Palestina a 10 años de Arafat

20/Nov/2014

La Razón, España, Por Julián Schvindlerman

Palestina a 10 años de Arafat

“Por la liberación de
Palestina, del río al mar” ha sido la pancarta histórica del nacionalismo
palestino durante su larga e infructuosa fase de lucha armada contra el
sionismo. “Con sangre y fuego te redimiremos, oh Palestina” ha sido la consigna
coreada por masas de palestinos en las manifestaciones multitudinarias en
Cisjordania y Gaza durante los años del proceso de paz. Yasser Arafat pudo
haber pasado a la historia como el hombre que declarara la fundación -real, no
sólo simbólica- del estado palestino con Jerusalem Este como su capital, tal
como le fuera ofrecido por los israelíes en las Tratativas de Camp David en el
2000. Eligió transitar otro terreno: el de la confrontación eterna, al patear
la mesa de negociaciones y lanzar una intifada tras retornar a Ramallah como un
Saladino moderno que combate hasta el final.
Una semana de noviembre
diez años atrás Arafat murió, pero las consecuencias de su intransigencia
ideológica y miopía política aún están vivas. Hoy, Palestina es una bomba a
punto de estallar. Gaza, cedida por Israel a la Autoridad Palestina y ahora en
manos de un movimiento fundamentalista, ya ha explotado en furias de agresión
tres veces en la última década. Cisjordania está a punto de hacerlo. Israel,
una vez más, está ensangrentada.
A mediados de octubre,
Abdelrahman al-Shaludi lanzó su auto contra civiles israelíes, provocando la
muerte a una joven de 22 años y a una beba de 3 meses de edad. A fines de mes,
Moatas Hijazi disparó a quemarropa contra un activista israelí. A comienzos de
noviembre, Ibrahím al-Akri mató a un guardia de fronteras e hirió a tres
personas al atropellar con su coche a un grupo de transeúntes. Unos días
después, en Cisjordania y en Tel-Aviv un soldado y una mujer israelí fueron
mortalmente apuñalados. En la Galilea la policía israelí evitó otro atentado al
matar a un árabe que blandía un cuchillo, lo que desencadenó protestas
violentas entre los palestinos. Un tranvía construido unos pocos años atrás que
cruza barrios árabes en la capital (así ideado para no excluir a la población
árabe de la ciudad) es continuamente atacado con piedras. Y ayer, cuatro
israelíes murieron acuchillados en una sinagoga.
En esta atmósfera, el
presidente Abbas prometió mudar la tumba de Arafat hacia Jerusalem. No está
apenas jugando con fuego; está actuando como un pirómano fuera de sí. Una
conmemoración “perfecta” para este aniversario de la muerte de Arafat.