Árabes por Israel y por la paz

30/Jul/2014

Infobae, Leandro Fleischer

Árabes por Israel y por la paz

El conflicto
árabe-israelí, o mejor dicho el Hamas-Israel es el que despierta mayores pasiones
en el mundo. Otras tantas disputas violentas que ocurren en el planeta son
total o parcialmente ignoradas. Es algo que, por lo menos, debería llamarnos la
atención. Hamas sabe esto perfectamente, por lo que suele utilizar los momentos
de tensa calma para rearmarse y luego lanzar una serie de atentados y ataques
con misiles contra Israel, país al que reconoce abiertamente querer destruir,
no por la «ocupación», ya que abandonó Gaza en 2005 y planeaba
realizar más concesiones, sino porque desde la agrupación islamista expresan
con orgullo sus deseos de exterminar a los judíos. Los ataques de Hamas fueron
incrementando su poderío con el tiempo, lo que produjo respuestas más fuertes
del lado israelí y, por lo tanto, un recrudecimiento del conflicto. Israel,
presionado por la Comunidad Internacional, siempre dejó que Hamas marcara el
ritmo del combate y cuando este grupo terrorista pedía un alto el fuego, el
Estado judío accedía. Los resultados están a la vista.
Este escrito pretende
llevar al lector las opiniones de personas de las que lamentablemente se sabe
poco y nada, a pesar de lo importante que podría resultar conocer sus
experiencias y pensamientos para analizar este conflicto. Me refiero a los
árabes (cristianos y musulmanes) y musulmanes en general, que se encuentran
tanto fuera como dentro de Israel (incluyendo ex terroristas) que se oponen al
fundamentalismo islámico de Hamas y demás organizaciones similares y apoyan el
derecho de Israel, así como de cualquier país o individuo, a defenderse de estos
salvajes que oprimen incluso a su propio pueblo.
Nonie Darwish es una
mujer egipcia que reside en Estados Unidos y es una ferviente crítica del Islam
radical. Escribió tres libros, creó y preside la fundación Arabs for Israel
(Árabes por Israel) y dirige Former Muslims United (Ex musulmanes Unidos). Su
caso es muy particular, ya que cuando era pequeña, su padre, que entonces era
un teniente general egipcio del gobierno de Gamal Abdel Nasser, murió en un
ataque del ejército israelí en 1956. Nonie responsabilizó a la cultura islámica
y a la propaganda de odio que se les enseña a los niños en el Medio Oriente por
la muerte de su progenitor. En una entrevista, esta valiente mujer contó cómo
era su educación cuando era niña en Gaza: «Aprendí sólo odio y venganza.
Me enseñaron que la paz no era una opción, sino una demostración de derrota y
debilidad. Llenaron nuestros corazones con temor a los judíos. De esta manera,
se nos hacía fácil odiar y hasta llegamos no sólo a aceptar, sino a honrar el
terrorismo. Debíamos recitar a diario poesía yihadista mediante la cual
expresábamos nuestro deseo de morir como mártires suicidándonos. Nunca
cantábamos canciones sobre paz, sino sobre yihad y ganar guerras».
Nonie, hoy convertida al
cristianismo, es muy crítica de la sociedad a la que perteneció, aunque a la
vez la considera víctima de la propaganda del liderazgo árabe. «Por lo
general, en la cultura árabe se niega a asumir la responsabilidad de sus
acciones y de su terror. Es hora de acabar con este comportamiento que se tiene
hacia el pueblo judío, hay que detener las mentiras descaradas y las calumnias.
En cualquier religión eso es considerado como pecado, pero a los ojos del Islam
radical, tanto los judíos como el resto de los no musulmanes son infieles que
no merecen la verdad ni la justicia ni la misericordia. La forma en que mi
pueblo trata a los judíos es una vergüenza», dijo. Y agregó: «Los
musulmanes están entrenados para culpar a otros en lugar de a ellos
mismos».
La fundadora de Arabs for
Israel señaló además que la paz sólo será posible «cuando el propio Islam
se reforme o se debilite, ya que aboga por la violencia y no la paz. Hay un
versículo en el Corán que dice ¿por qué pedir la paz cuando se está arriba (en
el poder)?».
