“Con los judíos hay un prejuicio que viene del túnel del tiempo”

04/Nov/2014

El Día, La Plata, Por Mariano Spezzapria

“Con los judíos hay un prejuicio que viene del túnel del tiempo”

Daniel Muchnik acaba de
publicar un libro que describe el avance del horror nazi sin que los países de
Occidente se comprometieran efectivamente a evitarlo. En el texto, indaga sobre
las razones que posibilitaron la expansión del antisemitismo a nivel mundial
entre 1930 y 1940. En esta entrevista, describe el derrotero histórico de los
judíos y ensaya algunas explicaciones
Daniel Muchnik es un intelectual crítico.
Tanto, que advierte de entrada que no le gustó el título de su último libro,
que una editorial englobó como “El rechazo mundial a los judíos”. Pero este
licenciado en Historia dice que lo correcto hubiera sido precisar desde la tapa
que la obra abarca el período 1930-1940, que es cuando comenzó a avanzar la
aplanadora nazi sobre la vieja Europa.
Durante 180 páginas de
minuciosa escritura, Muchnik indaga los motivos por los cuales los países de
Occidente pusieron entonces todo tipo de excusas y trabas para recibir a
inmigrantes judíos que escapaban tempranamente de la masacre. El disparador del
texto es el rotundo fracaso de una conferencia diplomática que tuvo lugar en
1938 en Francia por iniciativa de Estados Unidos.
En la ciudad de
Évian-les-Bains, embajadores y cónsules de unos 15 países –incluida la
Argentina- abordaron la dramática situación de los judíos alemanes,
checoslovacos y austríacos perseguidos por el régimen liderado por Adolf
Hitler. Pero increíblemente hicieron a un lado todos los valores éticos y
humanitarios y rechazaron en bloque el socorro a cientos de miles de personas.
“Fíjese la historia, qué
interesante. Lo que nos parece extraño ahora era un modo de ver el mundo
entonces”, comenta Muchnik en su departamento del barrio porteño de Belgrano,
donde recibió a EL DIA para hablar sobre el antisemitismo y sus razones, que
vienen –según dice- “del túnel del tiempo”. Desde la acusación por la muerte de
Jesús, hasta los “mitos de la Edad Media”.
¿Por qué surge el odio a
los judíos?
Hay muchas razones. En
primer lugar la Iglesia católica involucra a los judíos en la muerte de Jesús,
pero es una ´sanata´ porque más judío que Jesús no hubo. Luego estuvieron los
mitos de la Edad Media: allí, habida cuenta de que les prohibían trabajar la
tierra, se dedicaron al comercio para poder sobrevivir. Otros se dedicaron al
prestamismo.
Antes habían sido
expulsados de Israel…
Sí, por los ejércitos
romanos, que los obligaron a huir hacia el Mediterráneo. Ese sitio fue copado
por los árabes, pero el comercio lo hicieron los judíos, que se convirtieron en
intermediarios porque tenían parientes en Oriente. Ahí inventaron el pagaré, la
letra de cambio y comenzaron a enriquecerse. Con el paso de los siglos empezaron
a prestarle a los señores feudales y a los reyes.
¿Eran más cultos?
Los judíos necesitaban
saber leer y escribir para leer la Torá, los textos religiosos. Y eso provocó
una distancia abismal entre los que sabían leer y el campesino analfabeto.
Sabían varios idiomas, alemán, francés, castellano. Eso produjo una gran
bronca. Además eran los cobradores de impuestos: más resentimiento que con esa
actividad, no se puede provocar.
¿Eran protegidos de los
reyes?
Claro, porque eran sus
prestamistas. Pero en realidad, con los judíos hay un prejuicio que viene del
túnel del tiempo, contra una minoría que tuvo que sobrevivir en medio de todas
esas situaciones.
¿Por qué reapareció el
antisemitismo tan marcadamente en el siglo XIX?
Le dieron cabida los
nacionalismos, a nivel imperial. Eso se expresó en la política, la literatura y
volvió a traer el odio a los judíos, por su condición de ´pueblo enemigo´. Esto
deriva en el racismo de la segunda mitad del siglo XIX. Así que cuando Hitler
fue a estudiar a Viena, aprendió muy bien el lenguaje antisemita. Había un
alcalde que propuso echar a los judíos y si era posible, matarlos.
El discurso nazi fue
violento. ¿Por qué prendió?
Resulta que los políticos
que firmaron el Tratado de Versalles, por el cual Alemania se rindió y terminó
pagando una indemnización que hizo que el pueblo se muriera de hambre, fueron
políticos judíos. Eso es lo que adujeron los militares, cuando en realidad
