en Gonenim, en un acuerdo de trueque”, dice
Dekel. “A cambio del espacio del estudio, tres veces por año hacemos algo para
el barrio; por ejemplo, talleres de
marionetas y malabares. De ese modo, poco a poco, formamos una relación con el
barrio”. Dekel destaca que, a pesar de
muchos y diferentes programas, dirigidos
por organizaciones sin fines de lucro en barrios desventajados, “no muchos
grupos están haciendo algo para alentar a jóvenes familias a permanecer y crear
comunidades”.
Los entornos de trabajo
cooperativo son más abundantes en Tel Aviv que en Jerusalén, pero está cambiando en un esfuerzo por atraer, y
mantener, a los empresarios en ciernes en la capital.
Uno de los pocos espacios
cooperativos en Jerusalén es PICO (People, Ideas, Community, Opportunities),
destinado a fomentar la creatividad como el emprendimiento en Jerusalén. Los
socios, que fundaron ese emprendimiento privado, en enero de 2013 se acoplaron
a una empresa local, Shahar Katsav Design Studio, para convertir un depósito
industrial en un lugar que invita a
empresarios y exhibiciones artísticas. “Desde un espacio muy oscuro y sucio,
creamos un espacio donde los artistas pueden colgar sus obras”, dice el
co-fundador Isaac Hassan. “Queríamos estar en el corazón de la parte industrial
de Jerusalén, en –tal vez- uno de los edificios más feos de la ciudad y, además, deseábamos respetar donde estábamos, de manera que
decidimos mantener parte de lo existente. Conservamos las paredes y los techos
tal como estaban y eso funciona en un
estilo de diseño sucio”.
Mucho se pensó en
cuestiones como iluminación y cómo permitir que las exhibiciones, que cambian
con frecuencia, no hicieran agujeros en la pared. La solución fue estirar un
alambre para enganchar los cuadros a través de las paredes de PICO, desde las
cuales pueden, con facilidad, exhibirse
y ser quitadas.
Hassan dice que el diseño
industrial y, en particular, el diseño “verde”, se enfatiza en PICO, desde su
construcción hasta los empresarios, que
son sus mentores. La mesa de conferencia de madera en PICO fue hecha por un
carpintero ortodoxo griego a partir de árboles de la zona de Belén, ciudad que
puede ser vista desde las ventanas que dan hacia el sur. La cocina comunitaria
incorpora la madera que el carpintero reutilizó de una vieja iglesia.
En cooperación con New
Spirit, PICO ofrece curso de habilidades
empresariales para diseñadores gráficos y trabaja en la programación,
destinada a mujeres empresarias, en
campos que incluyen las artes.
“Creemos que los
graduados de escuelas como Bezalel y Shenkar (Escuela de Ingeniería y Diseño en
Tel Aviv) tal vez están entre las mejores instituciones de arte en el mundo, y
no tienen que moverse del centro del país porque podemos crearles un ecosistema
para permanecer en Jerusalén”, dice Hassan, mostrando un collar de crucifijo
hecho por un negocio cuyo mentor es PICO, llamado Wear My Prayer, que incorpora
una flor real que vuelve a florecer cuando es roseada con agua. “Muchos de esos
graduados se van no porque quieran sino por la percepción equivocada que
“tienen” que hacerlo”.
PICO dirige un curso
semanal para niños, entre 10 y 15 años, sobre
emprendimientos y creatividad. “Trajimos una impresora 3D y están muy entusiasmados por crear cosas con
ese desarrollo tecnológico”, dice Hassan. “Establecimos una tarea de desarmar una computadora y
volver a construirla. Queremos dar ese entusiasmo a los chicos. Cuando se les
brindan herramientas para imaginar lo
que quieren crear, es sorprendente lo que se
proponen”.
Hassan y su socio
comercial, el empresario y capitalista Eli Wurtman, dirigen sus asuntos particulares comerciales
desde el espacio de trabajo de PICO, de manera que están disponibles como
mentores.
“Como espacio de co-trabajo, no solo estamos
llenándolo con la gente y sus mentores, sino que se trata de filosofía”, dice
Hassan. “Nos apasiona Jerusalén y queremos que, la próxima generación, tenga la
infraestructura y herramientas para ser capaces de ser empresarios, también en
Jerusalén”.