78 ‘Activistas Judíos’

26/Ago/2025

Tumeser- por Ianai Silberstein

Bajo el título “Una forma de desobediencia uruguaya” La Diaria publica, el pasado 13 de agosto, un artículo sobre una declaración pública de, según titula, 78 ‘activistas judíos’. La nota cita a varios de ellos, destaca sus antecedentes y ocupaciones, y vincula la nota con artículos afines al tema.

El artículo tiene la particularidad de mezclar citas del comunicado con declaraciones hechas en una conferencia de prensa en la APU con el aditamento de la ‘mano’ del autor no sólo en algunos conceptos sino en cómo organizó el material. Al punto que nombra alguno que finalmente no figura como firmante del comunicado. Desprolijo.

Mucho podría decirse en referencia al contenido de la declaración de ‘los 78’. La periodista Ana Jerosolimsky ya señaló en redes sociales la omisión del génesis de esta guerra: el #Oct7 y los rehenes, cincuenta de ellos retenidos todavía por Hamas. De modo que una vez señalado ese punto, paso a otros que en lo personal me resultan especialmente condenables.

Omito, por lo tanto, y además, entrar en circunstancias históricas, oportunidades perdidas, y especialmente en el rol de la ONU y sus mafias aliadas, sobre las cuales la declaración se extiende y cuyo valor es, por decirlo delicadamente, cuestionable.

Los firmantes de la declaración son ‘activistas’ y son ‘judíos’ (no soy quien les discuta su condición como tales), pero no son, como titula ‘La Diaria’, ‘activistas judíos’. Yo lo soy y jamás me crucé con ninguno en los ámbitos donde los judíos activamos. ‘Activista judío’ supone ‘activar’ por la causa judía, cualquiera sea el concepto que uno tenga de la misma. Ser judío y activar en política nacional, por ejemplo, no lo convierte a uno en ‘activista judío’. Es un judío que activa en política.

Está más que claro que hacen esta declaración, que ‘La Diaria’ recoge con deleite, como ‘activistas’ de otras filiaciones para las cuales la actual situación en Gaza se ha convertido en una ‘causa’: la ‘causa palestina’. En la medida que pasa el tiempo y la situación se complejiza no les queda otra que ‘declarar’ algo, no sea cosa que se entienda que respaldan la política del soberano Estado de Israel. Confunden, además, ‘gobierno de Netanyahu’ con el Estado como tal; en ambos casos las acusaciones son inequívocas pero también son, ciertamente, cuestionables. Más vale no aclarar, que oscurece.

El problema de fondo es que la ‘causa palestina’ hoy supone solamente una cosa: la desaparición de Israel. La propuesta de ‘volver a las fronteras de 1967’ es de una ingenuidad casi ofensiva en el contexto actual; sólo se explica por la omisión del pogromo del 7 de octubre de 2023. #Oct7 es la madre de todos los males. Sólo si ignoramos esa barbarie podemos hacer planteos tan infantiles. Quien omite ese ‘detalle’ está sesgando su discurso desde su génesis.

Me permito citar a un intelectual francés, Georges Bensoussan, que recientemente citó, en una entrevista de Alejo Schapire en ‘Seúl’, al poeta palestino Mahmoud Darwich ya en 2002: ‘Es porque ustedes son nuestros enemigos, ustedes los judíos, que se interesan por nosotros.’ Cuanto más sencillo es si los propios judíos, aunque sean sólo 78 (me consta que hay más), siguen incendiando la pradera.

En este contexto, no es de extrañar que en la conferencia de prensa declaren que sienten ‘vergüenza’ por ‘determinadas personas que se arroban ‘una representatividad’ en la que no se sienten incluidos. Esas ‘determinadas personas’ trabajamos en marcos comunitarios formales, diversos, y no exentos de polémica y dificultades. Aun cuando a veces discrepo con algunos discursos comunitarios, siempre siento orgullo de ser parte de esa dinámica creativa.

‘No te apartes de tu colectivo’ es un principio básico del judaísmo. Está claro que estos 78 están por fuera. Como bien admiten, no se representan más que a ellos mismos. Tan es así que tuvieron que recurrir a esa declaración en aras de complacer vaya uno a saber qué intereses.

Todos los judíos estamos afectados por esta guerra justa cuya conducción hoy genera mucha polémica. La preocupación por la ética, los DDHH, y otros valores no son ajenos al judaísmo; son su esencia.

Pero cuando uno ha sido atacado a nivel existencial, cuando el antisemitismo se dispara, escala, y se potencia, todos sabemos dónde debemos estar. El que no encuentra su lugar, allá él. Puede armar una conferencia de prensa y publicar una declaración. Nunca les preocupó mucho su judaísmo, menos aún el Sionismo. Que ahora les preocupe es síntoma de miedo.

Porque si saben tanto de holocausto, guetos, y pogromos como ellos afirman, saben que en última instancia el antisemitismo no distingue entre judíos. Las víctimas del 7 de octubre eran todos judíos progresistas, pacifistas, y a favor del derecho a la auto-determinación del pueblo palestino. Nadie preguntó nada cuando invadieron Israel, masacraron 1200, y secuestraron 250 de los que todavía hoy quedan 50 en cautiverio.

Que los 78 se regodeen en su propio discurso. El resto de los judíos somos bastante más que 78.

Éste es el texto de mi carta a Búsqueda no publicada este jueves 21 de agosto. Búsqueda siempre ha publicado mis cartas.