fueron ellos los que perdieron la Primera Guerra. A eso se agregó Hitler con
toda su dosis de antisemitismo.
¿Pero los judíos alemanes
no eran los más integrados de Europa?
Tanto que 10.000 de ellos
fueron condecorados como héroes de la Primera Guerra. Aunque hubo una situación
terrible: en los años ´20 y ´30 muchos judíos polacos quisieron encontrar
refugio en Alemania, pero los judíos alemanes pidieron que no entren más.
Decían que el antisemitismo era a causa de los polacos. Al judío alemán se le
llama “ieke”, por el jaquet. Se vestían como ricos.
Mientras tanto, Hitler
avanzaba…
Anexó Austria y después
Checoslovaquia. Francia estaba aterrorizada, Gran Bretaña con su imperio hecho
pomada. En Estados Unidos había una fuerte corriente neutralista. Hitler era un
loquito con gran poder de seducción, un orador extraordinario. Ya se dirimía qué
proyecto iba a perdurar, el fascismo-nazismo o el comunismo-socialismo. Eran
dos mundos en choque.
¿Y en la Argentina qué
pasaba?
Había un nacionalismo que
se volvió ´musoliniano´, de la mano de (José Félix) Uriburu. En el ‘38 los
nazis hicieron un acto en el Luna Park donde estuvieron muchos políticos
argentinos, conservadores y (radicales) antipersonalistas. En la Argentina
había un clima nacionalista y Pro Eje, pero lo que no se admitía era que
defender a (Benito) Mussolini era defender a Hitler.
En ese contexto nació el
peronismo…
Sí, en esta historia
tenemos que meter a (Juan Domingo) Perón, sin falta. Loris Zanata, un
historiador italiano, habla del proyecto peronista católico. El golpe del ’43
fue dado por el Grupo de Oficiales Unidos (GOU) del cual Perón era secretario.
Antes, había estado varios años en Italia. Y además, el Ejército argentino
había sido entrenado por los alemanes.
La neutralidad argentina
en la Segunda Guerra fue entonces una consecuencia lógica, pero el
antisemitismo era un fenómeno mundial…
Era tal el grado de
antisemitismo en el mundo, que (Estados Unidos y los aliados) no querían que la
gente creyera que era una guerra para defender a los judíos. Porque podía ser
un argumento para los nazis, que los acusaban de defender a los financistas
norteamericanos.
¿Qué lo llevó a escribir
sobre esta historia?
Yo no soy judío
militante, sino ateo, aunque tengo un profundo respeto por mis antepasados.
Este era uno de los temas que se hablaba en mi familia, que en 1893 se asentó
en Entre Ríos proveniente de lo que ahora es Moldavia, al norte de Rumania. De
allí los nazis se chuparon a todos los Muchnik. Pero al empezar a escribir,
también pensé en las nuevas víctimas de este mundo, como lo son los africanos
que buscan comida y refugio en Europa.
¿Encontró alguna
explicación razonable sobre la maldad del nazismo?
Creo que todos nos
seguimos preguntando cómo la naturaleza humana pudo llegar a eso. Hay filósofos
contemporáneos que están analizando el tema de la maldad en el ser humano. El
que se ocupó mucho de eso fue (Immanuel) Kant en su momento. Ahora hay un libro
formidable, que es de Tzvestan Todorov y se llama “Frente al límite”. Explica
hasta dónde llegó al hombre. ¿Tuvo la posibilidad de viajar a Alemania? Sí, en
cuatro oportunidades. En una de ellas visité lo que fue el campo de
concentración de Dachau, cerca de Munich. A la noche me dieron unos dolores de
muela infernales. Y al día siguiente no me sacaron una muela, sino dos. Había
apretado tanto los dientes, por la impresión y la crispación que me dio el
horno crematorio, que lisa y llanamente se rompieron. ¿Estudió la reacción de
las víctimas del nazismo? Primero hay que decir que los judíos no fueron las
únicas víctimas. También lo fueron los homosexuales y los gitanos. Pero en
cuanto a los judíos, estaba el ortodoxo que decía ´esto lo decidió Dios’.
También los judíos pasivos, que tenían miedo de provocar a los nazis. Y los
judíos socialistas, que quisieron determinar su propia forma de morir. Esto lo
describió bien Primo Levi. ¿Cuál considera que es la situación del
antisemitismo en el país? En la Argentina queda antisemitismo. Está larvado,
aparece en cualquier momento. Está en las canchas de fútbol, en las fuerzas de
seguridad. No se conocen militares con apellidos judíos. La Cancillería fue un
reducto antisemita total, el más consagrado. Aunque la colectividad judía se
achicó notablemente, ya que hay una gran cantidad de matrimonios mixtos.