Un nazi no hace a la ciudad feliz

06/Oct/2014

Página 12, Por Gustavo Veiga

Un nazi no hace a la ciudad feliz

CARLOS PAMPILLON, EL
DIRIGENTE NACIONALISTA QUE IRRUMPIO EN EL CONCEJO MARPLATENSEPara Carlos Gustavo
Pampillón, la acción es su estado de gracia y a menudo viene acompañada con
violencia. Se dice nacionalista, pero de los que despotrican por una presunta
incursión boliviana en la frontera con Salta. Su discreta notoriedad deviene de
sus desplazamientos por Mar del Plata al frente de una reducida falange local.
También tiene una debilidad: le gusta irrumpir en sesiones del Concejo
Deliberante con sus imprecaciones contra la dirigencia política. El jueves
pasado volvió a hacer de las suyas. Hubo piñas y él apareció en primera fila.
Dice que para defenderse, aunque sus detractores ya lo denunciaron varias veces
por amenazas o agresiones. Participa de actos donde Alejandro Biondini, el nazi
más conocido de estas tierras y con once mil seguidores en Facebook, es el
orador central. Se las rebusca con su verba inflamable en encendidos discursos
que cierra con un clásico “viva la patria” o “muerte a los montoneros
inmundos”, lo mismo le da.
Referente que asoma en la
escena de la ultraderecha criolla y figurita repetida en su pago chico,
Pampillón se erigió a fines del 2013 en portavoz de la rebelión de policías
bonaerenses que se produjo en Mar del Plata. Ahora intenta competir otra vez
por una banca en el municipio. Lo hizo en las últimas PASO por la fuerza
bonaerense que armaron los hermanos Rodríguez Saá. El candidato xenófobo de la
ciudad feliz acumula un extenso prontuario de intimidaciones al frente del Foro
Patriótico Nacional (Fonapa).
La semana pasada irrumpió
en el Concejo Deliberante para cuestionar la destitución de su presidenta, la
radical Vilma Baragiola. Los concejales del Frente para la Victoria, Acción
Marplatense y el Frente Renovador la removieron del cargo por un presunto
pedido de coimas a la hermana de Hugo Moyano, del Sindicato de Camioneros. El
la defendió, aunque marcó diferencias políticas con ella. Si tiene algún punto
de contacto con la UCR local es su abogado, Cristian Moix, un militante
radical.
A la hora de los bifes,
las cámaras volvieron a tomarlo en primer plano en otra batalla campal.
Pampillón, de 44 años, se atajó: “No-sotros éramos siete personas, tal cual se
puede observar y en ningún momento iniciamos la violencia, sólo nos defendimos y
también, tal cual puede observarse, me preocupé en separar y terminar el
conflicto”. Las imágenes de TV lo desmienten. Cabezas rapadas que lo seguían
eran más de siete y pegaron tantas trompadas como las que recibieron. Enfrente,
según el líder del Fonapa, “había aproximadamente 50 personas de conocidas
agrupaciones como Barrios de Pie y otros elementos piqueteros al servicio de
Pulti (por Gustavo, el intendente) y el kirchnerismo”. El se puso en guardia y
amagó tirar un par de golpes en una pelea que se había desmadrado. Los ediles
Claudia Rodríguez y Pablo Retamoz lo acusaron de provocar el escándalo y
pidieron que se le prohíba la entrada al Concejo. También será denunciado
penalmente.
No fue la primera vez que
el cruzado marplatense irrumpió en una sesión. En julio de 2011, la emprendió a
los gritos de “cobarde y traidor” contra el entonces presidente del cuerpo y
actual titular del Ente Municipal de Obras y Servicios Urbanos, Marcelo Artime.
Lo responsabilizó a los gritos de haber bajado en el Concejo el cuadro de Pedro
Giachino, primer militar caído en la guerra de Malvinas y también acusado por
violaciones a los derechos humanos durante el régimen cívico militar del ’76.
Los métodos fascistoides
de Pampillón le valieron su procesamiento por dos hechos. Por haber atentado
