El director nacional de
Derechos Humanos, Javier Miranda, confirmó este miércoles que los primeros 42
refugiados sirios llegarán al país entre el 8 y el 9 de octubre. Según explicó
en conferencia de prensa, la fecha de llegada desde el Líbano se retrasó debido
a «razones de vuelo».
Miranda indicó que se
comunicó con la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) para terminar
de «cerrar» el acuerdo para la llegada de los refugiados, instancia
en la que desde el organismo le comunicaron el atraso con los vuelos.
De todas formas, el
director de Derechos Humanos confirmó que el primer contingente de sirios
estará compuesto por cinco familias: una con 14 integrantes, otra de 12, dos de
seis y una de cuatro. Según explicó, son familias «numerosas y con muchos
niños en edad escolar y adolescentes» y con adultos con experiencia
laboral en la construcción y trabajo agropecuario, además de amas de casa.
Apenas lleguen al país,
los 42 sirios se alojarán en el Hogar San José, propiedad de los Hermanos
Maristas, hasta comienzos de diciembre, cuando finalice la etapa de
«aterrizaje» en la que serán educados en el español y las
«costumbres» del Uruguay.
Finalizada la etapa,
serán trasladados a los «domicilios de radicación». Según Miranda,
las localidades de Soca, en Canelones, y Juan Lacaze, en Colonia, ya mostraron
«buena receptividad» para recibir a los refugiados, y se analiza que
pueda haber otras. «La posibilidad de integración de las personas
reasentadas depende, en gran medida, de la comunidad de acogida, de abrigo y
solidaridad, y eso requiere de un diálogo con las comunidades que recién se
comenzó», explicó.
Miranda también aseguró
que hay «muchas» empresas interesadas en contratar a los refugiados sirios.
Según indicó, las gestiones se están canalizando a través del PIT CNT y del
Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP). En ese sentido,
indicó que las ofertas de trabajo van «desde casas de fiesta y para la
construcción hasta un apicultor que ofreció tierra y conocimiento en forma
solidaria».
Para el director de
Derechos Humanos, la llegada de los refugiados «se encuadra en una
concepción de defensa y promoción de los Derechos Humanos que lleva adelante
Uruguay desde hace un buen tiempo». En ese sentido, remarcó que el éxito
de la operación radica en «la capacidad de acogida que tengamos de la
sociedad, las fuentes laborales, que dependen de un mercado de trabajo
fundamentalmente privado y en las oportunidades de vivienda».
El jerarca reclamó
«ir despacio» una vez que los sirios lleguen a Uruguay.
«Dejémoslos quietos, aterrizar, establecerse. Ya tendremos oportunidad de
expresarles nuestra solidaridad, que creo que es bueno, pero hay que tener
tiempo», pidió. «Hay que cuidar a estas personas, sin ser
paternalistas, pero no avasallarlas. Incluso con el afecto se puede ser
avasallante. Hay que respetar su identidad. Tampoco son animales de exhibición,
sino personas que vienen de situaciones difíciles y a los que Uruguay les
tiende la mano para darles la posibilidad de retomar un proyecto de vida»,
agregó.
Miranda explicó que los
sirios podrán regresar a su país cuando lo deseen, a pesar de que los que
quieran radicarse en forma permanente en Uruguay podrán hacerlo para
«desarrollar una vida digna en este país».
Como en casa: sirios se radicarán en Soca y Juan Lacaze
11/Sep/2014
Montevideo Portal