Los intereses de Hamas

29/Jul/2014

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Los intereses de Hamas

El Movimiento de Resistencia Islámica -el nombre completo de la organización islamista que gobierna Gaza y que se conoce más comúnmente por su acrónimo HAMAS- sostiene que en su guerra contra Israel, defiende los derechos del pueblo palestino todo . En realidad, Hamas parece estar más preocupado por su propia supervivencia que por la «causa palestina».
Cuando Egipto presentó la
primera propuesta de un alto el fuego en el operativo militar que Israel lanzó
contra Hamas para poner fin al disparo de misiles desde Gaza hacia Israel, el
Premier israelí Benjamin Netanyahu lo aceptó de inmediato y hasta lo proclamó
en forma unilateral, antes de saber cuál sería la respuesta de Hamas. Pero
Hamas lo rechazó.
No fue Israel quien lo
acusó de ello, sino el propio Egipto. «El mundo todo ha elogiado la
iniciativa de Egipto, pero Hamas la ha rechazado», declaró Ibrahim Mehleb,
Primer Ministro de Egipto.
En ese momento, el
cruento saldo de muertos en Gaza era de aproximadamente 170 palestinos, mucho
menos por cierto que los 1.100 de hoy. Se habrían evitado de no ser por la
postura de la organización, que continuó lanzando cohetes a Israel, a un
promedio de entre 120 y 150 por día, sabiendo que Israel respondería.
Hubo otras dos propuestas
de alto el fuego «humanitario», y todas fueron rechazadas
explícitamente o aceptadas y luego violadas por Hamas, a pesar de que cabe
suponer era consciente de que corría el riesgo no sólo de que Israel
respondiera puntualmente, sino que ampliara la ofensiva en Gaza. Eso supondría
más muertos. Pero para Hamas, ese no era el problema.
Pueden ser distintos los
enfoques para analizar por qué Hamas continúa abriendo fuego, aún sabiendo que
inclusive si obtiene logros tácticos importantes , siempre será superado
militarmente por Israel.
El primero se refiere a
la naturaleza misma de Hamas, en cuya carta constitutiva rechaza por definición
el derecho de Israel a existir, le vaticina destrucción por la vía armada y
asegura que está destinado a conflicto eterno con el Islam hasta que éste pueda
borrarlo de la faz de la tierra. Con Hamas, Israel no tiene una discusión sobre
fronteras o tal o cual política del gobierno de turno, sino un choque por la
existencia misma del Estado judío.
«El terrorismo está
en el ADN de Hamas», es una frase que se ha oído repetidamente estos días
de boca de diversos analistas israelíes, al plantearse el tema del desarme de
la organización que Israel exige. Todos concuerdan en que sería casi imposible
ver a Hamas aceptarlo por su propia voluntad. Con ello, desaparecería su razón
misma de existir.
Hamas está interesado en
mantener constantemente al menos cierto nivel de conflicto, independientemente
del precio en muertes, heridos y desplazados que paga también su población
civil.
Se creó como una
organización «de resistencia»- dirán los palestinos-,
«terrorista» afirman los israelíes, pero por cierto no como una
entidad de gobierno. Y cuando en junio del 2007 expulsaron a la Autoridad
Palestina de la Franja de Gaza y se convirtieron allí en gobierno absoluto (lo
cual no habían logrado implementar al ganar la mayoría en las elecciones
legislativas del año anterior), lograron sí desarrollar una infraestructura
propia de un Estado, pero la agenda de intereses y el manejo de la misma, no
estaban destinados a servir los intereses de la ciudadanía sino del propio
Hamas.
El analista egipcio Wael
Nawara lanzó en este sentido una acusación categórica contra Hamas, en un
artículo publicado en «The Huttington Post»: «Luego de tomar el
poder en el 2007, quedó en evidencia que las prioridades de Hamas habían
cambiado. La supervivencia y el mantenimiento de su posición en el poder, se
convirtieron en la prioridad de Hamas. La causa palestina tuvo que pasar al
asiento de atrás».
El analista agrega que
«en lugar de hablar de devolver los derechos palestinos , las noticias
hablaban de levantar el bloqueo a Gaza y en lugar de exigir la devolución de
los territorios ocupados…., la nueva narrativa hablaba de la disputa entre Fatah
y Hamas y de la apertura del cruce de Rafah con Egipto!». El signo de
exclamación no es nuestro…está en el original.
Por eso, a pesar de las
opciones diversas de devolver la calma ya iniciado el ataque israelí, Hamas
siguió disparando y aclarando que no aceptará ningún alto el fuego que no
incluya la apertura del pasaje de Rafah con Egipto, un programa amplio para
reconstrucción de la economía palestina en la Franja de Gaza y la entrada de
dinero a Gaza.
Es que están también,
