Los encontraron muertos

02/Jul/2014

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Los encontraron muertos

Israel quedó sumido este lunes al atardecer en un profundo duelo, al
confirmarse que habían sido hallados los cuerpos sin vida de los tres
jovencitos desaparecidos el jueves 12 de junio por la noche: Naftali Fraenkel
de 16 años, Gil Ad Shaer también de 16 y Eyal Ifrah de 19. Adolescentes…casi
niños.

Estaban haciendo dedo al terminar su semana de clase en las
«yeshivot»-institutos de estudios religiosos superiores- para volver
a sus casas por el fin de semana. Subieron al coche equivocado….Al parecer,
ya pocos minutos después fueron baleados de muerte y luego tirados a un pozo en
un campo abierto cerca de Halhul, disimulados parcialmente, seguramente por el
apuro de los asesinos por escapar.

Todo indica que la intención no era un secuestro para
negociar por la liberación, sino simplemente, un atentado mortal.

En muchos momentos desde que se confirmó su secuestro y
desde que se lanzó el intenso operativo de rastreos para hallarlos, pensamos
que ya estarían muertos, aunque la postura oficial de Israel era que se los
busca en base a la premisa de que están vivos. Veíamos a los soldados
levantando piedras y sacando agua de pozos-y pensábamos que estaba claro que
buscaban cadáveres, no jovencitos con vida.

Pero nadie osaba decirlo en voz alta…hasta que se confirmó
lo peor.

Y nos preguntamos cómo se puede…Cómo se puede secuestrar a
tres muchachos evidentemente muy jovencitos, dos de ellos con auténticas caras
de niños…y abrir fuego para matarlos a sangre fría.

No sería por cierto la primera vez, aunque nos siga
pareciendo increíble.

Esto nos lleva a recordar que durante el operativo de
búsqueda , en distintos incidentes con el ejército, murieron cinco palestinos,
entre ellos un adolescente de la aldea Dura. Las vidas valen lo mismo, de
israelíes y de palestinos. Las circunstancias de las muertes, sin embargo, son
distintas, ya que los tres adolescentes israelíes fueron asesinados
intencionalmente en un atentado cometido directamente para matar,mientras que
el operativo israelí en la zona de Hebron no buscaba dar muerte a nadie, sino
ubicar a los jóvenes y rescatarlos.

Las tropas entraron a los territorios bajo control de la
Autoridad Palestina, para buscar a los jovencitos. Sin secuestro, ese roce no
habría tenido lugar.

Y con ello de fondo, es relevante recordar que el año pasado
hubo no menos de 40 intentos de secuestro de ciudadanos israelíes y ya han sido
varios también los registrados en el correr del año en curso.

Ahora, están los grandes desafíos. El primero, concreto y
puntual, hallar a los asesinos. El segundo, mucho más amplio y complejo, lograr
maniobrar entre la necesidad de combatir el terrorismo y de dejar en claro que
ante el asesinato intencional de tres adolescentes no se sigue adelante como si
nada hubiera pasado,y por otro lado , la conciencia de que sólo con la fuerza
no se puede poner fin al terrorismo.

La lucha anti terrorista tiene por cierto un elemento
militar clave e ineludible. No se combate el terrorismo con declaraciones.
Indefectiblemente, hay que actuar en el terreno.

Pero la neutralización absoluta de un horizonte político, es
precisamente lo que desean los terroristas.

Por más que se llenen la boca con pronunciamientos sobre
«liberación nacional» y «lucha contra la opresión», los
terroristas como los responsables del secuestro y triple asesinato, no actúan
para liberar a los palestinos de nada sino para tratar de perjudicar al máximo
a Israel. Su lógica no funciona pensando en el bien de su pueblo, sino en qué
pueden hacer con el odio, también de raíces religiosas y no sólo políticas, contra
los judíos.

Si no fuera así, no habrían estado a la cabeza de quienes
siempre se opusieron a las negociaciones entre Israel y los palestinos,
negociaciones destinadas a llegar a un acuerdo que incluiría retiradas de
Israel y la creación de un Estado palestino independiente. No se habrían
cometido atentados en medio de negociaciones. No habrían intensificado sus
disparos de cohetes hacia Israel apenas Israel se retiró de Gaza en
agosto-setiembre del 2005, en lugar de tomar la retirada como un nuevo comienzo
.

Pero se opusieron siempre a negociar, cometieron atentados
mientras se hablaba y aumentaron sus disparos de cohetes después de la retirada
israelí en lugar de ponerle fin…porque lo que los motiva es el odio de fondo,
no el bien del pueblo palestino. ¿Cuál es la lógica de que ahora continúen
lanzando cohetes hacia Israel, desde Gaza? La «lluvia» de disparos es
incesante…y hace casi nueve años que Israel salió de Gaza.

Ya lo dijo el propio Presidente Abbas hace varios días en
Arabia Saudita: «Los que hicieron esto, quieren destruirnos».Se
refería al secuestro de los tres jovencitos, cuya liberación exigió.

Pero precisamente por ello, hay que dejar abierta la
posibilidad de diálogo. Por ahora, no con ellos por cierto, pero sí con el
Presidente palestino, aunque no es sencillo maniobrar en el complejo mosaico
actual.

El presidente palestino Mahmud Abbas condenó el secuestro y
por otro lado, hasta ahora al menos, continúa aliado con Hamas en un gobierno
de unidad nacional. Exigió la liberación de los secuestrados, pero continúa
pagando salarios a las familias de terroristas presos o muertos… y las tarifas
son progresivas… cuanto más duros los resultados del atentado que cometieron,
más alta es la suma.

La incitación al odio en el sistema educativo, en la radio y
televisión, también en los medios de la propia Autoridad Palestina, es un
problema de fondo, no un mero detalle. Es lo que crea un ambiente propicio para
el asesinato, si se nutre las almas con el concepto de que Israel no tiene
derecho de existir .Y no se habla allí de los territorios en disputa en
Cisjordania, sino del Israel soberano.

Es en ese ambiente que la madre de uno de los secuestradores
dijo que no cree que su hijo haya hecho lo que le atribuyen, pero que si lo
hizo, estaría orgullosa de él hasta el fin de sus días.

El margen de maniobra de Israel pues, no es sencillo.

Por eso, es importante que todo lo que se decida hacer de
ahora en más, sea analizado con la mente, no con el corazón ni las tripas.
Racionalmente, pensando en qué será lo más inteligente y productivo contra el
terrorismo, para impedir la reiteración de un crimen así como el triple
asesinato, y no motivados por el dolor y la indignación. Parecería que esa es
la línea del Primer Ministro Netanyahu, decidido a enviar un mensaje de firmeza
a los terroristas, pero sin actuar en forma desbocada.

Y el gran problema de fondo es que cuanto más se
actúa en forma operativa para neutralizar la capacidad de los terroristas de
atacar, más motivación tienen de hacerlo. Y el punto de equilibrio, cuando de
por medio hay una ideología extremista y radical, es difícil de hallar.