Madrid se asoma a la historia y la belleza de las biblias en ladino

29/Sep/2014

Libertad Digital, Carmelo Jordá

Madrid se asoma a la historia y la belleza de las biblias en ladino

El Círculo de Bellas
Artes muestra hasta el próximo 26 de octubre la que es, probablemente, la mayor
exposición celebrada nunca de biblias en ladino.Fueron impresas en
Ámsterdam, en Venecia, en Salónica, en Estambul o en Livorno y ahora, siglos después,
están en Madrid para que todo el mundo pueda contemplarlas en la que es,
probablemente, la mayor exposición de biblias y textos bíblicos escritos en
ladino que se ha organizado nunca, con decenas de ejemplares de varias épocas
reunidos en una de las salas del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Se trata de la colección
particular de un madrileño, Uriel Macías, que ha ido recopilando estas joyas
bibliográficas durante los últimos 25 años, partiendo de la colección de libros
en ladino que había empezado con su padre.
Más de 60 volúmenes entre
los que se pueden encontrar, sobre todo, cuatro tipos de textos: biblias
aljamiadas, es decir, aquellas en las que el ladino usa letras hebreas; biblias
en ladino que utilizan el alfabeto latino, menos comunes que las anteriores;
biblias en hebreo que tienen en sus márgenes anotaciones con la traducción al
ladino de las palabras menos comunes y glosarios bíblicos que sólo recogen esas
palabras más difíciles; y de Haftarot y otros libros oracionales que se usaban para
determinados ritos en las sinagogas.
La portada de uno de los
volúmenes en la exposición | C.Jordá
Joyas y curiosidades
Recorremos la exposición
con Uriel Macías, que además de ser el coleccionista ha sido el comisario de la
muestra. Nos enseña algunas de las joyas que se pueden ver, como la primera
edición completa de la Biblia en ladino con caracteres hebreos, que se imprimió
en Estambul entre 1739 y 1745 y de la que es muy poco habitual disponer de los
cinco tomos en los que estaba dividida.
Es un precioso libro que
incluye el texto en hebreo y en ladino –indistinguibles a nuestros ojos
profanos- y, además, un comentario clásico de la Biblia. Su importancia no se
debe sólo a tratarse de la primera edición de sus características, sino que la
traducción al ladino –obra de Abraham Asá- fue la base de la que partieron la
mayor parte de las posteriores traducciones bíblicas clásicas. Es, por tanto,
un hito clave en la cultura sefardí.
Otra joya que podrán
encontrar son los fragmentos de la Biblia de Ferrara, un auténtico momento
clave en la cultura no sólo sefardí sino española en general: fue, en 1553, la
primera edición del libro sagrado en lengua española que, además, usaba el
alfabeto latino.
Podemos ver una edición
facsímil y numerosas hojas sueltas de una edición original que han llegado a
nosotros de una forma muy peculiar, tal como nos cuenta Uriel Macías:
«Habían servido como material de relleno de la encuadernación de un libro
cuyo título y procedencia desconozco».
Biblias en ladino… ¡y
protestantes!
Sin duda uno de los
aspectos más sorprendentes de la exposición son las biblias y los textos que
recoge y que, pese a estar escritos en ladino, fueron publicados por misiones
protestantes que trataban de evangelizar a los judíos que vivían en el Imperio
Otomano.
Una actividad editorial
que, sorprendentemente, se prolongó durante un siglo y que no sólo dio lugar a
biblias en hebreo y ladino, sino también ediciones del Pentateuco o del libro
de Salmos.
Incluso, como una
curiosidad ciertamente llamativa, estos esforzados misioneros europeos llegaron
a editar versiones en hebreo del Nuevo Testamento, de las que también podemos
ver un ejemplo en la exposición.
Un glosario bíblico con
traducción al ladino y al inglés | C.Jordá
La belleza de la edición
Algunos ejemplares
realmente llaman la atención no sólo por su interés para el experto o el amante
de lo relacionado con la cultura sefardí: su belleza tipográfica realmente
llamará la atención incluso al más profano.
Por ejemplo, un bellísimo
Libro de los Profetas editado a dos columnas que en la primera de ellas tiene
«el original hebraico, con todas las perfecciones, en las letras puntos y
taamim», tal y como explica en sus primera página, mientras que en
«la segunda coluna» está «la traducción en lengua española»
y no cualquier traducción, sino que los autores nos explican que «buscamos
la palabra más propia en aquella lengua, para exprimir el sentido del
texto». Y por si esto no es suficiente añaden “a las vezes alguna palabra
inter ( ) lineas para mayor clareza”.
Un bellísimo ejemplar de
la exposición | C.Jordá
Libros antiguos y última
tecnología
Le exposición no se
limita a mostrarnos los libros en vitrinas, que por supuesto también, sino que
utiliza algunos la tecnología para acercarnos mejor a su contenido y su
significado: cada libro expuesto cuenta con un código QR que podemos leer con
nuestro móvil y que nos lleva a la página del catálogo de la exposición
dedicada a ese volumen.
Así se complementan las
explicaciones de los grandes paneles que ofrecen un primer acercamiento a lo
que vemos que, por otro lado, será suficiente para la mayoría de los
visitantes.
También hay unos curiosos
paneles que reproducen fragmentos bíblicos en los que se aprecian las pequeñas
diferencias entre las distintas versiones del texto sagrado, según fuesen
cristianas, hebreas o escritas en ladino.
Por último, el visitante
más curioso podrá escuchar como se sigue recitando en ladino en la Sinagoga de
Madrid, con un fragmento del Cantar de los Cantares que se reproduce en un Mac.
De las biblias del siglo XVI a los ordenadores del XXI, ¿quién dijo que el
ladino es una lengua muerta?