según otro enfoque más práctico, los intereses concretos , económicos y de
poder.
Cuando firmó
recientemente su «reconciliación» con Fatah, seguramente Hamas
pensaba que ello le resolvería, además del aislamiento político en el que
estaba sumido por el corte con Egipto, la crisis financiera, permitiéndole
pagar el sueldo a 40.000 funcionarios de gobierno en Gaza. En las palabras de
Talal Awkal, un analista de Gaza que escribe en el periódico palestino Al
Ayyam, «Hamas intentó presionar al Sr. Abbas (el Presidente de la ANP) , a
Egipto y la comunidad internacional, a mejorar su situación».
Parte del gran deterioro
económico se debe al esfuerzo de Egipto por destruir los túneles subterráneos
que comunicaban Gaza con territorio egipcio. El Cairo sospecha que por allí
pasaron hombres de Hamas hacia el Sinaí para entregar armas a los yihadistas
que han matado soldados y policías egipcios y que inclusive cuando la revuelta
en Egipto, ayudaron a los Hermanos Musulmanes a abrir las cárceles haciendo
posible la huida de varios islamistas presos.
Para Hamas, eso fue un
golpe económico de gran envergadura, ya que lo que comenzó como una vía para
introducir armas a Gaza, se convirtió rápidamente en una economía alternativa,
con Hamas enriqueciéndose por el dinero que cobraba por el uso de los túneles
para traer todo tipo de mercaderías a Gaza.
Según Egipto, en el
último año, ha destruido más de 1500 túneles, asestando así un golpe mortal a
la economía de Gaza manejada por Hamas.
Para Hamas, que sigue
rechazando treguas aceptadas en la práctica-aunque no siempre con declaraciones
explícitas -por Israel, terminar el operativo y realmente cesar el fuego sin
logros claros que le permitan alegar ante la población que «nosotros
ganamos», es un problema.
El daño a su
infraestructura militar es enorme, pero por otro lado consiguió matar a más de
50 soldados israelíes, entrar en una cuarta semana con cohetes hasta más allá
de Tel Aviv e inclusive detener el tráfico aéreo a Israel por 24 horas. Su
propaganda surte efecto a nivel internacional y aunque hay llamados a Hamas a
que deje de disparar hacia los civiles israelíes, ello queda indudablemente
tragado en el mar de condenas a Israel por la muerte de civiles, logrando Hamas
impedir que aparezcan en pantalla los cientos de sus hombres armados muertos,
lo cual deja la impresión de que Israel entró a Gaza a matar civiles.
El grueso de las
presiones son sobre Israel y no sobre Hamas, y casi no se habla del uso de su
propia población civil como «escudos humanos», resultando que la
culpas por la muerte de inocentes es endilgada a Israel y no a Hamas que
provocó el conflicto todo.
En esta situación, al
hacer un balance, sabiendo que sus líderes máximos siguen escondidos y por ende
vivos, que Israel está pagando un precio por la operación, no está claro que
Hamas resuma la situación en términos desfavorables para sus intereses. La
ideología islamista que le motiva, incide en ello.
Hamas no admite que no
logró su meta de matar a cientos de israelíes con cada cohete lanzado hacia Tel
Aviv-debido a que la mayoría son interceptados por la «Cúpula de
Hierro», que no quiebra a la retaguardia israelí en el sur donde se pide
al gobierno no aceptar un alto el fuego hasta que la amenaza de los cohetes y
túneles subterráneos haya sido eliminada, ni que el precio que su propia
población paga es demasiado alto.
No está claro en qué
medida la población de Gaza, al ver la imponente destrucción que ha causado el
operativo militar israelí, se planteará que eso es responsabilidad no sólo de
los aviones israelíes que bombardearon sino también de Hamas, que provocó la
reacción de Netanyahu, lo cual podría haber sido evitado simplemente dejando de
disparar cohetes hacia Israel.
Pero Hamas, cuyo norte no
son los intereses de los palestinos en Gaza sino los suyos propios, la clave
está en que si no sale del operativo con logros concretos como la apertura de
Gaza , podría ver su propia existencia en peligro. Pero eso dependerá en gran
medida, de la firmeza de Israel en cuanto al desarme de la organización y la
desmilitarización de la Franja de Gaza.
Hamas no lo aceptará por
su propia voluntad.Sería contrario a su naturaleza misma.
Ahí puede estar el germen
de la cuenta regresiva hacia el próximo estallido.
El Movimiento de
Resistencia Islámica -el nombre completo de la organización islamista que
gobierna Gaza y que se conoce más comúnmente por su acrónimo HAMAS- sostiene
que en su guerra contra Israel, defiende los derechos del pueblo palestino todo
. En realidad, Hamas parece estar más preocupado por su propia supervivencia
que por la «causa palestina».

