Hamas y el judaísmo en el mundo

29/Ago/2014

El Financiero, México, León Opalín

Hamas y el judaísmo en el mundo

La crisis humanitaria que
se vive en la Franja de Gaza la provocó el movimiento terrorista Hamas. Cuando
Hamas inició el lanzamiento masivo de cohetes a territorio israelí en julio
pasado, ya sabía que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) poseían un
sofisticado sistema para rechazarlo: Cúpula de Hierro. Por lo demás, no es
creíble que previo a la ofensiva de las FDI a Gaza, éstas no supieran de la existencia
de los túneles del terror que cruzan desde esta última región a territorio
israelí, quizá lo que ignoraban era la dimensión de los mismos. Asimismo, es
posible que los estrategas de las milicias de Hamas sabían que habría una
ofensiva contundente de las FDI contra la Franja de Gaza, sobre todo a la luz
de ofensivas previas: Lluvia de Verano (28 de junio al 26 de noviembre de 2006)
y Plomo Fundido (diciembre de 2008 a marzo de 2009).
Al fragor de las batallas
es evidente que Hamas nuevamente fue derrotado en la ofensiva israelí, Margen
Protector, que comenzó en julio pasado y, no obstante esta evidente realidad,
en las negociaciones para el cese del fuego entre Israel y Hamas, este último
ha tenido una actitud desafiante frente al primero: o Israel acepta sus
condiciones para una tregua de largo plazo o Hamas se lanzará a una guerra de
desgaste; con ello habrá numerosas víctimas gazaties; a Hamas no le importa la
vida de su gente. En este sentido, el primer ministro de Israel, Benjamin
Netanyahu, ha expresado que la delegación de Israel en el Cairo, donde se está
negociando la tregua, está trabajando bajo directrices muy claras para defender
las necesidades de Israel, “sólo si hay respuestas a las mismas llegaremos a un
entendimiento; si Hamas piensa que puede encubrir su derrota militar con un
logro político está equivocado. Mientras no regrese la calma, Hamas seguirá
sufriendo golpes muy duros”.
En este contexto, Israel
mantiene firmemente su demanda del desarme de Hamas y no cederá a la petición de
esta organización de que se establezca un puerto marítimo y un aeropuerto en la
Franja de Gaza, “porque esto sería como un duty free (tienda libre de
impuestos) para los cohetes”. Por otra parte, Israel insiste que al frente del
gobierno de Gaza esté la Autoridad Nacional Palestina, quien hasta el presente
ha sido el único interlocutor válido de los palestinos. A la luz de los hechos
bélicos de Gaza, hoy día se presenta una oportunidad única para que Hamas y la
Autoridad Nacional Palestina fijen bases firmes para una verdadera negociación
de paz con Israel y para la creación de un Estado Palestino. Si Hamas la
desaprovecha, lo lamentará más adelante; si sus fanáticos y corruptos líderes
no ceden, tendrán sus días de vida contados.
La guerra en la Franja de
Gaza no sólo representó una amenaza existencial para los israelíes; a la vez,
la victimización que Hamas logró de los palestinos activó el antisemitismo
existente en el mundo, e incluso “saco del ropero a viejos antisemitas”,
particularmente en Europa, a través de cinco millones de islamitas radicales,
de los más de cincuenta millones que viven en ese continente. La campaña de
odio hacia los judíos está en efervescencia. El ambiente antisemita que se vive
hoy en Europa, incluyendo a varias repúblicas exsoviéticas como Ucrania, es
similar a la época que precedió el ascenso de Hitler al poder. Sin embargo, el
antisemitismo no es cosa del pasado; es una amenaza real sobre lo que hay que
hablar fuerte. La persistencia del odio antisemita que ha envenenado el alma de
los europeos está extendiéndose a Estados Unidos y a América Latina. El pueblo
judío sabe muy bien estos odios ancestrales de los cuales frecuentemente fue
víctima y que hallaron su expresión más terrible en el holocausto.
La demonización de los judíos
ya no es promovida únicamente por las iglesias cristianas; el analista
internacional Alberto Ruskolekien ha consignado que hay una corriente, que no
es pequeña, dentro del Islam, que agarrándose de pasajes del Corán, intenta
aplicar históricamente la demonización de los judíos; la guerra en Gaza está
ayudando a radicalizar a los diferentes grupos islámicos. Así, por ejemplo, el
líder de la organización terrorista Hesbolla con sede en Líbano, Hassan
Nasralla, que ha apoyado al régimen Sirio de Bashar al-Assad, ha declarado
recientemente que Israel es un cáncer y el objetivo final es eliminarlo; Israel
es una identidad ilegítima y una amenaza para la región.
En este ámbito, la ONU ha
decidido impulsar una comisión investigadora para juzgar a Israel, empero, no
hizo algo similar con los doscientos mil muertos en Siria, los decapitados en
Irak o los presos de Cuba. El encargado de la comisión es un abogado canadiense
quien tiene antecedentes de desarrollar una política antiisraelí, por ello es
fácil predecir cuáles serán los resultados de su investigación.
Finalmente, los
prejuicios antijudíos se han trasladado a la Franja de Gaza. El conflicto entre
Israel y Hamas no es de carácter territorial; en la Franja de Gaza no hay
presencia de las FDI, éstas se retiraron de ese territorio unilateralmente en
2005, y tampoco hay población israelí en el mismo. Más bien el problema deriva
del odio que surge del fanatismo religioso de Hamas contra los judíos.
Una parte de la aversión
de un número importante de individuos en el mundo contra Israel y los judíos
proviene de la confusión que estos últimos reciben de los medios de
comunicación y de la falta de entendimiento de intelectuales y otra “gente
preparada” de lo que realmente sucede en el ámbito de los judíos y de Israel;
líderes políticos y gobernantes que enfrentan problemas sociales en sus países
están desviando la atención de la gente de los mismos y la enfocan en el
conflicto de Gaza, esto sucede hoy día especialmente en varias naciones de
América Latina: Argentina, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y
Cuba, principalmente, e incluso en países con menos dificultades económicas y
sociales como Chile y Uruguay y, adicionalmente, las relaciones entre el
presidente Obama de Estados Unidos y Benhamin Netanyahu ya han tocado “su punto
más bajo”. Estados Unidos ha detenido el envío de misiles Hellfire a Israel
porque funcionarios de la Casa Blanca temen que Israel use artillería pesada,
en vez de municiones de precisión en sus ataques a áreas pobladas.