Nonie critica además a
parte de la prensa y la intelectualidad en Occidente debido a que, según ella,
«la propaganda árabe, los petrodólares y el terrorismo hacen bien su
trabajo para obtener apoyo en el mundo» y porque «no se mide con la
misma vara, ya que se espera más de una democracia como Israel que de los
palestinos, a quienes se ve como un adolescente mal criado que puede tener
ataques de ira, pero esto no es justo para el Estado judío». Otro factor
importante para ella es que «todavía quedan restos de antisemitismo en Europa».
Consultada acerca de si
Hamas se encuentra más aislado que antes, Nonie afirmó: «Creo que el apoyo
a Hamas no es tan fuerte en algunas zonas del mundo árabe como antes, como por
ejemplo en Egipto. No estoy segura de si esta tendencia va a continuar porque
el odio a los judíos se encuentra en el Corán».
Otro caso interesante es
el de Mosab Hassan Yousef, hijo de un importante miembro fundador de Hamas.
Este joven trabajó como espía para el Shin Bet (Servicio de Seguridad Interno
israelí) con el fin de evitar que se realicen atentados suicidas en Israel y de
atrapar a terroristas de Hamas. Según sus propias palabras en diversas
entrevistas, lo hizo con el fin de evitar «la muerte de gente inocente y
hasta la de su propio padre». Mosab, hoy radicado en Estados Unidos y
distanciado de su progenitor, escribió un libro autobiográfico llamado Son of
Hamas (Hijo de Hamas) y es un fuerte crítico del fundamentalismo islámico. En
diversas entrevistas y charlas brindadas en su visita a Israel en 2012, aseguró
amar a Israel porque ama la democracia y que el Islam (religión que abandonó
para convertirse al cristianismo) «tiene un control absoluto sobre la vida
de las personas». Y en un reportaje realizado para CBC News, señaló que
«el objetivo de Hamas es destruir a Israel, aunque de obtener armas
nucleares, también Occidente debería tener cuidado».
El egipcio Tawfik Hamid,
quien asegura haber pertenecido a la organización terrorista al-Gama´a
al-Islamiyya, hoy dice ser «musulmán en su fe, cristiano en su espíritu y
judío en su corazón», según indica en su sitio web. Su defensa de Israel
es muy particular, ya que a diferencia de Mosab y Nonie, basa sus argumentos en
el Corán, en el cual, dice, hay partes de tolerancia y paz, aunque reconoce que
también hay otras de intolerancia y violencia. Según su punto de vista, el
Islam no es incompatible con los Derechos Humanos, pero cree que en el mundo
islámico se deformó tanto la religión que lo condujo al terrorismo y a ser una
amenaza para el mundo. Sobre el conflicto palestino-israelí, Hamid aseguró a
breakingisraelnews.com que «los palestinos están sufriendo por culpa de
Hamas. Millones de árabes viven en Israel y ninguno sufre como lo hacen los que
viven bajo gobiernos árabes. La solución está en manos de los palestinos, en su
liderazgo. Hamas debe abandonar el camino de intentar exterminar a los judíos
para que su propio pueblo deje de sufrir. Cuando Anwar el Sadat (Premier
egipcio de 1970 a 1981) le extendió su mano para la paz a los israelíes,
recibió el Sinaí (territorio arrebatado por Israel en 1967) a cambio. Sin
embargo, por el momento, del lado de Hamas sólo promueven matar judíos. Estuve
dos veces en Israel y puedo asegurar que los judíos no odian a los árabes,
somos nosotros los que tenemos que cambiar».
Dentro del territorio
israelí, parte de la población árabe también está perdiendo el miedo
paulatinamente.
Hanin Zoabi es una
miembro árabe del Parlamento israelí, que entre otras barbaridades, aseguró sin
que le tiemble la voz que aquellos que secuestraron y asesinaron a los tres
jóvenes israelíes «no eran terroristas». La parlamentaria tiene un
sobrino un tanto «descarriado» llamado Muhamad Zoabi, con el que
mantiene una confrontación. El joven suele grabarse con mensajes que sube a
Youtube acusando a su tía de antisemita y al liderazgo palestino de terrorista,
al cual considera responsable de los conflictos en la región. Muhamad no se
limita a acusar a Hamas, sino que también lo hace con la Autoridad Palestina de
Mahmud Abbas que gobierna en Cisjordania, que para él, en contraste con lo que
piensan muchos israelíes, tampoco es una interlocutora para la paz.
