“Fuera judíos de Uruguay”
en columnas de la vía pública, pintadas, desprecios o amenazas a la
colectividad judía, es algo absolutamente inadmisible. No comprendemos a los
intelectuales y artistas uruguayos, que salvo honrosas excepciones, no lo
condenan de forma inmediata. ¿Es porque “dañaría su imagen personal?. Si así
fuese, sería de similar y extrema gravedad. Esta falta de atención, no la
podemos creer.
Los espíritus libres han
sido por centurias, voceros de su época, críticos sensibles que plasmaron sus
ideales desde y para un sentir popular. Fueron omisos durante el
nacionalsocialismo que exhibía idénticas consignas: “No se aceptan judíos ni
perros”, “Prohibido negociar con judíos”, “Prohibido a los niños judíos ir a
clase”. Esos regímenes brutales, bien pudieron haberlos atemorizado, o incluso
asesinado por expresarse. Se debe comprender.
Uruguay es una democracia
madura, en la cual sí es posible rebelarse. ¿Cómo no lo hicieron nuestros
intelectuales cuando el régimen sirio asesinó a sus niños con gas neurológico
paralizante? Asesinaron a cientos de miles de civiles bombardeando sus casas,
escuelas y hospitales. Ayer, hoy… ¿No se enteraron? ¿Cómo no se manifestaron
antiterroristas y anti islamistas integrales cuando Boko Aram secuestró a
cientos de niñas africanas cristianas en Nigeria? Ayer, hoy… ¿Y de las
lapidaciones, ácido en la cara a
mujeres, ahorcamientos a homosexuales en Irán, tampoco se enteraron? Estos
mismos librepensadores uruguayos, ¿también “dañarían su imagen personal” si
condenaran brutalidades de tal porte? La pregunta es: ¿frente a quién? ¿Por qué
la condena selectiva? ¿Por qué la sensibilidad unilateral?
El COMITÉ CENTRAL
ISRAELITA DEL URUGUAY y todas sus instituciones adheridas, somos humanistas por
excelencia. Engalanamos los atributos nacionales de la lucha contra la
discriminación. Acompañamos a nuestros hermanos afro uruguayos, a los
homosexuales de nuestro país, repudiamos el genocidio armenio y apoyamos pro
activamente todas las causas sociales que impulsan los gobiernos y la sociedad
civil. Nos angustia profundamente el sufrimiento de los palestinos; de los
cristianos perseguidos y asesinados en África, de los gaseados por armas
químicas en Siria, de los asesinados en la frontera subsahariana al tratar de
huir, de los kurdos gaseados con napalm en Irak, los mutilados a machetes en Sudán del Sur por
los integralistas islámicos del Norte.
Sufrimos por los niños y población
israelí, asediados por el odio islámico, con igual y profundo dolor. No tenemos
diferentes varas para medir las tragedias, ni calculamos si dañamos nuestra
imagen institucional o personal, al defender posturas humanitarias.
Llamamos a la sociedad
entera a sumarse en el repudio a todas estas atrocidades y a combatir el
antisemitismo con idéntico vigor. No se deben aceptar los silencios
irracionales, de quienes creen ser especialistas del complejo y dramático
conflicto árabe israelí. Al juzgarlo en forma sumaria, azuzan el antisemitismo
y la discriminación.
Convocamos a no debilitar
irresponsablemente nuestra valiosa democracia uruguaya.