El miércoles de la semana pasada, el Comité Central Israelita del Uruguay, entidad representativa de la colectividad judía uruguaya, se vio en la necesidad de cumplir con una difícil obligación: alertar, advertir, manifestar preocupación .En una carta enviada a la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, a su Presidente el Dr. Juan Raúl Ferreira, el CCIU pidió “realizar un planteo a modo de denuncia, preocupación y sugerencia”. Y no era para menos.Así escribieron el Presidente del CCIU Ing. Roberto Cyjon y la Secretaria Laura Rozenbaum, en nombre de la institución y de hecho, en nombre de los judíos uruguayos:“Hemos tomado conocimiento de una página de facebook, invitando a la tercera edición de una fiesta privada que denominan “Burlande Fest”, actividad que en las dos primeras oportunidades contó con gran popularidad entre jóvenes y adolescentes.En este caso, la convocatoria presenta algunos lemas a modo de condición: se prohíbe el ingreso de planchas y de judíos, dejando de manifiesto un severo acto de discriminación, donde un grupo es tratado de forma desfavorable a causa de prejuicios, por el sólo hecho de ser o pertenecer”.El Comité Central agregó:“Formalmente hemos realizado la denuncia de este caso ante las autoridades competentes, con la intención de alertar, dar a conocer y, sobre todo, evitar eventuales reacciones de los colectivos afectados. Hechos recientes vinculados al deporte y demás, han provocado tragedias debido a reacciones de intolerancia y violencia extremas.La estigmatización, el rechazo y muy especialmente la ignorancia, son determinantes para el desarrollo de conductas discriminatorias. Por ello, preocupados por los hechos suscitados, tenemos el anhelo de contar con vuestro oficio y apoyo en nuestra continua tarea por la educación, acercando el “Proyecto Shoá” a los centros de estudios de los jóvenes involucrados en la convocatoria en cuestión.Sentimos la necesidad de ahondar en la difusión del conocimiento de la Historia en pro del respeto de valores humanos, como lo hacemos siempre, en procura de un abanico de receptores cada vez mayor. Vuestro auspicio oficial sería un aporte invalorable, constituyéndose en un importante respaldo en los objetivos que nos son comunes, por una sociedad cada vez mejor”.Hasta aquí, la denuncia ante la INNDDH.No deja de ser interesante una de las repercusiones que tuvo la publicación de la denuncia, de la que diferentes medios nacionales se hicieron eco, al manifestar el Comité Central Israelita a distintos niveles su justificada condena a la página de facebook en cuestión: una carta del propio responsable de la actitud discriminatoria.Tal cual publicó el CCIU en su Portal, este fue el mensaje recibido por facebook de parte de “Nacho Burlando”:“Hola,buenas noches, no soy muy bueno para esto, capas que ya saben, yo soy unos de los organizadores de la burlande fest donde ya saben lo que paso, una broma paso a ser un insulto y yo como ignorante que soy no sabia que esto iba a llegar a este nivel de salir hasta en la radio y que mucha gente se iba a ofender, la verdad mi intencion no fue herir a nadie , la verdad lo unico que quiero es pedir mis humildes y sinceras disculpas por que lo que ocurrio fue todo mi culpa, toda esta semana estuve muy asustado pensando que iba a pasar algo por que soy menor y no quiero que les pase nada a mis padres por mi culpa, bueno espero que me entiendan solo quiero que quede todo claro, lo que hice estuvo MUY MAL, de los errores tengo que aprender y es obvio que esto no va a pasar mas. MUCHAS GRACIAS”.Lo aquí reproducido, es parte del mensaje, tal cual estaba redactado en el original, que es más extenso.El individuo explica el desarrollo de la “broma”, el hecho que dieron el calificativo de “judío” a uno de los amigos de su grupo-atribuyéndole, en evidente expresión de prejuicios antisemitas, una actitud de avaricia- y que la intención al “prohibir” la entrada a judíos estaba dirigida, jocosamente, a ese compañero.Es bueno que este joven se haya molestado en escribirle al Comité Central, inclusive si la motivación fue el temor de que le pase algo por una actitud discriminatoria que quizás realmente no fue pensada a fondo.Así finaliza Ignacio Burlando su mensaje:“Como ven yo no tiro la piedra y me escondo, voy y me hago cargo de mis echos, lo unico que quiero que no pase nada muy grabe con nosotros, yo espero que me entiendan esta es unica manera que puedo comunicarme con ustedes, perdones mi forma de escribir que no soy muy bueno para redactar, Y YO ESTOY DISPUESTO A COLABORAR CON CUALQUIER COSA PARA QUE DE ALGUNA FORMA ENTIENDAN MIS DISCULPAS”.Al leer este mensaje nos vino a la mente el caso de un individuo que atacó a un joven judío en Buenos Aires hace unos años, y al llegar el caso ante el Juez Daniel Rafecas, este le dio un original castigo, educativo por cierto: recorrer el Museo Recordatorio del Holocausto en la Capital Federal.No…no estamos perdiendo las proporciones al traer este ejemplo a colación. Inclusive si el joven de la fiesta no se hubiera disculpado y no hubiese aclarado el trasfondo de la prohibición a la entrada de judíos, tenemos claro que no estaba llamando a asesinar a nadie…y entre eso y la Shoá, hay un gran trecho. Puede sonar hasta ridículo aclararlo…pero justamente ahora, a pocas semanas de la votación en la Comisión Permanente del Parlamento de nuestro país sobre la inclusión de la enseñanza de la Shoá en el sistema educativo nacional, creemos que ambos temas están muy relacionados.Mucha puede ser la distancia entre una iniciativa particular de discriminación que quizás no afecte directamente más que a unas pocas personas, y la dimensión de lo que captamos todos como asesinato en masa y genocidio. Pero de fondo, está la misma irracionalidad del prejuicio, de la discriminación, de la visión de otros no como distintos sino como indeseables .Prohibir la entrada a un grupo-judíos, negros, quienes sean-no necesariamente termina con sangre corriendo. Pero es un paso que no se debe dar, porque la discriminación tiene su propia peligrosa dinámica.Y el mejor modo de combatirla-sean sus orígenes la mala intención y el odio, o la ignorancia- es la educación.El juez Rafecas lo hizo en forma ejemplar en Buenos Aires.Primaria y Secundaria en nuestro país, inspiradas en el trabajo de los profesores Gerardo Caetano, Marta Canessa de Sanguinetti, Miguel Feldman y Enrique Mena Segarra, de acuerdo a la lógica que explicaron y al planteamiento claro y tajante de por qué hay que enseñar sobre la Shoá, lo pueden hacer en Uruguay.Es que el desafío no pasa sólo por advertir contra un nuevo holocausto o contra genocidios de cualquier tipo contra pueblos cualesquiera. El objetivo es educar hacia el mutuo respeto en una sociedad sana, donde pueden convivir diferentes ideas y credos, sin que a nadie se le ocurra que el otro, el de la mesa de al lado o la casa de enfrente, no tiene los mismos derechos que uno, por ser, quizás, “diferente”.
Justificada preocupación de la colectividad judía
20/Feb/2014
Uypress, por Ana Jerozolimski