Miénteme más

21/Ago/2014

Noticiero Digital, Humberto Seijas Pittaluga

Miénteme más

Lo confieso sin pena
alguna, yo no escucho radio mientras conduzco; escucho CDs. Vale decir:
eficientísimos “rompe-cadenas”. Pero, recientemente, no llevaba uno en el carro
y me tocó empezar a escanear frecuencias.

Cuando llegué a 101.5, me
llamó la atención el tema y detuve el escaneo venciendo mi natural revulsión a
las emisoras dizque “comunitarias”, que no son sino repetidoras y
amplificadoras de los contenidos que les manda la MinPoPoInfo. Me detuve porque
me llamó la atención el tipo que narraba —en un lenguaje y una dicción que ya
dejaban mucho que desear— y que era una máquina de decir mentiras. Y, más que
mentiras, infamias.

Era una pieza que no
ocultaba para nada su antisemitismo y en la que desinformaba a la audiencia
casi cautiva que tienen —compuesta mayormente por gente de mente sencilla, con
poca instrucción y nada acrítica. De lo que recuerdo y que me llamó la atención
sobresale una falacia histórica que necesitaba para poder despotricar de lo que
hacen los israelíes en Gaza. Dijo nada menos que, entre 1932 y 1939, el
movimiento sionista estaba aliado con los gobiernos de Alemania e Italia porque
esperaban que los nazis y los fascistas los ayudaran a salir de los británicos
que colonizaban lo que nosotros llamamos “Tierra Santa” para, así, ellos poder
enseñorearse indebidamente en esos lugares. ¡Por Dios! Si en los años que
señala el mendaz locutor, en Alemania ya se estaba dando cumplimiento a lo que
había estado predicando Hitler desde 1924, cuando publicó Mein Kampf.

En ese libro queda clara
su aversión a lo que es, según él, el mayor mal del mundo: el judaísmo, al cual
señala como la causa principal del desastre alemán en la Gran Guerra, alienta
el odio por razones de raza y manifiesta su propósito de erradicarlos de la
Tierra. Por cierto que, en ese mismo libro, cuando preconiza un Estado racista,
a los suramericanos nos pone junto con los africanos, y dice que ese Estado
tendrá el deber de evitar los matrimonios entre diferentes razas, porque llevaría
a “la degradación racial perpetua”, y porque este es un vínculo “destinado a
crear seres a la imagen del Señor y no monstruos, mitad hombre, mitad mono”. Me
pregunto si el locutor es un catire ojos azules…

Mal podía estar el
movimiento sionista buscando juntas con fachos y nazis. Porque ya había
ocurrido la Kristallnacht, ya casas, escuelas y tiendas de judíos habían sido
saqueadas, ya más de mil sinagogas habían sido destruidas, y ya Buchenwald y
Dachau habían empezado a recibir ingentes cantidades de internados. Entonces,
¿en razón de qué sale ese locutor de a locha a decir esa catajarra de
falsedades? Primero, porque suponen que la masa ignara que sigue creyendo en
ellos no sabe de historia y, por tanto, pueden seguir engañándola impunemente.
Y segundo, pero más importante, porque eso es lo que les manda a decir la
hermana de Jorgito Rodríguez porque es política del régimen: hay demonizar que
a Israel y todo lo judío. Se rasgan las vestiduras por lo que pasa en Gaza,
pero nada han dicho de la matazón —cien veces mayor y hasta con gases
prohibidos por convención internacional— que el panita de ellos, Al-Assad está
haciendo desde hace tres años en contra de sus propios paisanos en Siria.
Tampoco han dicho ni pío por las barbaridades que están cometiendo los radicales
suníes en la parte norte de Irak; degüellos, violaciones, asesinatos en masa
contra hombres mujeres y niños por el solo pecado de profesar la fe cristiana,
o por ser musulmanes de la rama chiita. Todo porque lo ordena un auto-designado
califa, como que si estuviésemos diez siglos atrás. Nada de eso se menciona
porque no sería políticamente correcto…

Este régimen —ineficiente
pero corrupto, poco instruido pero muy ideologizado, disfrazado de patriota
pero vendido a los cubanos— necesita mentir, por sobre todo, porque ve que es
la única manera de mantenerse en el poder. Cosa que no es nueva para los
comunistas. O que consideren inmoral, o indebida. Si lo hizo y lo sigue
haciendo el difunto que no sabe que está muerto, Fidel, y si lo hizo el difunto
que está muerto pero que tratan de mantener vivo, Chiabe; ¿por qué no seguir
usando ese instrumento? “¡Dale, Nicolás, declara que naciste en Venezuela para
que puedas ser presidente! En fin de cuentas, ya cuadramos con la camarada
Tibisay para que no te pida la partida de nacimiento”. Y, de eso, a llegar a
añagazas por cadena nacional, como decir que el dinero que recibieron de China
—y ya malbarataron, sin que se haya visto en qué— no es un endeudamiento, no
pasa de ser una nimiedad. Para eso están los embellecimientos de las
explicaciones; se puede alegar que es solo un “financiamiento” ¿Y es que no hay
que pagarlo igual? Engaños pendejos como que “las aerolíneas se llevaron los
aviones porque deben atender el flujo de pasajeros hacia el Mundial de Fútbol; no
porque se les deba un solo dólar”. Macanas pedorras como que “hay colas en los
supermercados porque nunca el venezolano tuvo tanto dinero en el bolsillo, no
porque haya escasez”.

Y la masa indocta,
limitada, inconsciente, sigue tarareando el bolero aquel que cantaba Olga
Guillot: “Miénteme más / que me hace tu maldad feliz. / Hoy viviendo ya de tus
mentiras, / sé que tu cariño no es sincero”. ¡Y se los siguen calando!…