Operativo “Margen Protector”: Punto de Partida

09/Jul/2014

Blog de Marcelo Kisilevski

Operativo “Margen Protector”: Punto de Partida

El operativo recién bautizado Margen Protector (en hebreo
es Tzuk Eitán (Acantilado Firme) se puede encontrar en el secuestro de los tres
chicos israelíes cuando hacían dedo en Gush Etzión. Pero ya desde antes, Hamás
y las restantes organizaciones islamistas radicales palestinas en Gaza habían
comenzado a aumentar su lanzamiento de cohetes contra los poblados del sur, por
motivos relacionados al desafío a su socio en el gobierno de unidad nacional,
Al-Fatah. El operativo de rastrillaje del ejército israelí, que incluyó el
cierre de instalaciones de Hamás en Cisjordania, arrastró el fin de este
lanzamiento “por goteo” a varias decenas por día.

En tanto, se produjo el cruento atentado terrorista por
el que un adolescente palestino de 16 años, Muhamad Khdir, es quemado vivo por
fanáticos judíos en Jerusalem Oriental. Los disturbios palestinos con piedras,
bombas molotov, quemas de vehículos judíos, desatados en Jerusalem y en
Cisjordania, se deslizaron a ciudades y zonas árabes israelíes.

Desde lo geopolítico, ni a Israel, ni a la Autoridad
Palestina de Mahmud Abbas en Cisjordania, ni al Hamás en Gaza, les convenía
esta escalada. De hecho, el interés israelí sigue siendo poder limitar este
operativo a las incursiones aéreas solamente, como ocurrió en el round
anterior, “Columna de Humo”, en 2012.

En efecto, Egipto, que se volvió a instalar como
mediador, envió un mensaje tranquilizador a Israel en el sentido de que Hamás
tampoco estaba interesado en una escalada. Pero una cosa es el brazo político y
otra el brazo armado. De hecho, el brazo armado también expresó su interés en
ese sentido, pero en el terreno es la voz cantante en los lanzamientos de
cohetes, que ya llegaron a Ashdod.

En la noche anterior, entre el domingo y el lunes
últimos, Israel bombardeó varios objetivos de Hamás, utilizando el método de
llamar por teléfono a las familias palestinas antes de bombardear su zona, un
salto de calidad desde el simple lanzamiento de panfletos desde el aire. Esa
noche murieron 8 palestinos armados, al volar un túnel preparado por Hamás para
un atentado terrorista con secuestro tipo Gilad Shalit.

Pues el mayor temor del ejército, y donde se pone mayor
atención, no son los cohetes, sino la posibilidad de atentados de calidad,
tanto a través de estos túneles que reptan debajo de territorio israelí, de los
que hay todavía muchos más, o un ataque contra la cerca que separa Gaza de
Israel, matando o secuestrando soldados. Con todo el dolor por los habitantes
del sur, que deben sufrir la cotidianeidad de cohetes silbando por sobre sus
cabezas ocultos en refugios, éstos están en principio a mejor resguardo.

Anoche, la primera del operativo, fueron atacados 50
objetivos de Hamás, y los palestinos informan de nueve heridos. Los palestinos
en Gaza, por su parte, han lanzado 70 cohetes de diversos alcances.

Objetivo del operativo y escenarios

¿Cuál es el objetivo del operativo? Detener los
lanzamientos de cohetes y obtener por lo menos un año de calma para los
habitantes del sur. Esto no conforma a todos en Israel, ni siquiera dentro del
gabinete de Biniamín Netanyahu, debido a que se trata de un paliativo, que no
resuelve el problema de raíz. Tienen un punto de razón. Cada vez se reduce el
tiempo de calma entre un operativo y otro: 3 años entre “Plomo Fundido” (2009)
y “Columna de Humo” (2012), y de éste al actual, apenas un año y medio.

Por esta razón, ayer el ministro de Relaciones Exteriores
Avigdor Liberman (Israel Beiteinu) anunció en rueda de prensa el fin de la
bancada conjunta con Likud, llamada Likud Beiteinu, debido a su desacuerdo en
este punto con Netanyahu. Para Liberman, el objetivo debería ser la reconquista
de la Franja de Gaza, que permita el desmantelamiento del gobierno de Hamás y
la eliminación de todo el arsenal balístico en posesión de todas las
organizaciones palestinas.

Pero fuentes militares explicaron que ello llevaría
meses, el precio en vidas humanas, tanto israelíes como palestinas sería indigerible
por la opinión pública israelí, por no hablar de la mundial, y que llevaría
meses.

Expertos políticos, por su parte, agregaron que la
táctica del actual gobierno ha sido que en ningún caso Israel derribe al Hamás
de su gobierno en Gaza, y las razones son variadas: se trata de un enemigo
conocido con el que Israel -aunque se niegue o se desee lo contrario- tiene
fluida comunicación y numerosos tratos y entendimientos, entre los que Gilad
Shalit fue sólo uno de ellos; las organizaciones islamistas radicales en Gaza
son como muñecas “babushka” rusas: si se elimina a Hamás, la hegemonía será
ocupada por la Jihad Islámica, le siguen los Comités de Resistencia, y allá en
la cola espera Al Qaeda Palestina. Mejor, dice Israel, nos quedamos con Hamás, pues
las alternativas son peores.

Hoy, Israel lleva las de ganar: se plantea un operativo
breve, los reservistas convocados son apenas 1.500 y espera no tener que
usarlos; Estados Unidos ha expresado con todas las letras su condena al
lanzamiento de cohetes y su apoyo al derecho de Israel a defenderse. Pero es un
apoyo con responsabilidad limitada: también ha llamado a la autocontensión a
ambas partes. Europa, en cambio, ha sido más medida en sus declaraciones de
apoyo a Israel que en veces anteriores.

Otras ventajas israelíes: legitimación por parte de la
opinión pública israelí, y que el mundo está más preocupado por otros asuntos,
desde lo que ocurre en Irak con la organización terrorista mutante ISIS, hasta
el Mundial en Brasil.

El problema es que Hamás no está actuando de acuerdo a la
lógica, y que Israel podría verse arrastrado a una escalada cuyo principio se
puede planificar, pero no necesariamente su fin. Si el operativo se extiende a
más de una semana, si comienza la cuenta de muertos impresentable (como si
hubiera una “cuenta de muertos presentable”; el problema es que sí existe), y
si se lanza un operativo terrestre, bien otra será la historia.

De una manera o de otra, luego de esta vuelta de
violencia, el escenario es el regreso a una relativa calma, una “paz de facto”,
y el regreso a la mesa de negociaciones, en un formato u otro, exactamente
desde donde se había dejado de negociar antes. La pregunta seguirá siendo, si
ambas partes no están envueltas en una dinámica cíclica -1) terrorismo y cohetes
palestinos, 2) operativo israelí, 3) negociaciones cada más cercanas a la
solución, pero que fracasan, 4) terrorismo y cohetes, etc.- de la que nunca
lograrán escapar.