Cuando Egipto presentó la
primera propuesta de un alto el fuego en el operativo militar que Israel lanzó
contra Hamas para poner fin al disparo de misiles desde Gaza hacia Israel, el
Premier israelí Benjamin Netanyahu lo aceptó de inmediato y hasta lo proclamó
en forma unilateral, antes de saber cuál sería la respuesta de Hamas. Pero
Hamas lo rechazó.

No fue Israel quien lo
acusó de ello, sino el propio Egipto. «El mundo todo ha elogiado la
iniciativa de Egipto, pero Hamas la ha rechazado», declaró Ibrahim Mehleb,
Primer Ministro de Egipto.

En ese momento, el
cruento saldo de muertos en Gaza era de aproximadamente 170 palestinos, mucho
menos por cierto que los 1.100 de hoy. Se habrían evitado de no ser por la
postura de la organización, que continuó lanzando cohetes a Israel, a un
promedio de entre 120 y 150 por día, sabiendo que Israel respondería.

Hubo otras dos propuestas
de alto el fuego «humanitario», y todas fueron rechazadas
explícitamente o aceptadas y luego violadas por Hamas, a pesar de que cabe
suponer era consciente de que corría el riesgo no sólo de que Israel
respondiera puntualmente, sino que ampliara la ofensiva en Gaza. Eso supondría
más muertos. Pero para Hamas, ese no era el problema.

Pueden ser distintos los
enfoques para analizar por qué Hamas continúa abriendo fuego, aún sabiendo que
inclusive si obtiene logros tácticos importantes , siempre será superado
militarmente por Israel.

El primero se refiere a
la naturaleza misma de Hamas, en cuya carta constitutiva rechaza por definición
el derecho de Israel a existir, le vaticina destrucción por la vía armada y
asegura que está destinado a conflicto eterno con el Islam hasta que éste pueda
borrarlo de la faz de la tierra. Con Hamas, Israel no tiene una discusión sobre
fronteras o tal o cual política del gobierno de turno, sino un choque por la
existencia misma del Estado judío.

«El terrorismo está
en el ADN de Hamas», es una frase que se ha oído repetidamente estos días
de boca de diversos analistas israelíes, al plantearse el tema del desarme de
la organización que Israel exige. Todos concuerdan en que sería casi imposible
ver a Hamas aceptarlo por su propia voluntad. Con ello, desaparecería su razón
misma de existir.

Hamas está interesado en
mantener constantemente al menos cierto nivel de conflicto, independientemente
del precio en muertes, heridos y desplazados que paga también su población
civil.

Se creó como una
organización «de resistencia»- dirán los palestinos-,
«terrorista» afirman los israelíes, pero por cierto no como una
entidad de gobierno. Y cuando en junio del 2007 expulsaron a la Autoridad
Palestina de la Franja de Gaza y se convirtieron allí en gobierno absoluto (lo
cual no habían logrado implementar al ganar la mayoría en las elecciones
legislativas del año anterior), lograron sí desarrollar una infraestructura
propia de un Estado, pero la agenda de intereses y el manejo de la misma, no
estaban destinados a servir los intereses de la ciudadanía sino del propio
Hamas.

El analista egipcio Wael
Nawara lanzó en este sentido una acusación categórica contra Hamas, en un
artículo publicado en «The Huttington Post»: «Luego de tomar el
poder en el 2007, quedó en evidencia que las prioridades de Hamas habían
cambiado. La supervivencia y el mantenimiento de su posición en el poder, se
convirtieron en la prioridad de Hamas. La causa palestina tuvo que pasar al
asiento de atrás».

El analista agrega que
«en lugar de hablar de devolver los derechos palestinos , las noticias
hablaban de levantar el bloqueo a Gaza y en lugar de exigir la devolución de
los territorios ocupados…., la nueva narrativa hablaba de la disputa entre Fatah
y Hamas y de la apertura del cruce de Rafah con Egipto!». El signo de
exclamación no es nuestro…está en el original.

Por eso, a pesar de las
opciones diversas de devolver la calma ya iniciado el ataque israelí, Hamas
siguió disparando y aclarando que no aceptará ningún alto el fuego que no
incluya la apertura del pasaje de Rafah con Egipto, un programa amplio para
reconstrucción de la economía palestina en la Franja de Gaza y la entrada de
dinero a Gaza.

