¿Quiénes fueron los
hombre altos, rubios y con barba , que todavía se ven tallados y pintados en
las ruinas de ciudades de indígenas americanos? El primero en hablar sobre los
antiguos egipcios en América fue el
anticuario, cartógrafo y explorador Jean Frédéric Waldeck, que se
presentaba como conde francés, aunque
según las crónicas no era francés sino polaco,
y tampoco era un conde. Llegó en
1831 y se instaló junto con su dama, en
las ruinas de Palenque, ciudad de la cultura maya abandonada desde el siglo
VIII de nuestra era, en medio de la selva al Noreste de México. Allí vivió
durante dos años, en el templo maya cuyo
nombre original no se conoce, pero desde ese entonces se llama “El templo del
conde” . Waldeck buscaba oro y tesoros, no encontró nada de eso en esas ruinas mayas, pero escribió dos libros en los que pretendía demostrar el paralelo entre esas ruinas y las
del antiguo Egipto.
Esos libros tuvieron una gran virtud: despertar el
interés de los arqueólogos. Se discutió mucho sobre quiénes eran los hombres
rubios y altos tallados en los frisos de los edificios de Palenque, muy diferentes de las imágenes de indios de muy
baja estatura, cabello oscuro y lampiños, un retrato de los indígenas que aún
viven en toda esa zona. Los frisos
pintados se han desmerecido con los años , pero de ellos ha quedado testimonio
en las fotografías del británico Augustus Le Plongeon (1825 –1908). Le Plongeon
mantuvo que los personajes altos y rubios tallados por los mayas eran
descendientes de la civilización de los Atlantes, que antiguamente pudieron
habitar el continente de la Atlántida,
hundido según la leyenda, en el medio
del Océano Atlántico. Escribió una historia maya defendiendo sus ideas. La
existencia de la Atlántida ha sido rebatida por los arqueólogos, pero ese libro
se sigue consultando porque incluye fotos de edificios y estelas grabadas con
jeroglíficos mayas, hoy desaparecidos.
Lord Kingsborough, (1795
–1837) un anticuario nacido en Irlanda, mandó copiar documentos, manuscritos,
estelas con jeroglíficos precolombinos de las culturas maya y náhuatl, de diversas bibliotecas europeas,
que integró en una obra titulada “Antiquities of Mexico“ (Antigüedades de
México). La publicó en 9 tomos. La publicación tuvo dos consecuencias
importantes. Una es que despertó el interés de exploradores que más tarde se
dedicaron al estudio de las culturas indígenas de América. Otra fue que el
costo exorbitante de las reproducciones incluidas pusieron al autor en
bancarrota y fue encarcelado por sus deudas. Murió de tifus en la cárcel a los
42 años. Los últimos tomos de “Antigüedades de México “ fueron publicados por
sus hijos, después de fallecido el autor.
Lord Kingsborough declaró
encontrar muchas similitudes entre la
civilización maya y los antiguos hebreos. Los mayas circuncidaban a sus niños
varones. Las mediciones, según él, hacían concordar las ruinas de templos mayas
con las del Gran Templo de Jerusalem. La teoría de este autor dice que los
hombres blancos y altos pintados en los frisos de las ciudades mayas eran
descendientes de las Tribus Perdidas de Israel. Pero dejamos ese tema para otra
nota.
La teoría del posible origen
egipcio de los hombres altos y blancos pintados en Palenque, volvió a
presentarse en 1973 . El antropólogo y marino
noruego Thor Heyerdahl (1914-2002) comprobó que los antiguos egipcios
“pudieron llegar” a América. Aunque
Heyerdahl no llegó a comprobar que efectivamente hubieran llegado.
Thor Heyerdahl hace un planteo que comienza citando la Biblia.
El libro de Isaías
habla de los egipcios, “ Que envían mensajeros por el mar y por el Nilo
, en barcos de papiro sobre la faz de las aguas. Nación de elevada talla” .
Isaías es aquí cronista de lo que sucedía en Babilonia, hacia el siglo VI
a.e.c. Los egipcios de ese entonces, hacían viajes de alta mar. Esos barcos de papiro de alta mar están
dibujados en los frisos de las tumbas del Valle de los Reyes, en Egipto.
