29 de noviembre de 1947: El día que pudo ser y no fue

01/Dic/2014

Lic. Rafael Winter (Rufo)

29 de noviembre de 1947: El día que pudo ser y no fue

Hace un par de días se
cumplió un nuevo aniversario de la fecha en la cual, la Asamblea General de la
ONU decidió-resolución número 181 mediante-la así llamada «partición de
Palestina». Esta resolución debiera de haber determinado la creación de
dos estados en Palestina: el Estado judío que finalmente nació-Israel- y el
Estado árabe el cual, habiendo igualmente podido nacer, finalmente no nació.
Las consecuencias de esta negativa (de los líderes árabes palestinos y de otros
líderes árabes) las seguimos padeciendo y lamentando hasta el día de hoy.

Hagamos un poco de
historia.

Corrían los primeros
meses del año 1947.

Gran Bretaña-que en su momento había recibido
el Mandato de la Liga de Naciones sobre Palestina- llega a la conclusión que el
conflicto la superaba, dirigiéndose por lo tanto a las Naciones Unidas, a la
cual traslada el problema.

La ONU comienza a debatir
la situación de Palestina-Eretz Israel para el pueblo judío-a partir de mayo de
1947.

La Asamblea General de la
ONU decide nombrar un Comité Especial para Palestina (UNSCOP) formado por
delegados de 11 países miembros, para estudiar el tema y presentar sus
recomendaciones. Entre esos 11 países se encontraba nuestro Uruguay.

A partir de ese momento
la gestión del Uruguay-en la Comisión, a través de su delegado el recordado,
insigne Prof. Enrique Rodriguez Fabregat- fue encomiable desde todo punto de
vista. Tiempo pasado…

Como así también, en
relación a otros países latinoamericanos de la Comisión, notable fue la gestión
del delegado guatemalteco Jorge García Granados, sin olvidar al delegado
peruano, Salazar.

Algunos meses después, la
Comisión UNSCOP llega a sus conclusiones.

Con criterio lógico, en base a una
comprobación evidente aunque no deseada por ninguna de las partes, en Palestina
había (hay) básicamente dos comunidades: judía y árabe.

La mayoría de la Comisión
UNSCOP recomienda la partición de Palestina.

En realidad, 25 años antes,
los británicos ya habían separado unilateralmente-«detalle» no menor-
alrededor de tres cuartas partes del
territorio original de Palestina para formar Transjordania, actual Jordania,
por lo cual la nueva partición debería hacerse sobre los (aproximadamente)
30.000 km2 restantes. Esos 30.000 km2 deberían dividirse, pues, en dos estados:
árabe y judío. Ese era el plan de partición.

Jerusalém constituiría un enclave bajo el
control de la ONU. Estas tres partes estarían vinculadas entre sí económicamente.

Tras largas semanas de
deliberaciones, finalmente el plan de la UNSCOP es sometido a votación. El 29
de noviembre de 1947 tuvo lugar la conocida votación en la Asamblea General de
la ONU en la cual, por 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones el plan
de la UNSCOP fue aprobado por la mayoría requerida.

¿El trasfondo de la SHOAH
influyó en la votación? Cada uno tendrá su respuesta.

Es de destacar el
decisivo apoyo del bloque soviético-en cierta medida inesperado-al plan de
partición: memorables los discursos del delegado soviético Gromyko en aquellos
decisivos momentos.

El plan fue aceptado por
el movimiento sionista en el cual, por fortuna (para quien esto escribe)
predominó la tesis minimalista. La propuesta fue rechazada por el liderazgo
árabe- palestino, en el cual lamentablemente, predominó la tesis maximalista.

Por cierto que la
delimitación de fronteras en el plan de partición, la extensión de cada uno de
los territorios y otros aspectos distaban de ser perfectos y no podían dejar
totalmente conforme a nadie. Tampoco la «solución» relativa a
Jerusalem era la ideal.

De todos modos,el
movimiento sionista, realista, consideró que mejor recibir «algo»
(ese algo era, ni más ni menos, un estado) antes que nada. En cambio, el
liderazgo árabe-palestino consideró que mejor era «nada» antes que
algo (aunque ese «algo» también a ellos les significara un estado).
Fatal decisión esta última. Las consecuencias, aún hoy, estan a la vista.

Debe de quedar en claro
una vez más: al aceptar el plan de partición, el sionismo estaba, de hecho,
aprobando la constitución de un estado árabe palestino independiente junto al
Estado judío independiente, que habría de oficializarse pocos meses después
bajo el nombre de Israel.

Debe quedar claro una ves
más: si el estado árabe palestino no se creó en su momento se debió, pura y
exclusivamente, al fanatismo,torpeza, ceguera y falta de realismo político de
su liderazgo de aquel entonces. Al día de hoy, el mismo no se ha modificado
demasiado.

De todos modos, eso no
exime a TODAS las partes involucradas en el conflicto a buscar, de una vez por
todas y para siempre, una solución aceptable para terminar con el problema.

En cuanto al liderazgo
sionista, demostró ser, en 1947, mucho más realista de lo que es el liderazgo
de Israel en la actualidad.

29 de noviembre de 1947.

Día de lo que pudo y
debió ser y no fue.

Lic. Rafael Winter (Rufo)