…Que nos hiciste vivir, existir y llegar a este momento.

06/Jun/2014

Lic. Rafael Winter

…Que nos hiciste vivir, existir y llegar a este momento.

La reciente visita del Papa Francisco a Medio Oriente –
Jordania, los Territorios Palestinos, Israel- ha constituido un hito de
dimensiones incalculables, por varios motivos.
En primer lugar, la
visita en sí. Es la visita de un Papa comprometido. Comprometido con la paz.
Ese fue uno de los mensajes principales a través de todo su periplo. Mensajes
también hubo otros. Igualmente trascendentes. Condena terminante al
antisemitismo. En la que vienen insistiendo la mayoría de los papas desde Juan
XXIII en adelante.
Pero además dejó en
claro que no se puede invocar a D»os para cometer actos violentos. Peor
aún si es «en nombre» de la religión. Es inconcebible la violencia
«en nombre» de D»os. Es una profanación.
Las religiones -especialmente
las monoteístas- debieran haber acusado recibo de las más que explícitas
expresiones del Papa Francisco. Si bien hace dos décadas el Vaticano ya ha
reconocido al Estado de Israel, no es sencillo para el Papa demostrarlo
públicamente con hechos, con acciones. So pena de, por lo menos para muchos,
ver comprometida su neutralidad.
El Papa viajó en EL AL.
Visitó la tumba del fundador del sionismo político, Teodoro Herzl. Gesto sin
precedentes. El sionismo es el fundamento del Estado de Israel (en su momento,
hace más de ciento diez años, los esfuerzos y contactos diplomáticos de Herzl
para que el Papa  reconociera al sionismo fueron infructuosos). Al dar ese
paso gigantesco, esta demostrando su reconocimiento con hechos, no solo con palabras.
Valoremos esos hechos como corresponde.
Y no por eso -que quede
bien claro- el Papa Francisco deja de ser neutral. Reconocer -no solamente en
la teoría sino más bien en la práctica- al Estado de Israel, lo que ya han
hecho la mayoría de las naciones del mundo, no va en detrimento de neutralidad
alguna.
El Papa demostró además
que es un estadista. No solamente hizo la «clásica» visita al Muro de
los Lamentos sino que también al «otro» Muro, el que Israel construyó
en su momento como dique de contención contra la infiltración de terroristas
(el cual más allá de su ubicación no totalmente precisa, ha logrado
disminuir los atentados desde la
Cisjordania. El Papa rezó allí.
Desconociendo cuál pudo
haber sido su plegaria en dicho muro -en lo personal quisiéramos que no
existiese pero es un «mal necesario»- consideramos más que
comprensible su presencia y plegaria en ese lugar.
Posteriormente, comprometió
a israelíes y palestinos con la paz. Un proceso que está en punto muerto
puede quizás reavivarse a partir de la iniciativa del Papa. La invitación al
líder palestino Abbas y a Simon Peres de reunirse en el Vaticano es una
iniciativa formidable, mas allá de que se concretase o no la misma.
Seguramente se metió en
«camisa de once varas». Más meritorio aún. Con todos los problemas
que tiene que afrontar en el marco de su cristiandad, que no son pocos, que le
dedique atención y más al interminable, complejo y amargo conflicto del Medio
Oriente es digno del mejor elogio.
El Papa Francisco
integró en su delegación al Rabino masorti Abraham Skorka y al Iman musulmán
Omar Abboud. En el mejor espíritu de unidad y confraternidad
judeo-cristiana-musulmana.
Las relaciones
judeo-cristianas tienen sus temas específicos. Lo sabemos bien.
Las judeo-musulmanas
también. Y seguramente lo mismo pasa con las cristiano-musulmanas
Cada religión debe
tratar sus temas con la otra, por separado. Más allá de lo que une a
las tres. No obstante, mucho es lo que une a estas tres religiones
abrahámicas.
En este viaje al Medio
Oriente, con el Kotel como telón de fondo, se «imponía» el abrazo del
Papa -aunque no cualquiera lo hubiese hecho- con los otros dos líderes
espirituales, musulmán y judío. El Papa lo hizo. Coronó este gesto memorable
con dos palabras.»¡Lo logramos! Simples y elocuentes palabras que
quedarán para la mejor historia.
Es probable que muchos
adherentes de estas tres religiones no capten la grandeza de este sublime
momento. Seguramente otros tantos se oponen. «Perdónalos Señor porque no
saben lo que hacen». También es cierto que dos milenios de desencuentros
no se evaporan como por arte de magia por un abrazo.
Queda aún mucho camino
por recorrer
Pero desde Vaticano II -e
incluso desde antes- se esta recorriendo un camino.
Y qué ejemplo de unidad
que nos esta dando el Papa -continuando a su manera a Juan XXIII y a Juan Pablo
II- con ese abrazo fraterno, y en un lugar tan simbólico.
Unidad no significa -no
tiene porqué significar- coincidencias que intenta hacer extensiva a las tres
religiones. Es UNIDAD EN «LA DIVERSIDAD». LA
DIVERSIDAD.
La visita del Papa
Francisco marcó un hito. Histórico. Para quienes creemos en la unidad del
género humano, para quienes creemos que D»os nos creó A TODOS a su imagen
y semejanza, para quienes afirmamos la importancia de lo qué nos une, ese fue un
acontecimiento como para recitar la bendición de Shehejeianu.
«…que nos hizo
vivir, existir y llegar a este momento».