Dialogamos con Sara Prusky de Winkowski* sobre sus orígenes y el Acuerdo Prenupcial en Uruguay

04/Feb/2014

Por Lic. Ruth Roizner Selanikio

Dialogamos con Sara Prusky de Winkowski* sobre sus orígenes y el Acuerdo Prenupcial en Uruguay

¿De dónde provienen tus abuelos?
Mis abuelos maternos vienen de Ucrania, de un pequeño pueblito que se llamaba Minkewitz. Mi mamá nació allí también pero llegó al Uruguay cuando tenía 4 años. Mi papá era lituano, y vino al Uruguay cuando tenía 16 años, es decir que residieron en el Uruguay más que en Europa. Tuve la suerte de conocer a tres de mis abuelos. No todo el mundo de mi generación tiene esa suerte.
¿Cómo fue tu niñez?
Yo tuve una niñez muy buena y feliz. Provengo de un hogar donde no sobraba la plata pero mis padres se preocuparon de darme siempre la mejor educación. Fui al Instituto Crandon. No había en aquella época Escuela Integral.
¿Qué recuerdas de tu época estudiantil?
Disfruté mucho toda mi vida estudiantil, tanto en el Instituto Crandon, como posteriormente, que por avatares de la vida fui realizando en etapas, habiendo culminado mi doctorado en una universidad americana cuando vivíamos en Kenia.
¿Qué te llevó a dedicarte al activismo a favor de los derechos de la mujer?
Desde el colegio la parte de voluntariado era muy importante dentro de la currícula. Mi madre fue una gran voluntaria, una de las fundadoras del Consejo Uruguayo de Mujeres Judías, y de las Damas Rosadas en el Hospital de Clínicas y también activista en la WIZO (Women’s International Zionist Organization) y en el Keren Kayemet LeIsrael.
Cuando volvimos de Kenia yo tenía una gran necesidad de mi comunidad. Al haberme criado en el seno de una comunidad fuerte como la del Uruguay (por más que mi familia nunca fue religiosa pero sí de fuerte tradición),se me hizo difícil vivir en Kenia donde el judaísmo y la comunidad prácticamente no existía (había 30 judíos en todo el país, muy mayores y no les interesaba tener contactos). Entonces, tenía una necesidad psicológica y física de tratar de introducirme en mi comunidad y trabajar por ella. Y empecé en el Consejo Uruguayo de Mujeres Judías, de ahí pasé a CEFIDU(Consejo de Entidades Femeninas Israelita del Uruguay) y comencé a involucrarme en todo lo que es comunitario.¿Por qué crees que hay tan pocas mujeres dentro de las organizaciones judías uruguayas?El tema de la mujer en la toma de decisiones en el liderazgo no solo comunitario sino en el mundo entero es deficiente. No sólo es en la comunidad judía uruguaya, sino todas las comunidades judías. Recuerdo una reunión del Congreso Judío Latinoamericano en Lima y me habían pedido que hable sobre el tema del liderazgo de la mujer judía. Éramos solo 2 mujeres: la delegada de WIZO y yo representando al Consejo Internacional de Mujeres Judías. Lo planteé y pregunté “¿qué pasa en sus comunidades que no hay mujeres?” Y me contestaron “No… en mi comunidad sí tenemos, hay una que es secretaria de actas y hay otra que es vocal…” pero ninguna estaba en los puestos Estamos luchando para que la mujer ocupe un lugar en el liderazgo judío.
Sin embargo, en Israel hay buenos ejemplos de que se está avanzando. Hoy en día hay mujeres miembros de la Knesset (Parlamento), hay mujeres ministros… o sea que se está avanzando. Tal vez no con la rapidez que muchas de nosotros quisiéramos, pero sí se está logrando avanzar. Hay más conciencia de que las mujeres somos el 50% de la población. No somos más ni somos menos, pero tenemos capacidades al igual que los hombres.
¿Qué anécdota recuerdas por muy grata?
A nivel institucional, una de mis mayores gratificaciones fue haber sido elegida y haber actuado como Presidenta del Consejo Internacional de Mujeres Judías, una organización que tiene filiales en 48 países y abarca cerca de 2 millones de mujeres judías en el mundo entero.