contra el monumento que señaliza a la base naval marplatense como centro
clandestino de detención y por pintadas xenófobas de su grupo contra la
comunidad boliviana. Un juez le dictó un embargo por 20 mil pesos.
En el primer caso, quedó
procesado por el ataque que su agrupación realizó en la madrugada del 8 de
septiembre de 2011. El juez federal Santiago Inchausti comprobó que se pintó
“Aquí se defiende la patria” (por la base naval) en el monumento. Sobre un
pilar que dice Justicia escribieron “para todos” y en donde se lee Memoria, se
agregó “completa”. Estas acciones fueron rubricadas con la sigla Fonapa.
El ataque a la
colectividad boliviana se produjo contra el Centro de Residentes de avenida
Colón 9040 mucho después. “Fuera Bolivia de Salta. La patria no se negocia.
Ojo… Arderá el escarmiento. Fonapa – La Giachino. Viva la patria carajo.” Esa
leyenda apareció el 25 de febrero de este año. También se prendió fuego el
portón del lugar.
La Justicia tomó como
prueba para el procesamiento de Pampillón que, en uno de los archivos de audio
que se incautó en su casa durante un allanamiento, reconocieron su voz. Dice
sobre la pintada en el Centro de Residentes Bolivianos: “Te voy a contar
nuestro plan para dentro de un rato. Con buenas intenciones, cero violencia,
vamos a proceder a informarles a los bolivianos que tienen setenta y dos horas
para ratificar valores morales de desalojo a Salta o consideraremos un acto de
guerra su intromisión. ¿Qué te parece?”.
El hecho al que alude
este personaje, que dice vivir de la venta de productos farmacéuticos, fue que
Bolivia habría corrido hitos fronterizos hacia el interior de nuestro
territorio a comienzos de año. La denuncia la había hecho un grupo de
pobladores de la localidad salteña de Abra de Santa Cruz.
Por ese presunto
incidente que el gobierno nacional y el de Evo Morales desmintieron, el líder
del Fonapa se sumó a un acto frente a la Cancillería el 10 de febrero pasado.
Ese día se paró a la derecha de Biondini, lo precedió en el uso de la palabra y
lanzó diatribas a Bolivia, al ministro Héctor Timerman y a la presidenta
Cristina Fernández. Kalki, como lo apodan al führer criollo, se ocupó de
amenazar a Evo Morales ante un centenar de seguidores. Dijo que “ni él ni sus
secuaces van a encontrar un solo refugio en Bolivia para esconderse de la furia
argentina” cuando el nacionalismo sea gobierno en la Rosada.
También la emprendió
contra una asociación denominada Ateos Mar del Plata, cuando había montado un
stand en una plaza de avenida Luro y San Luis. Desde este movimiento
denunciaron públicamente que Pampillón los atacó cuando difundían sus posturas
anticlericales. Según esta asociación civil, su mujer les sacó fotos y les
gritó “lacras de la sociedad”. Después fue el jefe de Fonapa quien los visitó
“y nos hizo el saludo nazi”, dijeron sus referentes. La denuncia de aquel
espacio –que ya realizó un Congreso Nacional de Ateísmo en la ciudad balnearia
en 2010– fue presentada en la Justicia provincial por Fernando Lozada, de
Ateos.
En septiembre de 2013,
una patota ultramontana pretendió actuar por mano propia contra los estudiantes
del Colegio Nacional de Buenos Aires que habían profanado la parroquia
contigua, San Ignacio de Loyola. El Rectorado pidió custodia policial ante la
amenaza. El grupo se apostó en la puerta del establecimiento educativo en
posición intimidante. Mezcla de skinheads y veteranos regordetes, era visible
cierta simbología fascista en sus atuendos. Con su infaltable megáfono,
Pampillón arengaba desde las escalinatas. El hombre corpulento y de barba que
dice de sí mismo “no muerdo, soy civilizado y democrático”, hoy sigue haciendo
alboroto en Mar del Plata rodeado de sus cabezas rapadas.