Las Fiestas suelen ser
momentos de alegría, pero también de dolor para aquellos que no pueden estar
con sus seres queridos. Este es el caso de Saeed Abedini, pastor
iraní-estadounidense encarcelado en Irán, que pasará su tercera Navidad entre
rejas. Desde su difícil situación ha enviado una carta en la que cuenta cómo afronta
estos momentos de dolor, y reafirma su fe en Jesús y su convencimiento de la
necesidad de entregarlo todo por el evangelio.
Abedini fue encarcelado y
acusado a ocho años de cárcel, de los que ya ha cumplido más de dos años. A
pesar de varios esfuerzos diplomáticos buscando su liberación, Irán mantiene
firme la sentencia. Ésta es la carta que envía Abedini, desde la prisión de
Rajai Shahr, a través de un familiar que le pudo visitar recientemente: Son
días son muy fríos.
La pequeña ventana de mi
celda no tiene cristal, por lo que se me hace casi imposible dormir por el
frío. El trato que recibo de mis compañeros de prisión es igualmente frío y, a
veces, hostil. Algunos no me quieren porque soy un converso y un pastor. Me
miran con lástima, como alguien que ha traicionado a su religión. Los guardias
no pueden soportar siquiera la cruz de papel que tenía colgada, como símbolo de
mi fe, que había hecho para prepararme para la celebración del nacimiento de mi
Salvador. Me han amenazado y obligado a retirarla. Esta es la primera Navidad
en la que estoy sin ningún contacto con mi familia; toda mi familia está fuera
del país. Esto hace que la Navidad sea una etapa muy difícil, fría y dolorosa.
Me parece que estoy solo, sin nadie que me acompañe. Estas condiciones de frío
y dolor me han hecho preguntarme por qué Dios escogió la etapa más dura del año
para hacerse hombre y cómo vino al mundo en la condición humana más débil, como
un bebé.
¿Por qué Dios escogió el
lugar más difícil para nacer sufriendo frío? ¿Por qué Dios escogió nacer en un
pesebre de un establo, donde hace frío, hay suciedad, es antihigiénico y hay un
olor desagradable? ¿Por qué el nacimiento de Jesús se da de tal manera que no
se trataba sólo de una condición físicamente dura, sino también de una
situación socialmente difícil?
Debió ser muy vergonzoso
para María y José el hecho de que ella estaba embarazada antes de la boda en
una sociedad religiosa como la suya. Queridos hermanos y hermanas, el hecho del
Evangelio es que no es sólo la historia de Jesús, sino también la clave sobre
cómo hemos de vivir y servir como Jesús. Nosotros hoy, como él, deberíamos
salir de nuestra zona de confort para proclamar la Palabra de vida y salvación
a través de la la fe en Jesucristo y la pena del pecado que él pagó en la cruz
y la proclamación de su resurrección.
Debemos ser capaces de
tolerar el frío, las dificultades y la vergüenza con el fin de servir a Dios.
Debemos ser capaces de pasar por el dolor de este frío y oscuro mundo. Así,
seremos capaces de traer el ardiente amor de Cristo al frío invierno de
aquellos que están espiritualmente muertos. Puede que sea necesario para salir
de la comodidad de nuestras vidas y dejar el abrazo amoroso de nuestra familia
para entrar en la habitación de la vida de otros, como lo ha sido, para mí, por
tercera Navidad consecutiva. Puede ser que nos llamen tontos y traidores y
enfrentemos muchas dificultades, pero nuestro objetivo debe ser crucificar
nuestra voluntad y deseos, aún más, hasta que el mundo escuche y sepa el verdadero
significado de la Navidad. La Navidad significa que Dios se acerca tanto que Él
quiere entrar en los corazones y transformar las vidas, quitando el dolor con
un gozo indescriptible. La Navidad significa la manifestación de la radiante
gloria de Dios en el nacimiento de un niño llamado Emanuel: Dios con nosotros.
La Navidad es el día en
el que el calor del fuego vivificante del amor de Dios brilló en los oscuros e
invernales fríos corazones ardiendo en este mundo mortal. De la misma manera
que el calor del núcleo de la Tierra derrite las piedras, el amor ardiente de
Dios, Jesucristo, llega a la tierra desde el seno de la Virgen María, para
fundir el duro corazón del pecado y la maldad eliminándolos de nuestra vida.
De forma parecida la obra
del Espíritu Santo es una lluvia de fuego de la santidad y misericordia de Dios
que desciende en nuestro cuerpo, alma y espíritu y trae la Luz de Cristo a
nosotros y través de nosotros alumbra, da calor a este mundo. Él está
convirtiendo nuestro mundo en un mundo lleno de paz, alegría y amor que es muy
distinto de la oscuridad, el frío, e invierno en el que vivimos.
¡Aleluya! Así que esta
Navidad deja que el amor de Cristo entre como lava a tu corazón y te haga
arder, dispuesto a pagar para cualquier precio para llevar este amor al mundo
frío que te rodea, transformándolo con el verdadero mensaje de Navidad.
Navidad, desde una fría celda en Irán
19/Dic/2014
Protestante Digital