Heyerdahl encontró naves iguales a las dibujadas en esas tallas, hechas de caña
de totora, (muy similar al papiro) , en
los pueblos de Bolivia y Perú que bordean el lago Titicaca. Su intuición le
dijo que los egipcios vinieron en alguna fecha remota desde el otro lado del
Atlántico y enseñaron a los mayas o tal vez a sus antecesores, los olmecas, las
matemáticas, el arte de fabricar ladrillos para construir casas , la forma de
edificar pirámides, y la adoración al
Sol como dios. Como no pudo encontrar pruebas tangibles de sus
deducciones, se decidió a cruzar el
Atlántico en una nave de papiros iguales a los que usaron durante miles de años
los egipcios, pensando que el viaje demostraría su teoría.
Antiguamente crecían plantas de
papiro en el río Nilo, ya no las hay,
porque la contaminación de esas aguas las ha liquidado. Pero los papiros siguen
creciendo en el lago Chad ,en Africa, y las plantas hermanas de los papiros,
las cañas de totora, pueblan las orillas del lago Titicaca. En 1969 Thor
Heyerdahl hizo construir en Egipto, junto a las pirámides de Gizeh, una
embarcación que llamó RA , hecha de
cañas de papiro del lago Chad . Ese primer velero tomó como modelo, los
barcos de alta mar que se ven pintados en los frisos de las antiguas tumbas
egipcias en Egipto, en el Valle de los Reyes. A bordo de RA, acompañado de 6
personas más, Heyerdahl salió desde
Marruecos e intentó cruzar el Atlántico, empujado solamente por el viento y las
corrientes marinas. A RA le faltaban
detalles que no se veían dibujados en las pinturas de Egipto y no pudo llegar a
América.
En 1973 Thor Heyerdahl hizo fabricar el “ RA II ” por indios
aymarás que han heredado por
generaciones, la artesanía indígena de barcazas de cañas de totora que crecen
junto al lago Titicaca. Estos
indios viajaron desde Bolivia a
Egipto y fabricaron sin mirar modelo alguno, su
embarcación tradicional, usando
cañas del lago Chad. Heyerdahl volvió a intentar la aventura. El viaje
de RA II , con 8 personas a bordo, partió de Marruecos y a los 57 días llegó a
las islas del Caribe. Demostró que una nave de escasos 13 metros de largo,
hecha igual a las usadas en Egipto durante miles de años, de cañas de totora
atadas, sin un clavo ni un alambre, podía cruzar el Atlántico. El viento y las
corrientes marinas la arrastraron por
¡la misma ruta de Colón!
En el museo de Thor
Heyerdahl en Noruega pudimos ver la réplica de esa diminuta embarcación de
juncos que cruzó el Atlántico. Allí guardan también, réplica de la balsa Kon
Tiki que hizo el histórico viaje de Perú a Polinesia en 1947. Thor Heyerdahl mantuvo toda su vida que la
artesanía de los barcos de junco, las semillas de cereal
elementos culturales comunes, apuntan a que los hombres blancos, altos y
barbados pintados en estuco en los templos de las antiguas ciudades indígenas
americanas, fueron egipcios. Si bien sus teorías no tienen aceptación total, él
siempre sostuvo- y comprobó- que las civilizaciones antiguas , en sus
naves primitivas, fueron capaces de cruzar todos los océanos. Una frase que
solía repetir en las entrevistas era: “Los océanos unen a la humanidad; no la
dividen.”
[1] La leyenda de la Atlántida la cita
( 427-347 a» w:st=»on»>347
a.e.c.) en sus Diálogos “ El Timeo” y “Critias” . Describe sus
habitantes, su organización, y cómo degeneraron después, de tal manera,
que Júpiter, irritado con sus crímenes, los castigó hundiendo la isla en las profundidades
del Océano.
[1] Isaías,
18,2
El museo de Thor Heyerdahl también guarda las réplicas de naves
construidas igual a las usadas por otras
antiguas civilizaciones, con las que este intrépido marino se hizo a la
mar para probar sus teorías de los
viajes transoceánicos de la antigüedad.
Inmigrantes blancos en América precolombina
21/Nov/2014
Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU