La idea parece absurda,
pero el científico de la Universidad Hebrea explicó que con placas de metal,
cables y lámparas, es posible extraer la energía de las papas.
«Una papa tiene la
potencia suficiente para iluminar un cuarto con una lámpara LED por un período
de 40 días», dijo el Prof. Rabinowitch.
Los principios de esta
técnica son enseñados en escuelas y demás instituciones de aprendizaje desde
hace años, y los mismos se conocen desde 1780, cuando el italiano Luigi Galvani
realizó los primeros experimentos de este tipo. Pero la tecnología desarrollada
en el laboratorio mejora en gran medida la potencia.
La batería, con material
orgánico, se crea con la ayuda de dos metales: un ánodo (metal como el zinc con
electrodo negativo) y un cátodo (cobre, que tiene electrodo positivo). El ácido
de la papa dentro de una reacción química con zinc y cobre, libera electrones
que fluyen de un material a otro. En este proceso es cuando se libera energía.
En el año 2010,
científicos de la Universidad Hebrea comenzaron a experimentar con diferentes
tipos de papas investigando cómo aumentar la eficiencia energética. De esta
forma, encontraron que una simple medida (cocinar las papas durante ocho minutos)
que rompa los tejidos orgánicos y reduzca la resistencia, es lo que facilita el
movimiento de los electrones y produce más energía.
Otro pequeño cambio
(cortar la papa en cuatro o cinco piezas) aumenta diez veces la eficiencia
energética.
«El voltaje es bajo,
pero suficiente para construir una batería que cargue teléfonos móviles u
ordenadores portátiles en lugares donde no hay red eléctrica», explica
Rabinowitch.
El análisis de los costos
sugiere que una papa al horno unida a placas de cobre y zinc puede generar
energía a un costo de $ 9 (dólares) por kilovatio/hora; mientras el costo de la
energía generada por una batería alcalina de 1,5 voltios AA, puede ser 50 veces mayor. En cuanto a las
lámparas de queroseno, utilizadas muchas veces para iluminación a distancia, el
costo estimado por lo general es seis veces mayor.
En relación a este tema,
la pregunta que surge entonces es: Por qué las papas no son utilizadas en todo
el mundo como fuente de energía?
Las estadísticas
mundiales demuestran que en el año en
2010 se produjeron en el mundo 324 millones de toneladas de papas. Este
tubérculo es cultivado en 130 países, es un producto barato, fácil de almacenar
y que puede durar mucho tiempo.
Con 1,2 billones de
personas sin acceso a electricidad en el mundo, la papa podría ser la
respuesta. Rabinowich sugiere que la falta de divulgación sobre el potencial de
la misma como fuente de electricidad es parte del problema. Pero las
autoridades dicen que el asunto es más complejo: con tanta hambre en el mundo,
el uso de alimentos como fuente de energía es objeto de controversia.
«La primera pregunta
que debemos hacernos es: ¿hay suficiente producción de papas para comer?,»
expresa Olivier Dubois, una autoridad en lo referente a recursos naturales de
la FAO, la Agencia de la ONU para Alimentación y Agricultura.
Hay lugares en los que
sería poco práctico, como en Kenya, donde la papa ocupa el segundo lugar, junto
al maíz, como fuente de alimentación.
En otros países, sin
embargo, hay investigaciones que exploran la creación de energía con alimentos
locales que abundan. En Sri Lanka, por ejemplo, los investigadores estudian
cómo optimizar el uso de la electricidad con los plátanos, donde funcionaron
las mismas técnicas que utilizaron los investigadores de la UHJ de cocina y
corte.
Los costos de desarrollo
y distribución de esta tecnología entre personas que carecen de electricidad,
parecen económicamente viables. Fabricar placas de zinc y cobre es más barato
que una lámpara de queroseno. En relación a esto, hay resistencias de otro
tipo, por ejemplo en Kenia, donde Gaurav Manchanda vende paneles solares, que
se colocan en los techos de las casas, y explica que muchos de sus clientes no
buscan sólo su producto por la eficiencia energética o el precio, sino que: «Necesitan
ver el valor en el producto, no sólo en términos de rendimiento, sino también
en lo que significa en cuanto a la situación social», dice Manchanda. Una
papa como base para una batería no es algo que realmente impresiona a los
vecinos.
Cuarto iluminado por 40 días con una papa
30/Oct/2014
Universidad Hebrea de Jerusalem