Esta ex profesora de
primaria perteneció a la unidad Al Khanssaa, pero decidió abandonar la
organización terrorista tras ver las atrocidades del grupoSe hace llamar
«Khadija», aunque ese no es su verdadero nombre. Esta mujer, antes
una miembro de la brigada femenina Al Khanssaa del Estado Islámico (ISIS, por
sus siglas en inglés), ahora es perseguida por quienes una vez llamó
compañeros. Es que desertó del grupo yihadista, desilusionada por las
atrocidades que el grupo comete diariamente.
«Yo no soy así.
Tengo un título en educación. No debería ser así. ¿Qué me ocurrió? ¿Qué me
ocurrió en la mente que vine aquí?», dijo la joven de 25 años en una
entrevista con CNN.
Cuando comenzó la guerra
civil siria hace más de tres años, Khadija, una profesora de escuela primaria,
se unió a las protestas contra el régimen de Bashar al Assad. Al poco tiempo
conoció en internet a un tunecino que la convenció de unirse al ISIS.
Eventualmente, Khadija decidió mudarse con su familia a la ciudad de Raqqa,
Siria.
Una vez allí, su prima,
miembro de la brigada Al Khanssaa y esposa de un combatiente del ISIS, la
introdujo en la organización femenina, que controla que las mujeres se
comporten según las estrictas reglas del ISIS. Aprendió cómo disparar,
desmantelar y limpiar armas de fuego y recibió un salario mensual de u$s200.
Al principio, Khadija no
prestó atención a las advertencias de su madre sobre la organización terrorista
y se sintió feliz por el poder y la autoridad que tenía. Pero eventualmente,
empezó a cuestionar sus acciones y los principios del ISIS. «Me asusté, me
asusté de mi situación. Incluso me empecé a asustar de mí misma», detalló.
«¿QUÉ ME OCURRIÓ?
¿QUÉ ME OCURRIÓ EN LA MENTE QUE VINE AQUÍ?»
Este sentimiento sólo
incrementó una vez que vio en internet la fotografía de un niño de 16 años que,
acusado de violación, había sido crucificado y cuando un hombre fue decapitado
en frente de ella. Además, notó que los combatientes, especialmente los
extranjeros, maltrataban sexualmente a sus nuevas esposas y que incluso muchas
terminaban en el hospital.
Una vez que su comandante
la presionó para que se casara, Khadija decidió desertar. «En este punto,
dije basta. Luego de todo lo que había visto y todas las veces que me había
quedado callada, diciéndome a mí misma ‘Estamos en guerra. Una vez que termine
todo será rectificado’. Tras esto, decidí que no, que debía irme»,
detalló. Unos pocos días antes del inicio de los bombardeos, contrabandistas le
hicieron atravesar la frontera hacia Turquía, pero su familia permaneció en
Siria.
Khajiba, adaptándose a la
vida fuera del Estado Islámico, aún utiliza su niqab y no comprende cómo la
sociedad permitió el crecimiento del ISIS. «Quiero ser una chica feliz,
que ama la vida y la risa, que ama viajar, dibujar, caminar en la calle con
auriculares escuchando música sin que le importe lo que cualquiera piense.
Quiero ser así otra vez».
Desertora del ISIS revela cómo operan las brigadas femeninas
08/Oct/2014
Infobae