El Observador
Desde el lunes 14 al lunes 22 de abril se celebra el Pésaj, la conmemoración de la salida del pueblo hebreo de Egipto. Las noches del lunes y el martes se realiza el rito del séder, donde se relata la historia del éxodo.
El Pesaj se entra a vivir desde hoy en Uruguay
En Pésaj se conmemora la salida de Egipto de nuestros antepasados, 3.627 años atrás, exactamente. Se trata no solo de recordar sino que se intenta revivir la salida de Egipto. No significa un lugar geográfico sino que se toma a Egipto como las limitaciones, las estrecheces. Entonces se busca la liberación de las estrecheces que lo limitan a uno, la liberación de su propio Egipto interior”.
Así explica el rabino Mendy Shemtov, subdirector de Beit Jabad Uruguay, el significado esencial de esta festividad judía, que durante las dos primeras noches, familias y amigos se reúnen para llevar a cabo el ancestral ritual del séder en el cual se relata la historia del éxodo.
“La idea en esta época del año, no es solamente conmemorar la salida de Egipto sino buscar un Egipto personal del cual salir, cada uno, en su vida privada. Básicamente ese es el mensaje general de Pésaj”, explica Shemtov.
Lo más importante durante el séder es comer la matzá, que está hecha con los mismos ingredientes del pan pero la diferencia es que el pan es masa leudada, en tanto que la matzá es una masa que no leuda. Se hace en menos de 18 minutos, desde el momento en que el agua toca la harina hasta que sale del horno. Nunca pasan los 18 minutos, que es el tiempo que le llevaría empezar a fermentar.
“El pan representa lo que está inflado, el ego, que es la primera cosa que se pone en el camino hacia liberarnos de nuestro Egipto personal”, dice Shemtov.
Por otro lado, la humildad está representada por la matzá, que no se infla. Son los mismos ingredientes, pero no se infla. “Es la humildad, que es la primera llave para la libertad, porque el que tiene humildad puede aprender, puede conocer cómo tiene que crecer, cómo tiene que superarse. La primera llave para liberarse es comer matzá e interiorizarse del mensaje de la matzá”, señala el rabino.
No solo se come matzá sino que está prohibido comer pan y cualquier alimento leudado. La ortodoxia indica que se debe hacer una “limpieza” de la casa, para separar, sacar del alcance de la mano, todos los alimentos leudados.
El Pésaj tiene un gran énfasis en los niños, la nueva generación, explica Shemtov: “En la Biblia Dios dice: ´le contarás a tu hijo aquel día´. Y se trata, justamente, de contar la historia, transmitirla a la próxima generación. Tenemos una cadena ininterrumpida todos estos años, en la que padre a hijo trasmiten lo que se vivió en ese momento. Y ese es el secreto de la continuidad, que es la educación”.
Es importante motivar la pregunta de los niños. En el judaísmo se incentiva la pregunta, “porque el que no pregunta no aprende”.
Se comen tres matzot, representando a los tres patriarcas del pueblo judío: Abraham, Isaac y Jacob. Se toman cuatro copas de vino, representando a las cuatro matriarcas de nuestro pueblo: Sara, Rebeca, Dajel y Lea”.
El rito de comer matzá en el pesaj tiene un doble sentido: “No solo representa la humildad sino que eso fue lo que nuestros antepasados comieron en ese momento”.
Los judíos recrean la liberación
14/Abr/2014
El Observador