Es que están también,
según otro enfoque más práctico, los intereses concretos , económicos y de
poder.

Cuando firmó
recientemente su «reconciliación» con Fatah, seguramente Hamas
pensaba que ello le resolvería, además del aislamiento político en el que
estaba sumido por el corte con Egipto, la crisis financiera, permitiéndole
pagar el sueldo a 40.000 funcionarios de gobierno en Gaza. En las palabras de
Talal Awkal, un analista de Gaza que escribe en el periódico palestino Al
Ayyam, «Hamas intentó presionar al Sr. Abbas (el Presidente de la ANP) , a
Egipto y la comunidad internacional, a mejorar su situación».

Parte del gran deterioro
económico se debe al esfuerzo de Egipto por destruir los túneles subterráneos
que comunicaban Gaza con territorio egipcio. El Cairo sospecha que por allí
pasaron hombres de Hamas hacia el Sinaí para entregar armas a los yihadistas
que han matado soldados y policías egipcios y que inclusive cuando la revuelta
en Egipto, ayudaron a los Hermanos Musulmanes a abrir las cárceles haciendo
posible la huida de varios islamistas presos.

Para Hamas, eso fue un
golpe económico de gran envergadura, ya que lo que comenzó como una vía para
introducir armas a Gaza, se convirtió rápidamente en una economía alternativa,
con Hamas enriqueciéndose por el dinero que cobraba por el uso de los túneles
para traer todo tipo de mercaderías a Gaza.

Según Egipto, en el
último año, ha destruido más de 1500 túneles, asestando así un golpe mortal a
la economía de Gaza manejada por Hamas.

Para Hamas, que sigue
rechazando treguas aceptadas en la práctica-aunque no siempre con declaraciones
explícitas -por Israel, terminar el operativo y realmente cesar el fuego sin
logros claros que le permitan alegar ante la población que «nosotros
ganamos», es un problema.

El daño a su
infraestructura militar es enorme, pero por otro lado consiguió matar a más de
50 soldados israelíes, entrar en una cuarta semana con cohetes hasta más allá
de Tel Aviv e inclusive detener el tráfico aéreo a Israel por 24 horas. Su
propaganda surte efecto a nivel internacional y aunque hay llamados a Hamas a
que deje de disparar hacia los civiles israelíes, ello queda indudablemente
tragado en el mar de condenas a Israel por la muerte de civiles, logrando Hamas
impedir que aparezcan en pantalla los cientos de sus hombres armados muertos,
lo cual deja la impresión de que Israel entró a Gaza a matar civiles.

El grueso de las
presiones son sobre Israel y no sobre Hamas, y casi no se habla del uso de su
propia población civil como «escudos humanos», resultando que la
culpas por la muerte de inocentes es endilgada a Israel y no a Hamas que
provocó el conflicto todo.

En esta situación, al
hacer un balance, sabiendo que sus líderes máximos siguen escondidos y por ende
vivos, que Israel está pagando un precio por la operación, no está claro que
Hamas resuma la situación en términos desfavorables para sus intereses. La
ideología islamista que le motiva, incide en ello.

Hamas no admite que no
logró su meta de matar a cientos de israelíes con cada cohete lanzado hacia Tel
Aviv-debido a que la mayoría son interceptados por la «Cúpula de
Hierro», que no quiebra a la retaguardia israelí en el sur donde se pide
al gobierno no aceptar un alto el fuego hasta que la amenaza de los cohetes y
túneles subterráneos haya sido eliminada, ni que el precio que su propia
población paga es demasiado alto.

No está claro en qué
medida la población de Gaza, al ver la imponente destrucción que ha causado el
operativo militar israelí, se planteará que eso es responsabilidad no sólo de
los aviones israelíes que bombardearon sino también de Hamas, que provocó la
reacción de Netanyahu, lo cual podría haber sido evitado simplemente dejando de
disparar cohetes hacia Israel.

Pero Hamas, cuyo norte no
son los intereses de los palestinos en Gaza sino los suyos propios, la clave
está en que si no sale del operativo con logros concretos como la apertura de
Gaza , podría ver su propia existencia en peligro. Pero eso dependerá en gran
medida, de la firmeza de Israel en cuanto al desarme de la organización y la
desmilitarización de la Franja de Gaza.

Hamas no lo aceptará por
su propia voluntad.Sería contrario a su naturaleza misma.

Ahí puede estar el germen
de la cuenta regresiva hacia el próximo estallido.