El trigo revoluciona al mundo árabe e impulsa las exportaciones de Uruguay

04/Feb/2011

El Observador Agropecuario

El trigo revoluciona al mundo árabe e impulsa las exportaciones de Uruguay

El trigo revoluciona al mundo árabe e impulsa las exportaciones de Uruguay
Las exportaciones de trigo durante diciembre y enero fueron las más altas de la historia y los gobiernos de los países importadores se desesperan por conseguir el grano
4-2-2011
POR BLASINA & ASOCIADOS ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
Que la suba de los precios de los alimentos básicos es un tema grave no suele percibirse en países exportadores como Uruguay. El inconveniente que significa para los consumidores el alto precio de los alimentos se ve compensado con un fuerte crecimiento económico y una baja en la desocupación.
Pero para los países importadores es un tema mucho más complicado. Lo sabe mejor que nadie Zine El Abidine Ben Ali, ex dictador de Túnez, ahora exiliado en Arabia Saudí. Más lo sufre el más conocido pero no menos autoritario presidente egipcio Hosni Mubarak, que se aferra tambaleante al poder. Dos hechos políticos lejanos, pero que tienen un impacto directo sobre la agricultura uruguaya.
La ola de indignación y la bocanada de espíritu democrático que recorre por primera vez al mundo árabe como reguero de facebook y twitter tiene entre sus múltiples orígenes uno insoslayable: la escalada de los precios de los alimentos en general y de trigo en particular. Es ineludible el dato de que Egipto es el principal importador mundial del cereal. Compra unas 10 millones de toneladas por año, en su mayoría de Rusia y Europa.
Todos los países árabes tienen un alto consumo por razones culturales y una baja producción por razones climáticas. Son fuertes importadores. Cuando las multitudes están sin trabajo y lo más básico empieza a volverse inaccesible está el escenario pronto para un estallido social. La propia Revolución Francesa surgió tras malas cosechas de trigo que dispararon el precio del pan. Para los gobiernos del mundo árabe, asegurar el suministro de los productos panificados es clave en el intento de restablecer el orden. Y eso es muy difícil este año.
Desde mediados de 2010, cuando una ola de calor diezmó los cultivos de Rusia, Ucrania y el este europeo, el abastecimiento se complicó. Rusia canceló todas las exportaciones y no se sabe todavía cuándo volverá a vender. Sobre fines de 2010 las torrenciales lluvias dañaron al trigo australiano y los precios naturalmente tuvieron otra escalada provocando la agitación en las multitudes desocupadas pero con acceso a Internet que parecen querer darle una chance a la democracia generando potencialmente un cambio de magnitud comparable a la caída de la Unión Soviética.
Los fenómenos políticos de estos días son el corolario de la más prolongada corrida de precios de los alimentos desde marzo del año 2000. Aun cuando todavía no están en algunos casos al nivel de 2008, el ascenso actual es más persistente. Y los precios han subido tanto y la conmoción es tal, que empieza a generarse una situación de creciente riesgo para los propios productores agropecuarios.
Y los disturbios actuales generan un nuevo shock de precios, ya no desde la oferta como los anteriores, sino ahora desde la demanda. Los países importadores están comprando trigo y arroz a la mayor velocidad posible. Riesgos para los consumidores, pero también para los agricultores, porque precios tan altos vendrán acompañados casi seguramente de volatilidad en el mediano plazo.
Estos riesgos para la agricultura tienen dos orígenes: uno es el riesgo político de la manipulación de precios o márgenes. El otro es el riesgo de formación de burbujas. Y en ambos casos, cuanto más suban los precios durante 2011 mayor será el riesgo de uno u otro origen.
En el corto plazo los precios seguirán con una firmeza inédita. En particular los básicos: trigo y arroz. Se dará en el primer semestre de 2011 una situación inversa a la del primer semestre de 2010. En aquel entonces los dos cereales principales para el consumo humano tenían un mercado flojo, una demanda relativamente tranquila y mercados bastante bien abastecidos.
La corrida de los precios la empezaron el maíz y la soja, asociados a los biocombustibles y al consumo de carne de China. Ahora la situación es diferente desde la demanda. Los gobiernos de los países árabes, que se ven tambalear por el fulgurante descubrimiento de la democracia de millones de personas, corren a comprar a cualquier precio trigo y arroz. Y en general, todos los gobiernos, autoritarios o no, se apuran a asegurarse las provisiones de ambos cereales porque no hay nada más impopular que un precio inaccesible de los alimentos más básicos.
En consecuencia, se ha lanzado una carrera desde los países importadores por acopiar granos. Eso se hace comprando y sostendrán los precios, pero puede llevar a un ajuste de mediano plazo. Esta semana, a los comentarios sobre abultadas compras de arroz y trigo por países asiáticos, que mantuvieron la presión alcista sobre ambos precios, se agregó la de China que sigue comprando cuanta soja encuentra en el mercado internacional.
En un época en la que habitualmente se compra trigo del Hemisferio Sur, las exportaciones de Estados Unidos están superando el millón de toneladas por semana. En el mercado arrocero también se concretaron operaciones de compra por volúmenes impactantes. Los precios de este cereal que eran los únicos que se mantenían relativamente calmos van rumbo a una suba de más de 10% esta semana.
En el mundo, las políticas comerciales han empezado a cambiar, los impuestos a la importación caen y las barreras a la exportación amenazan con empezar a extenderse. En particular, será difícil que Rusia vuelva a exportar en el primer semestre de 2011. La consecuencia es un mercado en pánico. El trigo, el maíz y la soja marcaron esta semana nuevos máximos de precios en los últimos 30 meses y el arroz el mayor precio en 13 meses. Pero nuevamente en esta semana el que tuvo subas más fuertes fue el trigo.
Hay un riesgo de que haya una fuerte acumulación de stocks y un riesgo de intervencionismo político, del que Uruguay no está libre con el renovado debate sobre los impuestos a la exportación. La volatilidad y el intervencionismo pueden asomar en mediano plazo. Mientras, 2011 será un año histórico para el principal cereal del invierno uruguayo y para el mundo árabe que gracias al pan se asoma a la democracia.