A nivel comunitario, tal vez haber sido nombrada la primer mujer vice presidenta de la Kehilá (Comunidad Israelita del Uruguay) y el reconocimiento que con los años hemos logrado en cuanto a los derechos de la mujer. ¿Cómo surge la iniciativa de un Acuerdo Prenupcial?La iniciativa surge en el Congreso Internacional de las Mujeres Judías, en los años 60’, donde el Consejo empezó a trabajar en el tema de la mujer en la “aguná” (mujer que no obtiene el divorcio religioso).Tenemos que reconocer que en la generación de mi madre no había prácticamente divorcios, en mi generación pocos pero en la generación de mis hijos es uno cada dos o uno cada tres, entonces en momentos en que luchamos por la continuidad del pueblo judío no se puede permitir que una joven pareja no pueda casarse por jupá (casamiento judío) porque un marido (le llamamos recalcitrante) no quiera firmar el get (divorcio religioso judío). En la mayoría de los casos, yo te diría el 98 – 99% es porque quiere plata o por venganza, ya que se pide el get una vez que se ha concretado el divorcio por ley civil. Entonces si ya lo aceptó por ley civil, ¿por qué no lo va a aceptar por ley religiosa?
El Consejo ha estado trabajando en esto desde entonces con reuniones y conferencias. En los años 90’ se hizo una petición a nivel mundial, se juntaron miles de firmas y se les presentaron a los grandes rabinos de Israel pidiendo que estudien una solución halájica (leyes judías). Existen varias formas de solucionar halájicamente el tema de la mujer en aguná. Una es el acuerdo prenupcial como lo instauró aquí el rabino Spitz, basado en que si hay un divorcio por ley civil automáticamente queda aceptado el divorcio por ley religiosa. O sea que el marido se compromete a firmar el get.
Desde hace 20 años venimos planteando el tema a todos los rabinos que llegaron a la Kehilá (Comunidad Israelita del Uruguay), todos nos apoyaron, pero el Rabino Sptitz fue el primero en aceptar el desafío y buscar una solución.
Uruguay no es el primer lugar donde hay acuerdo prenupcial. Lo hay en Australia, Sudáfrica, Canadá y en la ciudad de Nueva York. En Nueva York es por ley, por jurisprudencia del estado de Nueva York, donde para tener un divorcio por ley civil previamente tiene que estar firmado el divorcio por ley religiosa.¿Tenés alguna otra idea en mente a implementar a futuro en pro de los derechos de la mujer?Estamos trabajando a nivel mundial donde en muchos lugares la mujer está muy discriminada. Si hablamos acá en el Uruguay, la mujer tiene un salario 30% menor que el hombre en cargos similares,es decir que a igual puesto la mujer gana un 30% menos que el hombre.
Otro de los temas que estamos trabajando es el tema de la violencia doméstica, que afecta a tantas mujeres, que cada vez es mayor, y que existe en todo los niveles sociales a nivel mundial.
*Profesora de Inglés, Licenciada en Lingüística y Doctora en Educación (PhD.).Traductora en organismos de las Naciones Unidas, entre otras el PNUMA, (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) y el Centro de las NNUU para los Asentamientos Humanos (HABITAT) con sede en Nairobi, Kenia.
En el ámbito comunitario es su tercer período como Vice Presidenta del Congreso Judío Mundial. Fue Presidenta del Consejo Internacional de Mujeres Judías, institución en la cual ocupó el cargo de Vice Presidenta, y Presidenta del Comité Regional Latinoamericano entre otros.
Actualmente es Vicepresidenta del Congreso Judío Mundial y Presidenta de la Comisión de Relaciones Humanas de la B`nai B`rith del Uruguay. También fue la primera mujer electa vicepresidenta de la Comunidad Israelita del Uruguay.