Lamentablemente, este valiente joven planea dejar el país debido a las para
nada sorprendentes amenazas de muerte que recibe.
Cuando se finaliza el
entrenamiento militar en Israel, se realiza una ceremonia de juramentación en
la cual los soldados pueden optar por jurar sin ningún libro sagrado, con el
Viejo Testamento, el Nuevo Testamento o el Corán. Porque sí, aunque muchos no
lo sepan, en el ejército israelí hay drusos, beduinos y árabes cristianos y
musulmanes. De hecho, Alí, un árabe israelí que sirvió en el ejército, se hizo
conocido por una carta pública que le escribió al Premier Benjamin Netanyahu
cuando se estaba preparando la operación «Margen Protector». El texto
reza lo siguiente: «Deja de temer y dudar. Las organizaciones terroristas
son aquellas que están imponiendo las normas. Yo no conozco ninguna agrupación
terrorista que tenga como objetivo la paz. Ellos sólo quieren lastimar a los
judíos, destruir Israel y controlarnos. Sólo ven sangre». Y continúa:
«El objetivo de ellos es imponer sus ideas por la fuerza a la gente de
bien. Yo trabajé en el Ministerio de Defensa y son muchos los palestinos en los
checkpoints que me expresaron su hartazgo por esta situación, pero que no se
animan a decirlo porque si se atreviesen a criticar, los culparían de traición,
de espiar en favor de Israel y los ejecutarían públicamente. Yo también tengo
miedo, pero les pido a los árabes que piensan como yo que salgan del armario político
en el que se encuentran».
Israel no cuenta sólo con
soldados musulmanes en el ejército, sino también con diplomáticos que
representan y defienden el derecho de Israel a defenderse, atletas que
representan al país, profesionales en las más diversas áreas, empresarios
acaudalados, policías, etc. ¡Extraño el «racismo» y el
«genocidio» que practica Israel!
Claramente, los árabes
tienen más libertad en Israel que en cualquier país árabe. Sobre todo las
mujeres, homosexuales y cualquier ser con algo de espíritu crítico. De hecho,
el Estado judío ha servido de refugio para palestinos perseguidos por Hamas por
pertenecer al partido opositor Al Fatah durante la revuelta de 2007 en Gaza en
la que la organización terrorista asesinó a más de 100 palestinos. Israel
también trata hasta a sus enemigos en los hospitales del país y libera más de
mil terroristas con las manos manchadas con sangre para que un solo joven
secuestrado pueda volver a casa. Esto lo entienden cada vez más árabes y
musulmanes en general. Y es precisamente a individuos como ellos a quienes se
debe cuidar y alentar para que pierdan el miedo, al tiempo que se debe eliminar
a los obstáculos para la paz como Hamas. No sólo por Israel, sino también por
los palestinos, por cualquiera que viva bajo regímenes tan opresivos y por el
mundo.
Hamas está cada vez más
aislado. Incluso el repudio del mundo árabe a esta organización se está
incrementando. Periodistas y artistas egipcios, por ejemplo, expresaron
públicamente su deseo de que Israel termine con ese gobierno totalitario de
salvajes fanáticos. Es tiempo de dejar de justificar sus acciones directa o indirectamente
y aprovechar este momento para darle un golpe definitivo y retomar el camino
hacia la paz.
Ali, Muhamad, Mosa, Nonie
y otros tantos deberían ser la voz de los palestinos y del mundo árabe en
general. La corrección política lleva a muchos, casual o intencionalmente, a
estar del lado de agrupaciones como Hamas que ejecutan públicamente a quien se
atreve a criticarlo o a no seguir sus preceptos religiosos criminales que
cualquier sociedad relativamente civilizada condenaría tajantemente. Debemos lograr
que más valientes árabes y musulmanes en general salgan del armario político
para debilitar a los terroristas y reforzar a la gente de bien.
Y no deberían ser
considerados «valientes».